Hace muchos años, los hombres lobos habían reconocido a sus nuevos enemigos. Los cazadores. Sus guerras duraron por años, y creian que asi seguiria siendo. Pero algo interrumpió eso.
Artemia Ragnarsson, lider de los cazadores, asciende a su puesto l...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
- Estoy tan emocionada por esta fiesta.- Escucho a mi madre hablar emocionada, mientras busca algo en su armario
Miro la gran habitación en la que duerme. Esta decorada como solo ella lo haria. Mucho verde, decoraciones con colores, y plumas.
Nunca imagine verla en algo tan extravagante.
- Tengo el vestido ideal para ti.- Habla emocionada, aun revolviendo su armario
- Oh, sabes que eso no es lo mio.- Miro la gran cama, me acerco a ella y acaricio las gruesas sabanas
- Artemia.- La miro- Se lo que estas pensando.- Frunzo el ceño
- ¿A qué te refieres?- Suspira y se acerca
- Se que piensas que todo esto no es lo mio, que prefiero esto antes que mi vieja habitación, que el castillo me volvió superficial..- Rio sin poder evitarlo, haciendo que se calle
Me mira confundida, sonrio y tomo sus manos.
- Madre, no te voy a juzgar por algo que es tu decisión. Si tu decidiste vivir en el castillo y eres feliz, entonces yo tambien lo estoy.- Sonrie lentamente y rio, cuando me abraza
- Mi niña ya es toda una adulta.- Me apretuja y me quejo. Se separa - Me alegra que lo tomes bien.
Tal vez no me sienta cómoda con el hecho de que vivamos entre hombres lobos. Pero es logico, ellos tuvieron mas tiempo en acostumbrarse, y estoy segura que al venir aqui estuvieron igual o peor que yo.
♧
Sonrio, observando a todos bailar, el nivel de alcohol ya se les subió a la cabeza.
Mientras voy caminando les sonrio a quienes lo hacen conmigo, esquivo a los niños que pasan por mis piernas y me dirigo a la mesa.
Todo luce delicioso, y eso que es lo que sobro.
Tomo unos pequeños bocadillos que tienen jalea roja, mi garganta hace un sonido al saborearlos. Esta delicioso.
Giro mi cabeza, cuando escucho ruidos, rio al ver que colocaron a mi madre en una ronda, obligandola a bailar.
Mi mirada se corre hacia una de mis chicas, bailando abrazada a lo que parece ser su esposo. Luce comoda, y su sonrisa es genuina. Tal vez el lobo tenga razon, y cambiaron. De otro modo mis chicas estarian alejadas de sus hombres, ya que ahora tienen la voluntad de hacerlo, no como antes.
Me sacudo las manos, para sacar las migas.
Me alejo para rodear la mesa, pero me detengo abruptamente. Parpadeo al ver al Alfa, besando brevemente a una chica. La oscuridad no me permite ver bien, pero es claro lo que hacen.
Cuando reacciono, noto que deje de respirar. Frunzo el ceño y me alejo, doy la vuelta y camino rápido hacia el sentido contrario. Evito a las personas, mientras siento una sensación amarga en mi pecho.