Hace muchos años, los hombres lobos habían reconocido a sus nuevos enemigos. Los cazadores. Sus guerras duraron por años, y creian que asi seguiria siendo. Pero algo interrumpió eso.
Artemia Ragnarsson, lider de los cazadores, asciende a su puesto l...
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2 años después.
Mis brazos ya estan cansados, algo dolidos, pero de igual manera no me detengo. Sigo maniobrando la vara en mis manos. Simulando tener a alguien enfrente mio, practicando mis reflejos y defensas.
Me detengo, cuando siento las gotas empezar a caer por mi cabeza, miro hacia arriba. No vi venir la tormenta.
Bufo y empiezo a caminar.
Siempre me alejo cuando entreno, me ayuda a pensar, y el silencio ayuda.
Desde que vivimos aqui, lo he hecho, hacerlo por dos años ayuda aun mas. Los primeros meses fueron dificiles, y más porque todas acudían a mi. Coral me ayudó mucho en eso.
Ella me aconsejó hacer esto, al principio queria que medite, pero quedarme quieta no fue una buena idea. Asi que me decidi por esto.
Por suerte las cosas fueron mejorando. Gina tenia razón, sobre nacer para ser lider. Las experiencias me ayudaron a mejorar. Puedo notar, lo diferente que es ahora. En todo sentido.
Todas hemos cambiado. Algunas aun extrañan a sus familia, lo entiendo, yo extraño a mi madre. Pero aun no recibimos ninguna señal de que podemos irnos, y ninguna se atreve a arriesgarse.
Tengo el presentimiento de que si nos dirigimos a ese volcán, reconocere mas alla.
De igual manera, quedarnos aqui no parece mala idea. Es genial estar solo nosotras, ellas ya no tienen que servir a nadie. Aunque si volvieran, no lo volverian a hacer.
Me encargue de independizar a cada una, sacar su caracter y seguir entrenandolas, como planee desde un principio. Estoy orgullosa de lo que son ahora, ya no son niñas inseguras y timidas.
Todas ellas cambiaron, incluso se deshicieron de esos vestidos incomodos. Nos cocimos nuestra propia ropa, con la tela de los vestidos.
Al llegar a nuestra pequeña aldea, me dirijo a la cabaña. Las tiendas de antes se convirtieron en chozas, aunque al principio me negué de quedarme con la cabaña, ellas insistieron.
— Esas trenzas se te ven bien.— Sonrio hacia Lucy, me guiña un ojo y sigue caminando, sosteniendo su ropa en manos
Mi cabello creció bastante, me negue a cortarmelo. Asi que me convecieron de hacerme trenzas, no todo el cabello, pero lo suficiente para que no me moleste.
Suspiro, al entrar a la cabaña.
— Oh niña, estas empapada.— Miro a Coral moverse, de seguro en busca de algo para secarme
Cada una tiene una compañera, la mia, Coral. Hace un año descubri que es una bruja, una regular.
Se acerca a mi y comienza a secarme.
— Esta bien, Coral. Yo puedo.— Hablo suavemente, deja la tela en mis manos y se vuelve a dirigir a la cocina— Eso huele muy delicioso.
— Pues, me entere que es el cumpleaños de alguien.— La miro sorprendida