Cuando el agua te cubre el cuello y tu respiración acompaña al compás agitado de tus latidos. Cuando el miedo te impide pensar y ver más allá del lodo que cubre tus pies. Cuando ya nada sea fácil y cada paso hacia delante parece otro más contra ti mismo. Cuando todo te resta y seguir caminando es igual a dar palos de ciego hacia un precipicio al que te diriges inconscientemente. Cuando creas que no puedes más... Te diré un secreto. No todo es tan oscuro como aparenta serlo. Que solo estabas caminando hacia la profundidad de aquel océano, pero que todo es mucho más fácil, que el truco está en cambiar la perspectiva. Que debes girarte, entender que dabas pasos en falso e ibas en la dirección equivocada. Todo consiste en darte la vuelta y ver que tenías detrás la salida, que ya no debes hundirte más, pues la orilla lleva tiempo esperando a que tus pies rocen su arena y lo hagan para quedarse. Así que cuando logres ver eso y llegar, no me quedará más que decirte:
"Bienvenido a mi orilla, es un placer ser tu tierra firme, ojalá no quieras irte (nunca)".
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Pasadas las 00:00
PoesíaParanoias mentales a destiempo. A veces es necesario sacar algo bueno de un corazón dañado, así como escribir su historia recordándola de la forma más bonita que se merece un sentimiento. Parandose a pensar si realmente todo valió la pena, si tu pec...
