Capítulo 29: Darío Terry williams

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Capítulo 29: Darío Terry Williams

Sábado 30 de septiembre
Darien

Corro, resulta raro decirlo, pero creo que nunca he corrido tanto en mi vida, o, mejor dicho, nunca he corrido como si mi vida dependiera de ello.

Mis piernas se sienten cansadas, más no puedo parar, ni siquiera sé por dónde estoy, solo me detuve cuando escuché el sonido del reloj que marcaba las 00:00 de la mañana.

Las calles están desoladas y para cuando llego al arco del puente mi corazón no aguanta más del agotamiento, me inclino hacia adelante para llenar de oxígeno mis pulmones. Mientras intento procesar lo que he vivido hace un rato.

Sangre... Demasiada sangre, tanta que me hace querer vomitar de solo recordar el asqueroso cuerpo de ese hombre... No, no era un hombre, él era cualquier cosa menos eso, y ella... Ella tampoco lo era... Audrey no era lo que yo creía ella...

—¿Ya terminaste? — pego un brinco al escuchar su voz y retrocedo hacia la baranda del puente, mis piernas temblorosas intentan alejarse lo más posible, ella está parada a pocos metros de mí. Parece tan normal, tan distinta a lo que vi hace un momento, no hay ni una sola gota de sudor en su cuerpo, como si hubiese aparecido aquí mágicamente.

— Aléjate de mí — aprieto los dientes.

— Hace un momento no me pedías eso Darien. — se cruza de brazos y yo trago saliva.

—Pues hace un momento no me habías mostrado tus colmillos y tus garras. — espeto.

Ella hace una mueca con la boca y suelta una carcajada. — Vamos Darien no seas una nenita. ¿En serio me tienes miedo? — entrecierra los ojos

¿Nenita?

Inflo mi pecho y me obligo a detenerme. — Vi como despellejaste a ese hombre, disculpa por temer de ti.

Ella suspira y sus manos se cierran en puño, luego avanza hacia mí. No puedo retroceder más o caeré al río y en realidad decido quedarme a hacerle frente, aunque por dentro un escalofrío me esté recorriendo.

— ¿Sabes por qué lo hice? — enuncia con voz dulce y calmada, su rostro me confunde, no puedo verla como lo que era antes, parece cansada de estar discutiendo conmigo.

— No. — aprieto los dientes.

— Si no lo mataba, él iba a matarte a ti. — trago saliva, se acerca hasta tenerme a pocos centímetros, ella eleva su mano para tocar mi rostro.

Contengo el aliento, pero su tacto tan suave me tranquiliza, calma mis nervios, mi temor, y entonces no puedo seguir asustado de ella. Porque imagino a la mujer de mis sueños, la veo a ella. — Eres... ¿Eres un vampiro?

—El término correcto sería Nosferatu, pero sí, soy un vampiro. —asiente. Vuelvo a pasar saliva y me dejo caer al suelo, sentándome, apoyando la espalda contra una de las columnas de concreto. Ella también lo hace a mi lado.

— Eres real.

—Pues estoy a tu lado, y estoy tocándote. — roza sus dedos en mi brazo.

—Pero yo...

—Sé que estás confundido. — me corta. — Y supongo que mereces una explicación, una gran explicación.

—¿Vas a matarme?

—Planeaba hacerlo. — se me hace un nudo en el pecho y ella sonríe. — Pero te amo demasiado como para asesinarte

— ¿Me... Amas? —parpadeo. — Creo, creo que no estoy entendiendo nada.

El Despertar de AudreyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora