Dieciséis

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El Supremo Kaiosama, quedó al cuidado del dios de la destrucción y Merlot partió hacia alguna parte a toda velocidad. A medio camino se detuvo para mirar al universo a su alrededor, como analizando algo y subitamente se lanzó como una saeta hacia un costado.Interceptó algo y con aquello en las manos se precipitó hacia un planeta. En medio de un profundo cráter quedó Zamasu,con el pecho aplastado por el zapato del ángel.

-¿donde está?-le pregunto y su semblante dejaba bien claro que no quería que Zamasu le mintiera-¿donde está mi hermano?

-yo no se donde esta Whis-le dijo entredientes.

-tengo doce hermanos ¿como sabes que busco a ese?-le pregunto Merlot, con una sonrisa en de desprecio.

Zamasu no respondío.

Whis sentía algo muy familiar a cuando Daishinkan lo puso en ese limbo,para que su conciencia se disolviera,sólo que ahora sus ojos estaban abiertos, contemplando un vacío que no podría definirse nivsiquiera como la nada.Queria moverse y su cuerpo le era pesado y sentía que iba a la deriva sin poder resistirse. Subitamente alguien le llamó desde la lejanía,una voz masculina que reconoció.

-padre-musitó e intentó girarse hacia donde escuchó la voz.

-Whis, sigue mi voz Whis-le decía-sigue mi voz...

-¿donde estamos?-le pregunto.

-en el vacío primordial-le respondío-aqui es donde todo surge y todo perece.

-¿como llegamos aquí?-preguntó desconectado

-Ginebra nos ha traído-le respondío-quiere borrar nuestras conciencias para utilizar la carne que llevamos encima,pero no lo vamos a permitir.Whis despierta.Sbre los ojos,los de lo incorporó y los de lo concreto ¡despierta!

Y despertó como si le hubieran hechado un balde de agua, encima tomando por sorpresa a Ginebra.

-¿como volviste?-le pregunto.

Un resplandor que salió de la mano de Whis fue la única respuesta que obtuvo.Un resplandor intenso que cegó al ángel de cabello largo.Para cuando pudo ver otra vez,Whis no estaba y Daishinkan tampoco,ni la esfera que estaba bajo él. No podía creerlo,gran parte de su plan se esfumó en un segundo.

Bills dejo a Shin recostado en su cama sin mucho cuidado,cosa por la que Vados lo reprendió. Lo cubrieron con una manta y fue todo lo que hicieron por él,no porque no les importara sino porque no podían hacer otra cosa.

Shin dormía. Estaba en un sueño muy profundo nada más y allí se encontraba bastante a gusto disfrutando de un prado de flores bajo la luz del sol,cuando escuchó que una voz femenina lo llamaba. Estaba recostado allí y se levantó para ver de quién se trataba,una Shin-jin de cabello largo lo miraba con una expresión muy dulce y gentil.
Nunca la había visto antes,de hecho llevaba un atuendo muy diferente al que él o cualquier Shin-jin en función llevara en la actualidad.Tenia unos potaras verdes como la hierba fresca y así mismo eran sus ojos,sin duda era muy bonita, le recordaba a alguien también aunque en ese momento no pensó en quién.

-hola-le dijo Shin- ¿quien eres?

-me llamó Ast-le dijo y su voz sonaba muy agradable.

-¿Ast?-repitió el Supremo Kaiosama.

La Shin-jin le tendió la mano para ayudarlo a levantarse y él la aceptó. Era un poco más alta que él y tenía una aroma agradable. Las mariposas del prado se posaban en sus hombros, reboloteaban en torno a ella y a él que extendió su mano para que se pararan en ella.

-me gustan las mariposas-le dijo Ast-son frágiles y muy hermosas, además de que no emiten ningún sonido... tal vez por eso son tan llamativas ¿no lo crees,Shin?

-disculpe,pero como sabe mi nombre.

-se muchas cosas-le dijo la Shin-jin-se que ahora mismo estas dormído y no Shin,no estas soñando.

-estoy dormido y no estoy soñando-repitió el Supremo Kaiosama confundido.

-no,no estas soñando. Te traje aquí porque quiero pedirte un favor-le dijo Ast y le quitó la mariposa de la mano a Shin- necesito que lo detengas...

-¿que lo detenga? ¿a quien?

-a él...detenlo,detén a Ginebra.No sabe lo que está haciendo..no entiende lo que está haciendo ¡detenlo por favor! ¡te lo ruego! ¡te lo suplico! No lo dejes terminar con todo...¡te lo ruego!

-pero yo no...

-¡no dejes que lo haga! No es malo,sólo está herido-le dijo Ast al oído y luego lo empujó sobre las flores.

La oscuridad se cerro sobre Shin,sintio que caía y luego abrió los ojos para encontrarse en la cama de Bills. No tenía idea de como llego ahí y la primera imagen que recordó,fue haber besado a Daishinkan cosa que lo lleno de asco,pero la pregunta era ¿por qué hizo eso?. El recuerdo era algo distante,como si hubiera sucedido hace mucho, mucho tiempo.

Se llevo la mano a los labios y los acarició como si dudará de que aquello ocurrió.Penso que podía ser sólo una pesadilla,pero no...conocía el sabor de esa boca y aún tenía la huella de ese beso, sin embargo,tambien recordaba que él lo rechazó empujándolo. Después creyó ver a Zamasu. Intentaba recordar aquello cuando una voz en su oído lo llamó "Shin",se giró a su izquierda,como un pájaro que siente el peligro,mas sólo encontró en vacío.

-Ast...-susurro Shin.

Pues reconoció el timbre de esa voz y la imagen de la Shin-jin visito su mente,recordandole esas palabras que con tanta angustia le dijo.

Tal vez temiendo que Ginebra le hubiera hecho algo a él, fue que Whis llegó al templo del Supremo kaiosama,pero en un estado bastante deteriorado. Se cayó, medio aturdido,en medio del patio cargando a su padre que se veía peor que él.

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