19. Round 2

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Me sentaron en una silla y con un abanico comenzaron a echarme aire, buscaron un vaso de agua con azúcar y me hicieron tragar de a poquito. Aileen me miraba con tristeza. Yo apenas podía mantener los ojos abiertos.

En el viaje de regreso a la ciudad, mi cabeza estuvo apoyada contra el cristal mientras me hundía en las notas tristes de mis canciones. Ya no temblaba, pero cogí una extraña manía de pellizcarme la piel de las manos hasta que se hicieran círculos rojos de mi sangre acumulada. Estaba lloviendo, para variar...

Estaba acabada. Él había ganado; me había quitado todo lo que alguna vez tuve y toda la rabia que tenía adentro, multiplicada, comenzaba a disiparse en litros y litros de pánico. Él hablaba con mis padres mientras recorríamos los kilómetros. Hallé la mirada de mi madre sobre la mía en el espejo retrovisor: ¿Me encontraba en aquellos ojos tan desechos? A su hija... a su tierna y  única hija, ¿no se había dado cuenta de que la había perdido? Tan siquiera un pedazo de mi quedaba intacto en aquellos ojos. Nada. Yo no era nada.

El asqueroso monstruo me quitó el cabello del rostro y me sonrió. 

¿Sabría que había ganado?

No.Where stories live. Discover now