Capitulo 6

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Mantengo mi mirada hacia adelante, mientras sigo sosteniendo su cintura en mi hombro

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Mantengo mi mirada hacia adelante, mientras sigo sosteniendo su cintura en mi hombro.

— ¿Falta mucho?— La ignoro y sigo caminando. Bufa — Te advierto que puedo ser muy molesta si me lo propongo.

— Debes proponertelo todo el tiempo.— Siento su puño en mi espalda, pero no me inmuto

— Bajame.— Levanto una ceja y me detengo, la bajo de mi hombro y la coloco en el suelo. Se mantiene parada pero se tambalea un poco— Puedo caminar.— Levanta la mandibula

Oculto una sonrisa y levanto un dedo, frunce el ceño y lo llevo a su pecho. La empujo con algo de fuerza y se vuelve a tambalear, trata de sostenerse con su pierna pero se queja. Su trasero choca con el suelo, me mira con el ceño fruncido.

— ¿Te crees muy listo?— En su posición parece mucho mas pequeña, ladeo la cabeza— Ya veras cuando me recupere.— Se gira, intentando incorporarse. Ruedo los ojos

Tomo sus brazos inclinandome y la levanto suavemente, me mira girando su cabeza, haciendo que quede muy cerca de la mia.

No se porque instintivamente soy suave con ella, deberia de apretar sus brazos, hablarle con brusquedad o ni siquiera dirigirle la palabra.

Sus ojos verdes se suavizan, al igual que sus labios. Bajo la mirada a ellos, detallo su forma y su textura de cerca. Tal vez el hecho de que no estoy hace dias con una mujer, me hace verla de esta manera.

Frunzo el ceño y sacudo la cabeza, deberia de sentir repulsión.

La tomo en brazos y sigo caminando.

— Si me haces enojar de vuelta, te duermo de un golpe.— Se calla, pero aun siento su mirada

Me detengo, cuando estoy frente a la casa, es una muy pequeña, rodeada de plantas y flores.

— No seas agresivo..

— Silencio.— La interrumpo callandola, gruñe algo y continuo caminando, me acerco a la pequeña puerta

— Si golpeas esa puerta probablemente la derribes, dejame a mi.— Se remueve para bajarse, la dejo en el suelo suavemente y se sostiene de mi unos segundos

Miro su pequeña mano en mi brazo y la sigo con la mirada, cuando la aleja. Mi cuerpo naturalmente se mantiene caliente, pero su calor es distinto cuando me toca.

La miro cuando toca varias veces la puerta. Mi ceño se frunce instintivamente y me coloco recto. Agudizo mi oido a oir tararear a alguien. Segundos despues la puerta se abre, bajo la cabeza, observando a la pequeña anciana.

Sus ojos achinados nos mira a ambos, detenidamente. Abro mi boca para hablar, pero Artemia me interrumpe.

— Buenos dias, disculpe la molestia.— Habla en tono suave, la miro mal y la anciana pone toda su atención en ella— ¿Le importaria ayudarnos?, estamos perdidos y morimos de hambre. Ademas..

Luna guerrera Donde viven las historias. Descúbrelo ahora