Capitulo 28

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Capitulo 28

Nicolás POV

-¿Has tratado de comunicarte con ella? –pregunto Ángel.

-¿Tu qué crees? –Conteste un poco enojado- Las estuve llamando toda la maldita semana. No me contesta.

-No sé qué decirte viejo –respondió Ángel entre jadeo por el esfuerzo de alzar las pesas.

Estábamos en el gimnasio. Ángel técnicamente me había obligado a venir, estas vacaciones parecían las más largas de toda mi vida, sin noticias de Julieta era lo que lo empeoraba todo.

-Pensé que condecirle lo que sentía ella me daría una oportunidad –reflexione sentándome en el banco y pasando la toalla por el cuello.

Ángel también se sentó frente a mí.

-Entiéndela, con la reputación que te cargas –dijo y le paso una botella de agua- Tiene miedo, inseguridad. Llámalo como quieras.

Bebí un sorbo de mi botella, mientras pensaba que su amigo tenía razón, Julieta necesitaba seguridad y el no descansaría hasta que ella se diera cuenta que la amaba como un maniaco. Como nunca antes pensó.

-Es tan endemoniadamente terca…-sonrió mientras pensaba en ella.

Ángel soltó una carcajada.

-Amigo, ya estás perdido.

Antes de que pudiera responde una voz se le adelanto.

-¡Hey!... Chicos –era Armando. No me gire a mirarlo, ya que le daba la espalda.

-Pero mira quien se animo a aparecer, el desaparecido Nicolás –dijo León con sarcasmo.

-¿Cómo están? –pregunto Ángel lanzándome una mirada.

-Digamos que esperando nuestro dinero ¿O es que ya te acostaste con Julieta? –dijo León.

Lo dijo tan descaradamente que sentí el primer indicio de enojo.

Ante el nombre de ella Nicolás miro de reojo a Armando quien estaba a mi costado.

-¿Cómo es en la cama? –pregunto lo que hizo que mi sangre hirviera, mis puños se cerraron y mis nudillo se volvieron blancos- A no ser que no hayas podido meter a esa pelirroja en tu cama…-pero no pudo terminar mis brazos lo agarraron del cuello y lo estamparon en la pared opuesta.

-¡No voy a permitir que hables así de Julieta! ¿Me oíste? –hablaba con los dientes apretados y el mismo podía sentir la furia que irradiaba sus ojos, porque Armando palideció. Pero no callo.

-Vaya, mira que al final terminaste enamorado…

-¿¡Y si así fuera que!? –exclamó, Ángel estaba justo detrás de él.

-Suéltalo, Nicolás –dijo despacio. Trate de regular mi respiración y lo solté despacio.

Armando se masajeo el cuello el cual estaba rojo por la presión.

-Bueno es obvio que perdiste…

-Si lo que te importa es el dinero, les pagare lo que quedamos, pero esto se acabo. –Dijo y miro a León y a Armando-… uno de ustedes dos vuelve a hablar de ella, sea lo mínimo que sea, les enseñare. ¡Y no estoy jugando! ¡Este estúpido juego se acabo!

Armando lo miro con una sonrisa burlona, y él se volteo para irse, estaba tan enojado que necesitaba tranquilizarse.

-Si no cayo contigo…-empezó nuevamente.

-Cierra la boca Armando –dijeron Ángel y León al mismo tiempo.

-…déjamela a mi yo podre…-pero una vez mas no termino. Gire sobre mis pies y le lancé un puñetazo en toda la cara que lo lanzo al piso. Armando no se levantó pero pude ver el hilillo de sangre que caí de su labio.

Lo Que Nunca PenséDonde viven las historias. Descúbrelo ahora