18. Round 1

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Navidad, plena navidad. La gente trajinando de arriba a abajo por las últimas compras navideñas para la cena y los regalos, los niños corriendo por toda la casa, los fuegos artificiales, la música, yo. Era la primera navidad que no disfrutaba en absoluto.

Desde la mañana había despertado con una sola misión en la cabeza. Todos los días anteriores salí con la gente que conocía aquí, todos dijeron que estaba "rara". Yo los estaba utilizando... podía aguantar algunas cosas. Algo me decía que estaba próxima a un encuentro no deseado, sin embargo, me levanté y me duché para salir al pueblo.

Es un pueblo pequeño y de facciones viejas pero muy acogedoras. Me gustaría vivir aquí. Está rodeado de montañas y el clima casi siempre está frío, llueve mucho. Paso toda la mañana caminando de un lado a otro sin sentido con la música a un volumen considerable en los audífonos.

Varios hombres me dicen cosas bochornosas... Yo me rasco la piel y trato de no sentirme asquerosa, cuando llegue a casa de mi abuela me bañaré de nuevo de todas maneras.

Las montañas se burlan de mí: "Nosotras no tenemos que pasar por todo eso... pero podemos reírnos." Suspiro.


Cuando termino de vestirme siento que él llega a la casa. Todos corren a saludarlo. Me siento enferma de nuevo... mi estómago ruge. Su voz me descompone.

Entreabro la puerta y me encuentro a mi familia saludándolo, a mis primas abrazándolo, mimándolo. Se había cortado el cabello al estilo militar y ahora tenía una chaqueta elegante sobre otra camisa nueva. ¿Alguna vez conocí a ese chico?

Él:

"¿No vas a venir a saludarme?" Sabía muy bien lo que estaba haciendo. Yo tragué saliva y me acerqué con cuidado porque toda mi familia esperaba un reencuentro normal. No me podía hacer daño frente toda esa gente, pero me daba asco tocarlo.

Me abrazó con fuerza contra su piel y yo aguanté la respiración para no tener su aroma en mi memoria. Comencé a temblar un poco y un frío gélido invadió la sala.

Puso su mano sobre mi cabello y besó mi frente.

Yo me despegué, sonreí con dolor y me dirigí a la puerta.

Afuera, después de haber corrido kilómetro y medio de aquel pueblo, me detuve y comencé a respirar hondo muchas veces, muy rápido. Terminé mareada, por supuesto... pero creo que más salir corriendo así, era su perfume lo que me daba náuseas.

¿Cómo se atrevía a besarme? Asco, asco, asco, asco, asco. Quise quitarme la piel de la frente con las uñas para no sentir su beso ahí latente.

¿A qué estaba jugando? ¿A una tortura sin final? Lo hecho, hecho está. Pero no puede seguir con esto... no puede. Mi cuerpo crea una reacción adversa a su ser y comienzo a sentir fiebre, pero solo por dentro... una cálida corriente dentro de mí.

Caminé el resto del día hasta que mi prima me llamó para que regresara a casa.

Llegué y ayudé con los arreglos de la cena mientras todos se vestían con sus nuevas ropas... ¿Nadie se daba cuenta de que estaba a punto de desmayarme?

Arreglé otro par de cosas con mi mamá en la cocina que desde aquel día me hablaba con más calma que nunca, como si estuviera loca (¿lo estaba?), y mucho después de que todos estuviesen perfumados y lindos, yo me metí a mi habitación para cambiarme.

Me acosté en la cama y dejé que mi cuerpo descansara un rato; estaba demasiado tensa, como en un estado de alerta continuo e intenso que me dominaba. Alguien tocó mi puerta y con un gemido indiqué que pasara... Era mi prima Aileen.

Tiene un año menos que yo y es de piel morena, cabello negro y liso hasta la cintura, ojos cafés. De tono dulce y persuasivo, bastante normal para su edad.

Se sienta a mi lado y me observa con calma, me estudia. Yo me limito a respirar.

Aileen:

"Te ves enferma..." Comenzó y yo cerré mis ojos. "¿Qué tienes?"

Yo:

Aileen:

"Es que no sé... estás rara. La última vez que te vi no estabas así. ¿Qué tienes?"

Yo:

"Me siento horrible... todo se fue a la mierda, yo..."

¿De verdad sería capaz de hablarle de aquello? Solo dejé fluir mi tensión mientras acariciaba la textura de la sábana bajo de mí.

Aileen:

"¿De qué estás hablando? ¿Qué te pasó?"

Yo:

Comencé a llorar silenciosamente. Lágrimas espesas rodaban por mis mejillas y se hundían en la cama, desapareciendo. Ella tornó sus ojos tristes hacia mí y tragó saliva audiblemente.

Yo:

"Alguien... alguien me ha lastimado."

Ella vuelve su rostro completamente hacia a mí y contrae más interés. Estoy a punto de soltar el recuerdo cuando alguien abre la puerta. Yo me siento en la cama de un salto.

Aileen:

"Aaron... vuelve en un rato porfa, estamos hablando."

Él:

"Solo quería mostrarle algo, un momento, no tardará mucho."

En ese momento llamaron a Aileen desde la cocina. Pánico. Terror puro de repente activándome todos los músculos del cuerpo. Aaron lo notó... mis ojos se abrieron de par en par y como siempre, me congelé en el sitio. Cuando mi prima cerró la puerta tras ella, él sonrió con calidez y se acercó a mí. Yo di todos los pasos hacia atrás posibles y me pegué contra la pared.

En un movimiento brusco, me tomó el cuello, casi ahorcándome y pegó su aliento contra mi rostro. Yo me desvanecí por completo, terriblemente asustada.

Él:

"¿Qué crees que estás haciendo? Sé lo que pretendes, estúpida... Pero puedes tener por seguro que si hablas, así sea por poco y con quien sea, me haré cargo de ti, y ésta vez no resistirás para contarlo." Yo solté el aire de mis pulmones y él se fue.

Me dejé caer sobre el piso y parte de mi cerebro colapsó.

No.Where stories live. Discover now