Capítulo 17

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- ¿Por qué estas llorando, Ali?- me preguntó Derek con el ceño fruncido, volteé la cabeza dandóle la espalda para que no me vea.

¿Por qué entró? Vino en un mal momento... Acaso me quiere decir algo más?

- No es nada, recordé algo triste y me puse sensible - me encogí de hombros.

- ¿Ah? Parece que vine en un mal momento.

- No importa, se me pasará luego y necesito algo para distraerme un poco. ¿Querías amenazarme por lo que pasó hace un rato? - solté una risita para darle un poco sentido de humor.

- Iba a amenazarte pero verte llorando, cambié de parecer. ¿Cómo sabes que Nathaniel es el objetivo? - cambió de tema.

No creo que haya cámaras escondidas ni microfónos en mi habitación sino ya me habría dado cuenta hace un tiempo.

- Tengo una corazonada. No puedo descartarlo sabiendo que podrían atacarlo en cualquier momento - le dije finalmente mientras ladeaba la cabeza.

Hubo un silencio, no era incómodo para nada y en cambio, se siente agradable. Por un momento, ví su expresión muy pensativa en él y se me agarró las ganas de lanzarme a besarlo sin control. Y luego ví sus labios...

¡Espera! ¿Qué estoy pensando en una situación seria? No soy una adolescente por el amor de Dios. Mis hormonas están muy altas hoy, será mejor que le diga que se vaya de una manera indirecta.

Me acerqué un poco más para llamar su atención y él me miro de una manera extraña. No le dí importancia, humedecí mis labios para poder hablar.

- Disculpe, señor. Tengo que hacer algunas cosas aquí, te avisaré cualquier cosa si encuentro una pista - hablo en tono profesional, no es la primera vez que lo hago.

Sal por favor, te lo suplico Derek. No podré contenerme por mucho tiempo si todavía no salís de mi habitación.

- ¿Por qué suena cómo si me estuvieses echando? - me preguntó sonriendo y tragué la saliva sin darme cuenta.

- Oh... Puedes quedarte si quieres, iré a tomar una ducha para despejar la mente.

¡UNA DUCHA BIEN FRÍA! Lo necesito urgentemente, su presencia aquí no me está ayudando para nada.

De repente se me acerca, presiento que se está dando cuenta por su manera de verme, se ve como si estuviese disfrutando de la situación y yo sólo me quedé quieta intentando no ponerme nerviosa.

- ¿Pasa algo, señor? - pregunté para distraerlo y para que no me acerque mucho.

Negó la cabeza, pasó de mí, agarró el buzo rojo que me había puesto ayer a la noche y tragué saliva nerviosa. Entré al baño rápido, tiré un largo suspiro mientras movía los hombros.

Desbotoné la camisa blanca, me la saqué y la tiré al suelo mientras estaba por quitarme la ropa interior, escuché la puerta abrir y me sobresalté como acto reflejo.

Volteé la cabeza para ver qué quiere esta vez, Derek se detuvo al verme semidesnuda y el ambiente se siente un poco incómodo. No es que me dé vergüenza, ya me vió desnuda varias veces pero esta vez se siente diferente.

No sé si soy yo, se siente como una sensación familiar. Ninguno de los dos, decíamos una palabra, volteé la cabeza para mirar por otro lado porque su manera de mirarme me pone nerviosa.

Escuché sus pasos acercándose, volví a mirarlo para ver qué está haciendo y es un milagro que no me duela el cuello por tantas vueltas. Puso su mano en mi nuca, no pude reaccionar porque fue como en un abrir y cerrar los ojos,  estampó sus labios en los míos de la nada. Me puse un poco rígida por la sorpresa inesperada.

¿Otra vez? ¿Sirvienta?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora