Capitulo 9
-¿Ya lo comprendes? –dije con una sonrisa.
-Ahora, si -dice Ángel con una enorme sonrisa.
-Por fin -exclame con un suspiro de alivio.
Llevábamos más de dos horas estudiando. Yo explicando los ejercicios de amortización, capitalización y demás y Ángel, tratando de entenderlos. Y por fin, ya lo hizo.
-Tampoco fue tanto –dijo- solo dos horas
-Eres mi mejor alumno –le digo palmeándole en la rodilla.
El hizo una mueca.
-Soy el único.
-Cierto. Pero eso no quita que seas el mejor –le digo con una sonrisa- Creo que ya terminamos ¿Quieres comer algo? Mientras esperamos a Melisa y Laura.
Me levanto y me dirijo a la cocina.
-Si… por mí está bien –dice sentándose en el taburete de la barra.
Nos quedamos en silencio unos segundos.
-Jamás pensé que fueras así –dice el de repente.
Yo me giro para mirarlo. Frunzo el seño sin entender de qué habla.
-¿Así como?
-Bueno… pues divertida y sociable –me mira.
-¿Y cómo pensabas que era? –lo miro el agacha la cabeza- Dilo. Prometo no lanzarte nada a la cabeza.
El sonríe. El me mira por un momento.
-Gruñona y amargada –dice bajando la voz.
Yo suelto una carcajada. Hace tan poco tiempo que conozco a este chico pero en realidad me caía de maravilla. No sé porque pero había algo en el que me inspiraba confianza.
-Nadie me conoce –digo- tengo pocos amigos.
-No te dejas conocer, nada mas –dice con una sonrisa- eres increíble… igual que…
Deja la oración sin terminar.
-Gracias –digo- pero dime ¿igual que quien?
Sonrió ante su nerviosismo.
El no dice nada.
-Anda, Ángel –lo aliento- prometo no decir nada –digo alzando la palma de mi mamo como promesa pero ocultando la otra con mis dedos cruzados detrás de mí. Lo cual anula la promesa.
-Muestra ambas manos, July –dice en reproche. Yo sonrió- Quiero verlas. Y así te diré.
-Está bien –digo. Alzo ambas manos- Ya está ahora habla, guapetón –le digo.
El alza una ceja por lo del apodo.
-Laura es increíble –dice- es que ella me gusta y…
Yo sonrió de oreja a oreja.
-¿Y…?
-¿No sale con nadie? –pregunta arrugando la frente.
Vaya… esto es increíble. Ahora soy yo el Cupido. Ándale.
-Pues no –digo- no sale con nadie. ¿Por qué? –pregunto como si no importara.
-Porque quiero invitarla a salir –dice- ¿Crees que aceptara?
Claro que aceptara, le encantas, pienso. Pero por el contario respondo:
-Ni idea –digo mordiendo mi labio- tienes que preguntarle.
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Lo Que Nunca Pensé
RomantiekSi a Julieta Montero le hubieran dicho que se enamoraría de un arrogante y mujeriego como Nicolás Sanders, se hubiera reído en su cara. ¿Cómo amarlo? Si ella lo odiaba. Pero la vida da tantas vueltas que nunca se sabe lo que pueda pasar, y efectivam...
