CAPITULO 45
[Alba]
Me hubiera gustado decir que me resistí al beso, que fui fuerte y me separé, pero estaría mintiendo. No fui capaz de echarme para atrás. Dos segundos después de que sus labios encontrasen los míos no dude en pasar ambos brazos por su cuello, correspondiéndole al beso con las mismas ganas con las que él me besaba.
¿Qué significaba esto? Él seguía con Irina y se supone que la quería, se supone…pero ¿Por qué hacía esto? ¿Por qué me hacía sentir que había algo entre nosotros?
Después de unos minutos, o puede que fuesen segundos, se separó lentamente y entonces, por un simple impulso, levanté la mano y estrellé la palma contra su mejilla. Apenas fui consciente de lo que había hecho, ni siquiera sabía por qué. Solo cuando me volvió a mirar fijamente, con ojos llenos de confusión fui consciente de que le había pegado y he de decir que me arrepentí. Pero no lo suficiente como para pedir perdón, lo único que pude hacer fue salir corriendo.
Entré en mi casa y cerré de un portazo, con el corazón aun latiéndome violentamente contra el pecho y los labios hinchados por el beso. Mierda. Sabía que no tenía que haberle pegado, que no había sido una buena idea pero ni siquiera había sido una idea. Simplemente lo había hecho sin pensarlo ni un segundo y la mano todavía me picaba para recordarlo.
Escuché mi móvil sonando en el bolsillo pero esperé a llegar a mi habitación para sacarlo por miedo a lo que podría encontrar en la pantalla. Al desbloquearlo vi justo lo que esperaba: un whatsapp de Zayn.
“siento lo dl beso, se q no fue lo mejor, fue un impulso…lo siento…podems hablar?”
No, hablar con él en esos momentos no era la mejor opción. Para ser más exactos, era probablemente la peor opción que había en ese momento. Miré al frente para encontrar mi ventana abierta y su habitación vacía al otro lado. Corrí y cerré la ventana, corriendo las cortinas y sentándome en el alfeizar… ¿Quién mandaba a mi padre a mudarnos a esta casa?
[Niall Horan]
Todo esto con Mónica me estaba preocupando y rayando demasiado. No era normal que estuviese evitándome durante casi dos semanas. Las respuestas a los mensajes eran monosílabos y las excusas para no hablar por teléfono eran penosas, aunque las que me daba cuando iba a verla al trabajo tampoco eran mejores.
Dada la situación no es de extrañar que me sorprendiese tanto cuando su número apareció en mi pantalla, señal de que me estaba llamando.
-¿diga? –Dije algo confundido-
-hola… -sí, efectivamente era ella- ¿podemos quedar?
Si los milagros existían este era uno de ellos, estaba completamente seguro de ello.
-¡sí, sí! –Contesté de inmediato- claro, ¿voy al piso? –Pregunté ya poniéndome de pie-
-no, no…quedamos mejor en…Primrose, en la entrada del parque
-eeeh…vale, está bien…nos vemos allí en una hora
-vale, te quiero
No tuve tiempo de responder antes de que empezase a escuchar el pitido al otro lado de la línea, señal de que había colgado. No era nada normal en ella que me dijese de quedar en un parque. Ella sabía cómo se podían poner las cosas si alguien me reconocía, de ahí que me sorprendiese tanto.
Pero tenía demasiadas ganas de verla como para ponerme tiquismiquis con el sitio donde la vería. Además de que Primrose era un sitio apartado, dentro de lo que cabe.
