Cuenta la leyenda que en la antigua ciudad de Transilvania habían criaturas oscuras, capaces de atemorizar a los pueblerinos.
Los llamaban chupacabras, descuartizadores, demonios, asesinos seriales, tantos nombres pero nadie sabía lo que realmente eran, Nosferatus, o también conocidos como vampiros.
Aunque ¿Era acaso una leyenda?
Dirás que sí hasta el día en que te cruces con la familia Bran, especialmente con Audreyanna de Bran, una vampiro despiadada, cruel y la cual ve como su única diversión asesinar a humanos, seres tan inferiores a ellos y tan patéticos a la vez. Para Audrey la vida era simple, lenta y hasta podría ser aburrida, le gustaba tener el control, le gustaba las cosas a su modo, y si no era así, cabezas rodarían y mucha sangre esparcida encontrarías.
Audrey era bella, exótica y sensual, pero incrédula, incrédula a lo único que se aferraban muchos vampiros en su eternidad.
Encontrar el amor verdadero.
Un amor único, capaz de revolucionar tu vida, de hacerte sentir feliz y completo, pero se decía que era un simple mito que en realidad no había amor real para los vampiros, porque no lo merecían.
¿Qué hay de la vida después de la muerte?
Un vampiro.
¿Qué hay después de que aquel vampiro muere?
Nada.
Pero... ¿Y si no todo estaba perdido?
¿Y existía la posibilidad de volver a nacer, volver a crecer, volver a vivir?
Otro mito más, otra creencia de la cual Audrey solía burlarse. Se decía que los seres sobrenaturales tenían una oportunidad más, que si obraban bien, regresarían cien años después de morir, como un humano, en una última vida, en una última oportunidad. Cosa que para Audrey era algo imposible, no solo porque no creyera en ello, sino porque la maldad era algo de lo cual ella disfrutaba.
Pero... ten en claro algo Audrey, a veces la verdad te puede golpear en la cara, te puede hacer reaccionar de una manera en que te cause miedo. ¿Si el amor verdadero y el renacer son reales? ¿Qué piensas hacer Audrey?
Despierta ya.
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El Despertar de Audrey
WampiryHan pasado ciento dieciocho años, más de un siglo en el que permanecí dormida, sin sentir aquel dolor que me embargo por mucho tiempo, dejando que el tiempo transcurriera, que los años pasaran por encima de mi hasta el día de mi despertar. Pero n...
