Capitulo 15

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Doblo mis rodillas y me siento en el fresco césped, escucho sus pasos acercarse

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Doblo mis rodillas y me siento en el fresco césped, escucho sus pasos acercarse.

— Artemia.

— Quiero estar sola.— Lo escucho suspirar

Se sienta a mi lado y se queda en silencio. Suspiro.

No se como pretende que viva para siempre en un ambiente asi, ¿acaso piensa que me acostumbrare?, yo no encajo aqui.

— Quiero irme a casa.— Giro mi cabeza hacia el. Mantiene su mirada al frente

— Estas en ella.

— No, no lo estoy. Aqui no sere bien bienvenida, a menos que sea una sumisa mas.— Me mira— Y no puedo hacer eso.— Me detalla, con su mirada tranquila

— Lo se.— Se acerca mas— Pero no puedo arriesgarme a que te alejes de mi. ¿Acaso puedes prometerme que iras con ellos y después volveras?— Me callo

No puedo prometer eso. Mi gente me necesita, necesita mas que solo una explicación. Mi madre me necesita.

— Eso es porque no te dejo ir.— Miro hacia otro lado— Puedes enviarles una carta.

— No quiero enviarles una carta.— Gruño— Quiero que vean mi presencia, si les envio una carta pensarán que no me importan. Voy a ir hacia ellos, Aren. Eso es un hecho.

Busco facciones enojadas, pero se mantiene tranquilo.

— Lo haras. Pero no ahora.—Frunzo el ceño

— No se que malinterpretaste, pero no te estoy pidiendo permiso.

— Yo soy el unico que puede hacerte salir. La frontera esta protegida ahora mas que nunca.

— ¿Crees que eso va a detenerme?

Luchare con mas furia si pretende dejarme encerrada hasta que se digne a dejarme salir.

— No, pero no podras salir.— Me mira. Niego con la cabeza

— Te odio.— Me levanto, empiezo a caminar

Encima que tuve que ponerme este estupido vestido, con este estupido corset que me esta matando y para esta estupida fiesta. Ni siquiera es divertida.

Por todos los cielos, aun soy joven, no puedo estar toda mi vida aqui encerrada.

— Si me permite comentar, estuvo muy hermosa, señora.— Miro hacia la ventana, mientras sigue desatandome el corset

— Gracias.— Murmuro. La miro— ¿Cómo te llamas?

— Me llamo Lara, señora.— Responde, sin mirarme

— ¿Te gusta estar aqui, Lara?— Hablo suavemente, me mira unos segundos — Y no quiero que me mientas.

Hace una mueca.

Luna guerrera Donde viven las historias. Descúbrelo ahora