El clima es fresco, las hojas caen al suelo y la gente camina rápido porque el viento sopla con fuerza.
La falda me pica en la piel recién afeitada y trato de tener cuidado con la camisa vaporosa para que no se levante. El cabello peinado, el maquillaje y los tacones me incomodan, pero no he estado tan feliz en mi vida.
Toman las fotos y me reúno con mi equipo de trabajo en el centro de la velada.
Me felicitan por la galería y me muestran diferentes fotos para que pinte murales en sus casas, casas de gente que no conocía... pero bueno, así es el éxito.
La galería está dividida en dos, una parte de gris, blanco y negro, mis dibujos antiguos pegados en cuadros enmarcados y otros más recientes en pintura sobre lienzos con colores, muchos colores deliciosos que se mezclan con la luz cálida que pedí para entonar las emociones.
Yo me paro en medio de las dos salas y respiro hondo: Lo he logrado.
Después de aquellos terribles episodios en mi vida he logrado seguir viviendo como quería e incluso mejor. Alzo mis manos que ahora están quietas y me conmuevo de inmediato.
Soy una mujer graduada, exitosa, sana, segura y feliz. Después de todo puedo demostrarme que puedo ser feliz y lo soy.
Me acerco a mis dibujos antiguos que ahora están desgastados por los años y los acaricio... es como si fuera la primera vez que los veo.
New York ha acogido mi arte como si fuese un regalo, es bastante intimidante...
El pájaro muerto me saluda y pide mi atención. La última vez que dibujé un pájaro muerto era éste y ahora detallé cada línea, cada dolorosa línea que en el fondo seguía removiendo mis entrañas con miedo. Pero lo domino fácilmente ahora y lo miro con dulzura. Soy Génova y Tenzyn a la vez, soy esta galería dividida entre dos etapas de mi vida, soy yo de nuevo.
Creo que debo agradecer a los cinco años de consultas psicológicas a las que me sometí para procesar todo lo que pasó. Estoy plena después de mucho trabajo escabroso.
Sigo caminando y encuentro un dibujo que realmente no puse ahí. Es más, no debería estar ahí.Está desgastado y apenas pegado con un pedazo de cinta adhesiva a la pared.
Lo tomo y lo observo, ¿Qué está pasando?
"¿Qué pasa, no lo reconoces?"
Es su voz la que me hace casi caer sobre el suelo. Luego ahogo un grito tapando mi boca, mis ojos se llenan de lágrimas cuando volteo.
Yo:
"¡¿Qué?! ¿Cómo? ¿Qué... qué?"
Entonces me abraza y yo me fundo con él por un rato largo, dios mío, esto no puede ser verdad. Él no puede estar aquí. ¿Sería el universo tan amable de concederme éste único deseo?
Léo:
"Hola, Génova."
Yo:
"¿Qué haces aquí?" Y esta vez mi voz se desborda de la emoción.
¿Qué hacía en New York, plena semana de trabajo?
Ya no era un muchacho, era un hombre, un hombre alto, fuerte y que ahora se dejaba un rastro de barba más varonil. De igual manera sus ojos seguían delatando al mismo niño que me acompañaba todos los días en la laguna.
Léo:
"Tengo tres meses aquí, trabajo aquí. Pero solo hoy he podido encontrarte."
Yo:
"¿Me estás diciendo que de alguna manera hemos coincidido aquí?"
Léo:
"A mí me tomó quince minutos para aceptarlo allá afuera."
Yo reí, incrédula de tenerlo a mi frente, luciendo tan asquerosamente bien. Mi corazón palpitaba frenético y podía sentir el rubor en mis mejillas. La alegría no me cabía en el pecho, no lo había visto en siete años, y ahora lo tenía aquí, a mi frente, con el dibujo que le di hace tanto tiempo, mirándome como antes, con esos hermosos ojos que me obligaban a sincerarme.
Léo:
"¿Hay algo que pueda detener lo que quiero hacer?"
Yo:
"Haz lo que quieras." Susurro, porque la voz se me ha escapado como el color del rostro. Sus manos toman las mías. "Ya estoy lista, créeme. Y te diré algo que no suelo decirle a nadie, creo que de verdad, de verdad, de verdad, me gustas muchísimo."
Él ríe y es un sonido armonioso que encandila toda la sala. ¿Cómo no me había dado cuenta de cuánto lo extrañaba? Y ahora lo deseaba como nunca había deseado a nadie.
Léo:
"Es usted una chica dura, Génova. Me ha costado más de siete años robarle un primer beso."
Yo:
"Gracias por esperar, entonces."
Léo:
"Hubiese esperado toda una vida, ¿sabías?"
Reímos de nuevo y entonces me besa con suavidad, yo entrelazo mis brazos en su cuello y acaricio su cabello suave mientras me abraza más cerca de él.
¿Felicidad? No, esto era como despertar de un sueño.
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No.
RomanceUn evento terrible. Sangre, dolor, lágrimas. Tenzyn camina sobre vidrios rotos. Quiere olvidar y olvidarse. Hundida en las consecuencias de aquel incidente, la salida parece más distante e imposible cada día. ¿Volverá a ser normal? Convencida de que...
