Capítulo 27

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Entro en casa y mamá me recibe con un delicioso plato de macarrones. He estado intentando comer bien estos días a pesar de que estaba nerviosa por el puñetero tema de Izan. Tengo mil dudas con él...me ha ayudado en el que fue el peor momento de mi vida y aún sabiendo los motivos que me llevan a estar así tiene la cara de desaparecer dos semanas y no decirme ni siquiera que le había pasado. Sin contar que sigue con su mujer y es lo que más me enfada, él mismo me ha reconocido lo que siente por mí y yo siento por él.

¿Acabas de admitirlo, Sara? Pues sí. Me gusta Izan. Lo quiero. Estoy enfadada y celosa.

-Sara, se te van a enfriar-Dice mamá mirándome-¿Dónde tienes la cabeza?

-En todas las cosas que tengo que hacer mamá, ¿dónde sino?-Río y me mira no muy convencida. Solo me faltaba que mi madre sospechara de algo...

-Pues tienes toda la tarde, hazlas y si necesitas algo me lo dices. Yo tengo una cena con unas amigas esta noche, tu hermano sigue con tu abuela. 

-¿Una cena? ¿A qué hora?-Me viene genial para hablar las cosas con Izan.

-A las 9 tengo que estar saliendo de casa para llegar a tiempo.

¡Sí! Así no me hará un interrogatorio antes de salir. Termino de comer y la tarde transcurre lentísima. En realidad tengo ganas de hablar con Izan ya. Son las ocho y media y mi móvil suena. 

Izan: Salgo de casa ya, tardo una media hora, cuando esté en tu casa te aviso y sales.

Genial, mi madre está a punto de irse. 

-¡Sara! ¡Me voy! Luego hablamos.

-¡Chao mamá!

Espero que su cena dure lo suficiente como para que me de tiempo a aclarar algo con Izan. Mis nervios aumentan a medida que se acerca la hora y mi estómago se empieza a revolver. Corro al baño y pasa lo de siempre. Adiós macarrones de mamá. Me lavo los dientes y mi móvil vuelve a sonar.

Izan: Estoy abajo.

Bajo corriendo las escaleras y cojo las llaves. Salgo y lo veo. Me espera con el brazo sacado por la ventanilla mientras se fuma un cigarrillo. Me acerco y me subo al coche.

-¿Y tu madre?-Pregunta mientras da su última calada y me mira.

-En una cena con unas amigas.

-¿Estás muy enfadada no?-Lo miro sorprendida y al momento se arrepiente de preguntar eso-No respondas, ya sé que sí.

Inicia la marcha y no hablamos en ningún momento del trayecto. Me ha traído a la cabaña. Es la segunda vez que venimos aquí, muy distinta a la primera. Me bajo del coche sin mirarlo y él hace lo mismo.

-Sara-Su voz retumba en aquel sitio. Qué bien suena mi nombre en sus labios. 

-Que.

-Te quiero.

Lo miro y tiene su mirada clavada en mí.

-Me importa realmente poco si sientes lo mismo o no que yo. Estoy siendo sincero contigo, tengo una vida complicada y tú me la estás complicando más, pero me gusta. Perdóname si no te dije nada del accidente, no pude porq...

-Porque estabas con tu mujer-Me mira y para mi sorpresa no le ha sorprendido que ya lo supiera.

-Ex mujer, Sara. Me divorcié y te lo dije. Cuando tuve el accidente me fui a casa y al poco rato de que me dieran el alta ella apareció en mi casa, sigue teniendo llaves. Llámame imbécil por no cambiar la cerradura, lo soy. Pero no va a pasar más, le dejé todo claro...también he cambiado la cerradura.

El profe de historia.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora