Después de que se fuesen Eli y Mery, Izan y yo pasamos dentro de mi casa, no puedo tenerlo aquí mucho tiempo ya que mamá llegará en cualquier momento para coger su ropa e irse de viaje.
-Y bien...¿qué querías preguntarme?
Estamos en el salón, el sentado frente a mí y yo solamente intento pensar en que preguntarle. ¿Qué quería preguntarle? Oh Sara, quizás solo era una pequeña excusa que le has dicho para que no se fuese tan rápido. Estoy en un problema.
-Emm...¿tienes hijos?.-Se perfectamente la respuesta a esa pregunta pero es lo primero que se me ocurre.
-Sabes que no...
-Ah...¿cuantos años tienes?
-¿En serio?.-Pregunta asombrado y a la vez suelta una pequeña risa.
-Claro, tú sabes los míos, yo quiero saber los tuyos.-Río un poco y me mira.
-Tengo 37, llámame viejo si quieres...
Parece que el tema de la edad le asusta, ¿pensara que me echare para atrás solo porque tenga esas edad?
-No eres viejo, estás muy bien.-Me arrepiento al instante de mis palabras y el solo suelta una risita y una mirada traviesa.-Te haré la última pregunta...
-Adelante.
-¿Por qué te fuiste así de mi cuarto aquel día?
Se queda en silencio y piensa una respuesta, seguro que no sabe qué decir...
-No me sentía bien conmigo mismo estando de esa manera contigo, aún estaba casado, me sentía mal.
Sus palabras entran en mis oídos y un nudo se forma en mi garganta. ¿No se sentía bien?
-Ya no hay más preguntas...
-Lo que te he dicho no quiere decir que no me sienta bien cuando estoy contigo, es todo lo contrario Sara...
-Déjalo Izan, ninguno de los dos íbamos a salir beneficiados con esto.
Se levanta de el sofá en el que estaba y se sienta a mi lado.
-Si en algún momento te he echo sentir mal, te pido perdón de verdad...
-Tranquilo-Lo interrumpo-Dejemos esto como un malentendido y ya está...
Parece no aceptar mis palabras y se acerca lentamente a mi, como esperando una respuesta de mi parte, al ver que no me aparto se termina de lanzar y junta sus labios con los míos.
Jamás podré explicaros con palabras que siente mi cuerpo cuando este hombre me besa. Sabe hacerlo tan bien, con tanta delicadeza y a la vez salvaje. Me gusta. Me gusta muchísimo.
-No te alejes de mí...no te quiero hacer daño...nunca lo haría...
-Izan...
A punto de decirle que esto no estaba bien por enésima vez, escucho un toc toc en la puerta.
-¡Sara, cariño! ¿Puedes abrirme? ¡Me he dejado las llaves en el coche!
Oh no...Izan me mira asustado, angustiado y nervioso. Rápidamente me levanto y lo cojo del brazo.
-¡Rápido!-Le digo susurrando y llevándolo hacia las escaleras.
-¿A donde me llevas? ¿Quién es?-Ver a este hombre asustado me produce más risa que otra cosa.
-Es mi madre y vas a meterte en mi armario.
Al escuchar mis palabras me mira esperando que fuese una broma. Oh no querido, no es ninguna broma.
-¡Voy mamá!-Gritó mientras abro la puerta de mi armario. Miro a Izan y miro el armario.
-¿¡Por qué eres tan alto y tan grande!?
-¿Me estás llamando gordo?-Se hace el ofendido y río. No cabe en el armario.
-No cariño, tienes un cuerpo de escándalo. Métete debajo de la cama.
Me mira de nuevo y parece no creérselo.
-¡Métete debajo de la puta cama si no quieres que te lance por la terraza!
Por fin lo entiende, mientras que se mete bajo a abrirle a mi madre.
Entra a toda prisa y sube para arriba, rezo para que Izan no haga ningún ruido y se esté quiero. A los 15 minutos baja con una pequeña maleta.
-Me voy princesa, prométeme que te vas a cuidar, que vas a comer...
-Que si mamá-La interrumpo para que Izan no escuche nada. No quiero que se entere de que tengo un pequeño trastorno alimenticio que arrastro desde que tenía 14 años. Estoy casi recuperada, pero q veces tengo pensamientos negativos y me cuesta comer bien.
-Te llamaré todos los días, llamaré a Eli para que me diga lo que has comido Sara, eres fuerte princesa...
-Mamá ya...
-Me voy, papá me espera.-Da un beso en mi mejilla-Ah, tu hermano se queda con la abuela. Cuando llegue te llamo, te quiero!
Cierra la puerta y escucho irse el coche, esta mujer está loca.
Subo arriba y entro a mi cuarto. Enciendo la luz y miro debajo de la cama, no está.
-¿Izan?
De pronto siento unos brazos rodearme y apoya su barbilla en mi cabeza.
-Creía que te había dicho que te metieses debajo de la cama.
-Lo estaba, pero he salido cuando he escuchado que tú madre se ha ido.
Doy media vuelta y quedo muy cerca de él. Me mira los labios y sonrío.
-¿Te quedas sola el fin de semana entero?
-Parece que sí.
-¿No te da miedo estar sola en esta casa tan grande?
-Ahora no estoy sola...-Lo miro y me sonríe.
Vuelve a juntar sus labios con los míos y creo derretirme.
-Puedo venir cada vez que quieras, puedo ayudarte con el tema del instituto...
-¿Ah si? Te lo agradecería.-Ahora soy yo la que doy un pico en sus labios.
-Yo encantado pequeña-Me abraza y hago lo mismo sintiendo el calor de su cuerpo. Este hombre es demasiado.
-Izan...
-¿Si?
-¿Te quedarías a...-Me callo porque creo que me estoy pasando. No quiero hacerlo sentir incómodo.
-...a dormir?-Pregunta él con una ceja alzada.
-No, yo...decía a cenar.-En realidad si era a dormir, pero me ha dado vergüenza.
-Ah...-Pone cara de decepción y entro en duda, ¿hubiese dicho que si?
-Si quieres quedarte a dormir, puedes hacerlo.-Digo con la voz entrecortada por los nervios.
-Solo si tú me lo pides.
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¡Hello chicas! Aquí les dejo otro capítulo más.
¿Se quedará Izan a dormir?
¿Que creeréis que pasará entre Sara e Izan?
Me encantaría leer cuáles son vuestros pensamientos futuros sobre la historia...déjenmelos en los comentarios!!!
Las quiero ❤️
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El profe de historia.
Storie d'amoreDicen que la vida puede sorprenderte en cualquier momento, pero...¿estamos preparados para ello? Sara cursa su último año en el instituto, a sus 18 años está pasando por uno de los peores momentos de su vida. Un novio acosador, problemas alimentici...
