El trayecto hacia la biblioteca fue ruidoso y no precisamente en el exterior, el ruido estaba dentro y no conseguía acallarlo. Antes, cuando tenia aquellas voces que resultaron ser guardianes que Ignis me puso, me sentía mejor porque sentía que siempre tenia a alguien.
Empecé a sentirme mal, débil y herida como mariposa con alas rotas. Sentía que en cualquier momento dejaría de sentir y empecé a recordar todas las noches que pasaba rodeada de un baño de sangre y con una afilada cuchilla entre mis manos, buscando espacio entre mis piernas para una futura cicatriz.
Al recordarlo acaricié mis piernas y recordé aquél día en que llevaba vestido y Eros se chocó conmigo, me hirió y cuando me vio las cicatrices trató de disimular, como cuando mi padre me quitó todo aquello afilado para que así no tratase de hacer nada pero lo más afilado y dañino que siempre he tenido han sido mis propios pensamientos.
Toda mi adolescencia encerrada en casa como pájaro que ansia volar y pese a tener alas no puede ni quiere, por mi seguridad y por todo el pueblo. Y en ese momento, cuando me abrieron la jaula, como nunca antes había volado, caí... Caí en una guerra entre seres que están acostumbrados a torturar, caí en verdades que no quiero aceptar y lo único bueno que saqué fue conocer a los tres hermanos que aportaron color en la situación, fue tener el apoyo aunque disimulado de Agatha.
Me sentía indefensa y sobrada, al fin y al cabo solo era fruto de una infidelidad y una maldición para los míos. Y quería llorar y gritar que ya no podía más pero no pude, porque pese a no poder, debía... Por los míos y por el mundo.
De golpe, su voz interrumpió mis recuerdos y mis pensamientos "Dafne, no sé si esto esta funcionando pero tenemos problemas". ¿Cómo era posible que Eros me estuviese hablando telepáticamente? Moví la cabeza negando que fuera posible ya que no estaba cerca mío y seguí caminando pero, en cada paso que daba me asaltaban las dudas así que decidí llamar.
-Eros... Esto va a sonar raro pero...- Al otro lado de la linea se oía una discusión entre mi padre y Apolo.
-Dafne, te he hablado telepáticamente pero no me has contestado, pensaba que funcionaría...- dijo Eros con decepción. Bufé al saber que no me estaba volviendo loca y traté de concentrarme en la llamada, sin pensar en nada más.
-Pues ha funcionado pero ¿por qué no me has llamado?- oí una pequeña risita al otro lado del móvil y sonreí.
-Porque así era más divertido. Pero escucha, ¿recuerdas que todo el pueblo vio a tu padre supuestamente muerto?- automáticamente golpeé mi cabeza contra el árbol más cercano, ¿cómo lo he podido olvidar?
-No tan fuerte amor, te vas a dañar la cabeza- dijo Eros inesperadamente.
-¿Cómo sabes que...? Bueno da igual. Llevad a mi padre a la cueva que os enseñé, decidle que yo le tengo preparada una sorpresa.- Eros no contestó por lo que colgué y procedí a seguir mi camino, esperando que alcáncese a oír lo que le dije.
Mis pasos cada vez sonaban más fuertes, como si fuéramos dos personas atravesando el bosque o tal vez éramos dos personas en ese bosque. Empecé a sospechar que alguien me estaba siguiendo y recordé los seres del reino, ¿y si...? No, no podía ser posible, solo Ignis conocía las palabras para cruzar el portal. ¿Pero y si era Ignis?
Mis teorías se multiplicaron cuando alguien me cogió y me estampó contra el árbol, tapándome la boca y los ojos. Traté de hablar pero me era imposible pues esa persona o cosa me apretaba más que nunca así que pensé que no me quedaba otra.
-Ouch- abrí los ojos ante ese quejido tan humano para encontrarme al ángel de los ángeles, al dios de los dioses, para encontrarme con Eros.
-¡Eros! ¿A qué ha venido eso?- dije mirándole la mano que acababa de morder. Él rompió a carcajadas y se apoyo contra el árbol con ambas manos, dejándome atrapada en medio de tanta belleza.
ESTÁS LEYENDO
Dafne
Science FictionTodo empezó como todo empieza, con un principio. En la vida he cometido mil errores pero solo hay uno del cual me arrepiento y es el haber nacido. Sí, lo sé. No es que sea una cosa que pudiese escoger pero joder, menuda cagada. Mi nombre es Dafne...
