Somos tan verdaderamente frágiles que no nos damos cuenta de que quizás siempre hayamos estado rotos.
Intentamos recomponer nuestras piezas a base de historias que nos inventamos por culpa de la ausencia de esa otra parte del cuento, y no podemos hacer nada, siempre va a ser así. Nos compramos parches antidolor en cualquier tienda de líos de una noche, intentando que nadie sepa de nuestro pasado, pero la herida sigue abierta y se ve a leguas que todavía llevas su nombre dentro. Nos arriesgamos, y caemos, y nos levantamos y reímos, y aún así, tenemos un parte con todos los accidentes anteriores pero seguimos queriendo pasar por esa calle, a ver si otro coche nos atropella. Nos cegamos con la idea de que nos han matado, de que no volveremos a amar pero, seguimos respirando, haciéndonos paso por cada grieta que dejó nuestra piel. Seguimos en pie, y aprendemos. Y al caminar nos damos cuenta de que nos habíamos parado por culpa de unas falsas palabras, pero somos más fuertes que ellas y las rompemos con sonrisas. Nos adentramos con miedo en otro bosque pero nos encanta la idea de otro cosquilleo. Y reímos, y bailamos, hasta que nos damos cuenta de que no nos llena igual. Y te alejas, y vuelves a sentirte vacía pensando que nadie llegará jamás a tocarte el alma.
Y te miras, y no lo entiendes, crees que es el momento de sentarte en el banco de tu vida para preguntarte: ¿Por qué a mi?
Pero no te respondes, nadie te responde, y llegas a un punto donde todo son "ahí vamos".
Y te pierdes, te pierdes a ti misma y a la esperanza de que alguien alguna vez pueda encontrarte de nuevo y volver a hacerte sentir como aquel primer concierto de tu vida.
04:39
ESTÁS LEYENDO
Pasadas las 00:00
PoesíaParanoias mentales a destiempo. A veces es necesario sacar algo bueno de un corazón dañado, así como escribir su historia recordándola de la forma más bonita que se merece un sentimiento. Parandose a pensar si realmente todo valió la pena, si tu pec...
