Capítulo 21

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Ali Kemal lanzó una carcajada y corrió, seguido de cerca por su padre. Cevdet lo había llevado a la playa para pasar un rato juntos y Azize había prometido que se reuniría con ellos al mediodía, cuando les llevara el almuerzo.

Luego de que Cevdet lo alzara en sus brazos y el niño lo besara, se sentaron en la arena y comenzaron a construir un castillo.

Azize los vio jugando a lo lejos y se emocionó. Habían sido pocos los momentos, en esos meses, en los que su marido había podido hacerse un tiempo para estar con su hijo y ella sabía que ambos lo necesitaban. Ella había ido a trabajar al hospital y luego de pasar por su casa, Hasibe les había preparado el almuerzo para compartir en la playa...

-Mira quien viene ahí... ve a buscar a tu mamá...- le dijo Cevdet al niño, que alzó sus bracitos y salió corriendo, directo hacia su madre.

Azize dejó la canasta que traía a un costado y lo levantó entre sus brazos. El niño estaba feliz y ella también lo estaba, por supuesto.

Cevdet se sacudió un poco la arena que tenía en la ropa y se acercó para ayudarla. Besó sus labios con dulzura cuando los alcanzó y tomó la canasta para que Azize no tuviese que soltar al niño.

Eligieron el lugar acostumbrado, más al reparo del viento y se sentaron a comer. El niño estaba algo inquieto, se movía mucho y varias veces tuvieron que llamarle la atención porque les tiraba arena y no les permitía comer, pero tanto Azize como Cevdet estaban contentos y relajados.

Ella le contó algunas novedades del hospital y Cevdet la escuchó atentamente. Él había podido quedarse varias semanas, como una especie de licencia y había disfrutado de su familia, pero al día siguiente debía presentarse a trabajar y aunque a ninguno de los dos les gustaba, sabían que era inevitable y a pesar de no hablar del tema, ambos sabían que se estaban despidiendo.

Azize ya se había acostumbrado a que él tuviera que irse, sobre todo porque a pesar de que cualquier situación pudiese resultar peligrosa, ella tenía confianza de que su héroe volvería, sabía que era así... aunque había momentos en que las noticias del frente no eran demasiado alentadoras y ella se permitía dudar...

Cuando terminaron de comer, Ali Kemal se quedó jugando un rato más con la arena y luego se quedó dormido sobre la manta que habían extendido para él, era raro que no se durmiera su siesta luego del almuerzo y entonces Cevdet se sentó contra una piedra y acomodó a Azize apoyando su espalda sobre el torso de él.

-¿Estás triste? - le preguntó mientras deslizaba sus manos para acariciar su vientre con suavidad y ella giraba su cabeza, buscando sus labios.

-Un poco, sí... no puedo negarlo... pero estos días que pasaste con nosotros fueron inolvidables, mi vida...

-Lo fueron... - dijo él y suspiró, hundiendo su nariz en el cabello de Azize para aspirar su aroma.

-Bueno, sacando aquellos en que te perseguía por todos lados buscando tu atención...-dijo y se tapó la cara con las manos, riendo.

-En realidad, no era solo mi atención lo que buscabas... pero lo disfruté mucho también...

-Y... ¿cuándo no te dejaba acercarte? - dijo sintiéndose culpable.

-Bueno, esos no los disfruté mucho, pero me tomé un descanso...- dijo y ambos rieron- tranquila, lo entendí cuando me explicaste como eran las cosas... todas las mujeres pasan por eso durante el embarazo y está bien, debe sentirse raro tener una vida dentro de tu cuerpo, ¿verdad?

-Tan raro y tan maravilloso a la vez... casi no puedo esperar a sentir como se mueve... el otro día me pareció que así era, pero luego me di cuenta de que no podía ser... aún faltan algunas semanas para poder sentir sus movimientos.

Érase una vez...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora