Capítulo 9

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Rodé sobre mi espalda y me quedé mirando el techo por unos cinco minutos.
¿Qué hora es? Ni idea, pero el día no se veía para nada soleado, lo típico de Bogotá.
Prendí mi celular para poder fijarme en la hora.

Diez y media de la mañana.

¡NO ME JODAS!

Era muy tarde, necesitaba ayudar a Simón a ordenar todo. Tiré de las cobijas y moví mi lamentable trasero al baño.
Me bañé, me vestí y peine en tiempo récord, me dirigí rápidamente a la sala.
Y ahí seguía Simón, durmiendo. Sus pies se estiraron juntos, sus brazos junto con un libro estaban apretados a su pecho.

Pobre, debería tener frío.
Agarre un par de mantas del armario, coloque una en sus pies y la otra la fui extendiendo a lo largo. Las mantas lo cubrieron desde los hombros hasta los pies.

-Mejor- susurré.

Durmiendo y abrigadito. Qué buena empleada eres Lena.

Decidí ir a la cocina a hacer un poco de café, traté de no hacer  tanto ruido para que Simón siguiera durmiendo, se notaba demasiado cansado.

Lleve mi taza de café a la mesita que se encontraba al lado del pequeño sofá y me senté, coloque el portátil en mis piernas y comencé a revisar los correos nuevos que tenía Simón.

Pase una hora revisando correos y molestando en mis redes sociales, en algunos momentos le daba alguna mirada a Simón.

Al pasar de los días mis sentimientos por Simón se volvían un enredo total, un día quería odiarlp y otro día sólo quería amarlo, definitivamente él y este trabajo me iban a sacar canas verdes.

Ya iban a ser casi las doce y Simón seguía durmiendo ¿Será que se murió? No, no creo.

Tuve la discusión de ir y arreglar su habitación, pero no sabría si se molestaría por invadir su espacio.
Bueno, me valía, iré a ayudar a recoger todos sus libros.

Llegué a la puerta de su habitación e iba a abrirla cuando una voz que venía de atrás me sobresaltó.

-¿Qué piensas hacer?- su voz seguía adormilada.

-Dioss ¿Te gusta espantarme?- le pregunté.

Simón mañanero, bebé Jesús, se veía increíble, bueno, siempre se veía increíble. Esa pijama le quedaba espectacular.

-¿Qué pensabas hacer, Lena?- volvió a preguntar.

-Quería ir a ordenar tu habitación.

-Sabes que no me gusta que invadan mi espacio.

-Bueno ya, perdón.- bastardo, sólo quería ayudar.

-Ponte algo más que una pijama de patos, más tarde iremos a almorzar y visitaremos a Martín.

-¡Oye! Los patos en esta temporada es el último grito de la moda, aparte es muy cómoda para andar en casa.

Sí, una pijama de patos fue lo primero que encontré en mi closet.

-Lo que tu digas.

-Tienes envidia de mi asombroso estilo.

-Sólo alistate.

-Lo que tu digas jefe.

Dejó asomar una pequeña sonrisa y se encerró en su habitación.

Yo contigo, tú conmigoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora