Capítulo 44

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Cuando Azize salió de una salita en donde su médico le había tomado la presión y le había hecho un control, sus ojos se posaron en un muchacho que no tendría más de 7 años y la observaba con atención, luego miró hacia la puerta del hospital y sacudió la cabeza al ver a mamá Hasibe esperándola...

-Madre ¿qué hace aquí? ¿dónde están los niños?

-Se los dejé a nuestra vecina... estaba preocupada por ti, querida...

-No debe preocuparse, estas cosas son normales... solo sentí un dolor en el estómago...- dijo y palideció, se tomó el abdomen y trató de disimular.

-No es nada ¿verdad? - le dijo arqueando la ceja- debes descansar Azize... debes cuidarte, si Cevdet estuviese aquí...

-Madre... me arrepiento de habérselo contado... le puedo asegurar de que esto es normal... me lo dijo recién el médico... puede preguntarle si quiere...

-Aunque no me lo hubieses dicho, lo hubiera sabido... vamos a casa...

-Pero... tengo que trabajar...- se quejó Azize.

-Ya no más... hablé con tu compañera y me dijo que se haría cargo...- dijo y la tomó del brazo.

Azize caminó medio a regañadientes y volvió a mirar al pequeño, que, al verla salir, también corrió hacia la puerta y se perdió entre la gente...

Llegaron a la casa y mamá Hasibe le preparó algo para comer, decía que Azize no estaba alimentándose bien y que para reponerse necesitaba hacerlo como correspondía...

Ella se quedó recostada, entretenida con sus hijos que la llenaron de caricias y besos.

A la hora de la siesta, Hasibe se encargó de hacer dormir a sus nietos y luego fue a ver a su nuera, la encontró algo abatida, pero se sentía mejor...

-Querida... entiendo que debes echar de menos a tu Cevdet... ojalá él pudiera estar con nosotros en este momento...

-Madre... sí, lo echo de menos... pero...- dijo sintiéndose culpable por saber la verdad.

-Yo sé que él encontrará la forma de volver eventualmente... no creo eso que dicen de que podría estar muerto...

-Yo tampoco... - dijo Azize y sonrió un poco.

-Mantente con ese pensamiento, entonces... di tus oraciones y Cevdet volverá...

-Lo haré...- dijo y sonrió.

Azize se quedó pensando en Cevdet, recordando las últimas veces que habían compartido y se quedó dormida. Soñó con él y sintió su abrazo tierno, protector, como lo venía sintiendo las últimas veces que había soñado con él...

Se despertó unas horas después con los gritos de su madre, no entendía bien qué decía, pero se la notaba feliz, y eso solo podía significar algo...

Azize se levantó y sintió una pequeña puntada en su abdomen que la obligó a permanecer sentada en la cama... trató de juntar fuerzas y cuando intentaba levantarse otra vez, la puerta de su habitación se abrió y Cevdet entró con un semblante algo emotivo, pero al verla en pie, una sonrisa se dibujó en sus labios...

-Mi vida...- le dijo con emoción.

-Cevdet...- exhaló ella con lágrimas en los ojos y él corrió a abrazarla.

-No llores... por favor no llores...- le dijo cuando la miró a los ojos.

Te eché de menos... no dije nada, pero te eché de menos, querido...- le dijo y él besó sus labios con ternura al principio, pero luego el beso se hizo más apasionado.

Érase una vez...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora