Capítulo 52

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Azize sonrió mientras observaba a su hija alimentándose. Hilal estaba casi recuperada, tenía un poco de tos todavía pero el médico le había asegurado que era normal y que con los cuidados normales podría estar bien pronto.

Hasibe entró en la cocina y le sonrió, apoyó una mano sobre su hombro y lo apretó con cariño...

-Hija... ¿has tomado algo?

-No, aún no... Hilal se despertó con hambre y no quise perder tiempo...

-¿Por qué no te quedaste en la cama? ¿no estabas más cómoda?

-Es que Cevdet estaba durmiendo...

-¿Entonces?

-No quise interrumpir su descanso...

-Pero querida... tu descanso también es importante... además, Cevdet adora a su hija...

-La adora, es verdad... y a sus otros hijos también...

-Por supuesto... dime... ¿cómo están las cosas entre ustedes?

-¿Por qué lo pregunta madre?

-No lo sé... los he visto tan preocupados por Hilal estos días... no estoy acostumbrada a que estén tan pocos enfocados en su amor...

-Madre...

-Cariño... debes aprovechar el tiempo que pasas con él... uno nunca sabe lo que podría pasar... ¿acaso el amor se fue apagando?

-No, madre... si hay algo de lo que estoy segura es del amor de Cevdet... y por supuesto, el mío...

-Bueno...- dijo la mujer al ver que la niña ya había comido y Azize la incorporaba para quitarle los gases- déjame a Hilal y vete a descansar un rato con Cevdet...

-No hace falta...

-Azize... ¿has comprendido algo de lo que dije?

-Está bien...- dijo y le entregó a la niña

-Recién está amaneciendo... no los quiero ver por aquí hasta el mediodía... ¿has entendido? Descansen...

Azize se inclinó y besó a su hija y luego la mejilla de su madre antes de subir las escaleras para encontrarse con su marido...

Entró a la habitación con cuidado. Él roncaba suavemente, estaba posicionado de costado, mirando hacia ella y Azize lo acarició con la mirada...

Se recostó a su lado y lo miró un buen rato sin tocarlo. Luego no pudo evitar levantar su mano y acariciar sus rasgos.

Él murmuró algo entre sueños y ella sonrió. Se quedó dormida acariciando su barba, feliz...

Cevdet abrió los ojos un buen rato después y sonrió al verla allí, con su cara tan cerca de la de él.

Agradeció al destino aquellas heridas que le habían permitido conocerla hacía un par de años ya y esa hermosa familia que tenían...

Besó su frente con suavidad y ella abrió los ojos con un poco de trabajo...

-Mi vida...- le dijo él y besó sus labios con ternura.

-Buenos días...- dijo ella.

-¿Quieres que prepare algo para desayunar? ¿dónde está Hilal?

-Mamá Hasibe la está cuidando...- dijo Azize con tranquilidad- me envió a descansar aquí contigo... me advirtió que no aparezcamos hasta el mediodía... yo creo que me vio cansada...

-Entiendo...- dijo Cevdet y sonrió.

-¿Qué?

-Nada... descansa, mi vida... yo soy feliz de velar tu sueño...

Érase una vez...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora