Capítulo 04: Orgullo De Papá

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Capítulo 04: Orgullo de papá

Abril 05 de 1899

¿Qué pasa conmigo? Le digo a mi reflejo en el espejo.

¿De dónde sale esta ansiedad?

¿Por qué estoy tan nerviosa?

¿Por qué tengo la necesidad de buscarlo?

Me digo a mi misma que lo de ayer fue la última vez, la última vez que lo espiaba ¿Pero qué diablos sucedía con ese granjero? Acaso esto que me pasaba era solo a mí.

Golpeo la madera de la mesa con mis puños y es que estoy rabiosa, realmente lo estoy. Tocan a mi puerta y por el aroma y el toque suave sé que se trata de Sabina.

— Adelante. — ella tiene una sonrisa plasmada en su rostro, y me observa con curiosidad.

— ¿acaso te vino el periodo Audrey? Estás tan amargada que todos en el castillo andan murmurando cosas.

— Y ¿Qué es lo que murmuran? — me volteo hacia ella.

— Que son los síntomas del compromiso, los empleados ya saben que te casarás. — Suspiro.

— Ah era eso. — tuerzo la boca.

— ¿Acaso era algo más?— enarca una ceja. — Vamos Audrey, te conozco ¿Qué sucede contigo?

Frunzo mi ceño porque ni siquiera yo sé lo que pasa conmigo, tomo un frasco de perfume y echo unas gotitas sobre mi dedo índice. — Dime Sabina... ¿Cómo sabías que lo que sentías por esos hombres no era real?

— ¿Qué? — ella enarca ambas cejas y se transporta a un metro de distancia.

— ¿Cómo sabías que lo que sentías no era amor real? ¿Que no estabas realmente enamorada? ¿Qué ninguno de ellos era tu amor eterno? — los ojos de Sabina casi parecen salirse de sus cuencas, hasta yo me sorprendo de preguntar eso.

— Pues todo era una ilusión, al principio me dejé llevar, era una cosa de estar todo el tiempo a su lado... Pero luego. — su rostro se volvió triste. — Toda la magia terminaba después de que ellos conseguían algo de mí, se alejaban y pues a mí no me dolía, me daba igual. Así entendí que lo que sentía no era real.

Me doy la vuelta con lentitud y llevo una mano a mi pecho, tomando el dije entre mis dedos.

Conseguir algo de mí...

Un beso, un collar.

Eso era todo, había sido engañada de una manera estúpida. Sin embargo, todas las veces que lo había visto, jamás lo vi salir de su casa por la tarde, ni siquiera por tener el collar.

— ¿Qué pasa Audrey? Me estás preocupando.

— ¿Y cómo se sentía? ¿Cómo se siente estar enamorado? — recuesto mi trasero al pie de la cama y apoyo un lado de mi cabeza sobre el poste de madera de mi cama.

— Te acabo de decir que nunca me he enamorado, pero creo tener una idea. — juega con el pequeño perfume entre sus manos, presiona la bombilla y esparce la fragancia por su cuello. — ¿Sabes porque me gusta tanto este perfume?

— Es algo así como tu marca personal. — le quito importancia. Aunque sé a conciencia que lo ha usado desde que tiene uso de razón.

— En realidad, me gusta tanto porque es único. He intentado probar con otras fragancias, alguna que me guste tanto que pueda combinarse perfectamente a mi aroma y amoldarse a mí, pero ninguno... Ninguno es igual a este.

El Despertar de AudreyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora