8. Hola otra vez

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Llegué, desempaqué y traté de cenar algo. Me pregunté si mañana era muy importante ir al colegio.

Apenas escuché el eco de su voz rebotar contra las paredes del recibidor,  corrí para echarle seguro a la puerta, luego apagué la luz y me quedé en la oscuridad viendo por debajo de ésta para ver si alguien caminaba por el pasillo.

Estaban riendo. La risa de mi mamá era sonora y pura, como si aquel chiste la hubiese tirado al piso de la risa. Nunca sabías si fingía o no. No creo que ninguno de los dos dijera algo tan gracioso.

Me metí bajo la cobija y escuché a medias una conversación entre ellos: Él se quedaría hasta el miércoles. Dentro de dos horas seria martes...

Eso me daba treinta y ocho horas para soportar. 

No.Where stories live. Discover now