Me monté en el auto y suspiré. Les saludé y ellos me comenzaron a hablar sobre la casa de Jóse, de Jóse, del hermano de Jóse... ¿Yo conocía a Jóse? No me acuerdo. Sé que había pasado la tarde arreglándome el cabello y eligiendo lo que me iba a poner para ver a una gente que ni me caía bien... Solo debía salir de casa.
Cuando me estaba maquillando mis padres todavía hablaban por skype. Ugh.
Me puse un jean oscuro, un suéter sin cremallera de la universidad de Toronto y mis keds oscuros. Estaba haciendo frío afuera. Me veía técnicamente bien a pesar de que estaba más flaca de lo normal y que mis ojos, por más remendados que estuvieran, se veían llorosos.
Nadie notaría que casi me lanzo de la ventana cuando me invitaron a hablar con ese imbécil.
Al volante iba Ricardo que entre todos era el más gracioso y sospechaba que Mina tenía algo con él puesto que siempre andaban juntos.
Llegamos a una casa enorme al otro lado de la ciudad en unos veinte minutos de cháchara inservible. Nos bajamos, tocamos el timbre y esperamos un momento. Miré a los dos con detenimiento; Ricardo tenía túneles y sospecho que un tatuaje en su brazo a medio ocultar con la camisa y Mina tenía un diminuto piercing en la nariz, deberían tener gustos parecidos. Mina me caía bien porque era diferente a las demás... sin embargo, no tan diferente como para intentar ser mí amiga.
Nos abrió la puerta un muchacho alto con barba bien cuidada, llevaba una camisa del equipo. Con que éste era Jóse. Creo que lo conocí alguna vez, pero no llevaba tantos días sin afeitarse. Me saludó y le saludé apenas con un gesto, creo que tampoco se acordaba de mí.
Parecieron pasar horas antes de empezar el partido. Yo hablaba solo cuando me preguntaban algo, y varias personas pidieron mi ayuda para traer cosas de la cocina a la sala.. Trataba de sonreír la mayor parte del tiempo, pero realmente me sentía enferma... ¿De verdad sería capaz de arrepentirme de la mitad de mi vida? ¿Quería a mi mamá tanto como profesaba de pequeña? ¿Estaba mintiendo, yo, siempre?
Me senté en el mueble y dejé que absorbiera mi peso mientras respiraba profundo. No quería estar ahí, tampoco quería estar en casa. Quería estar bajo el agua de nuevo donde nada del mundo exterior interfiriera con mis pensamientos.
"¿Qué te pasa?" Me preguntaron y yo me sobresalté. Era un muchacho que no había visto antes.
Tenía los ojos más negros que hubiese visto nunca y que concordaban con su cabello igual de negro. Tenía pestañas largas y piel blanca, de alguna manera se me asemejaba a alguien solo que no podía ubicarlo. Me impresionó sobremanera, puesto que aquellos ojos no parecían tener iris... Me le quedé viendo más de la cuenta, él lo percibió y se alejó un poco.
Chico de ojos sin iris:
"¿Te llamas Tenzyn, no?"
Quise decirle que no, que mi nombre era otro, que estaba triste, que mi mundo se había convertido en una clase de juego inmanejable. Que en ese momento quería desaparecer de la faz de la tierra, que prefería pasar mi tiempo bajo el agua, a punto de ahogarme, porque el oxígeno me mantenía viva y a veces yo prefería no estarlo.
Yo:
"Sí."
Chico de ojos sin iris:
"¿Qué te pasa? Parece que quieres llorar o algo."
Yo:
Chico de ojos sin iris:
"Bueno, déjalo así... Va a comenzar el juego"
Cuando hubo comenzado aquel alboroto me levanté para escurrirme entre la gente. Salí al patio y me senté en un mueble viejo con las piernas sobre el apoya brazos. Jugué con mi teléfono por un rato, luego me eché hacia atrás y me quedé suspendida a mitad de un sueño no muy profundo.
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No.
Storie d'amoreUn evento terrible. Sangre, dolor, lágrimas. Tenzyn camina sobre vidrios rotos. Quiere olvidar y olvidarse. Hundida en las consecuencias de aquel incidente, la salida parece más distante e imposible cada día. ¿Volverá a ser normal? Convencida de que...
