Capítulo 28: Es Hora De La Verdad

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Capítulo 28: Es hora de la verdad.

—Fue una advertencia. Fue una clara advertencia de que tienes que hacerlo Audrey. — mis manos tiemblan y bebo un poco más de sangre. — Joder, lo más probable es que te estén vigilando.

— ¿Y crees que no lo sé? — aprieto los dientes. — Para Irina una semana es demasiado tiempo... Y lo es, pero antes necesito resolver unas cosas.

— Sabes que no estoy de acuerdo con todo esto. Pero también soy consciente que no puedes jugar con una algo así. Aunque no quieras, deberás cumplir.

Trago saliva y boto la bolsa de sangre al tacho de basura, regreso a la sala y observo a Sabina sentada sobre el sofá.

—Lo que hizo Drago esta tarde ha sido muy arriesgado. Pudieron notarlo... O pudo haber hecho algo peor.

— A Drago le encanta el morbo, le encanta vivir al límite. Ir contra las reglas. — aprieto los dientes. —Maldito infeliz.

— ¿Estas segura que tú quieres...

—Lo haré. —espeto. —No me he arrepentido es solo que... —cierro los ojos y suspiro. —Necesito encontrar el momento adecuado. — Sabina entorna los ojos y conozco ese rostro acusatorio, no me cree capaz de matar a Darien, y a decir verdad yo tampoco me creo capaz.

Pero debo poder, debo hacerlo.

— Creo que como tu mejor amiga es mi deber decirte que todo está en tus manos. Es tu decisión Audreyanna, solo tú le pondrás fin a todo esto. Piensa bien que lo que quieres hacer.

Ella se pone de pie y desaparece en su habitación. Me siento con lentitud sobre el sofá pensando en lo que ha dicho. Y es que sé que tiene razón, por supuesto que lo sé, como también sé que soy una mujer cruel y despiadada, que jamás me he tentado el corazón para matar a alguien.

Lo he hecho tantas veces, con una crueldad que me deja como un monstruo pero que a su vez me encanta. Porque esa es mi manera de ser, soy sádica, orgullosamente admito que me gusta infligir dolor sobre los demás, escuchar sus gritos pidiéndome piedad, soy esta mujer que a veces parece no tener principios, la que ni siquiera recuerda el número de humanos a los que ha asesinado durante toda su vida.

Yo soy... No... Mejor dicho, yo solía ser esa mujer, lo era hasta que llegó Darío. Hasta que ese mugroso granjero apareció en mi vida, y se metió bajo mi piel, bajo mi cuerpo, y dentro de mi oscuro corazón.

Antes de él, Audrey no pensaba en emociones, no pensaba en sentimientos, Audrey no creía en el amor y mucho menos creía en las almas gemelas, en que dos personas podrían estar destinadas a estar juntos.

Después de él, todo cambió. Darío fue capaz de darle vuelta a mi mundo, de abrirme los ojos, de enseñarme a amar, de que fuera capaz de ver más allá del reino, de soñar y pensar en el futuro.

Nadie jamás podrá imaginarse el dolor que me causó su muerte, porque lo sentí sobre mi propia carne, porque arrancaron mi corazón con el suyo. Darien era mi esperanza, la esperanza que ese vampiro me había devuelto.

Entonces Darien volvió a cambiar mi percepción de la vida, de la humanidad. Vi su energía, su vitalidad, y todo aquello que siempre me pareció tan nulo, tan insignificante, de pronto cobró sentido. Aprendí de él porque sentía que debía hacerlo, porque iba a ser capaz de renunciar a todo con tal de volver a sentirme feliz, con tal de recuperar aunque sea un poquito de mi Darío y de toda la felicidad que él me otorgó y que causó en mí.

Cubro mi rostro con mis manos, y siento mis dedos temblar al igual que mis labios. De pronto saboreo un sabor salado en mi paladar y cuando mis dedos rozan mis mejillas siento las gotas que me están bañando.

El Despertar de AudreyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora