Capítulo 48

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Cevdet se apuró en llegar al comedor y la vio pálida, de pie junto a un charco...

-A... Ayse...- dijo con los ojos abiertos como platos...

-Capitán...- dijo jadeando con dificultad- el bebé ya viene...

-Pero...- dijo y comenzó a mirar hacia todos lados.

-Tendrás que ayudarme...- le dijo en voz baja y él la tomó de los hombros para ayudarla a caminar.

La llevó caminando un buen trecho hacia su oficina y la hizo sentar mientras buscaba unas sábanas limpias para colocar sobre el sillón.

-Azize... mi vida... ¿te das cuenta de que esto es una locura? ¿qué tendrías que haber estado en casa tranquila para que todo saliera bien?

-Cevdet... ahora no hay tiempo para reproches ni para pensar en lo...- dijo jadeando- en lo que podría haber sido mejor... necesito que me ayudes...

-¿Yo? - preguntó con cara de terror.

-Eres un soldado del ejército... ¿acaso no puedes traer un bebé al mundo? - le dijo ella tratando de concentrarse en jadear las contracciones que eran cada vez más frecuentes.

-Azize...

-Se trata de tu hija, Cevdet... ¿Quieres que me arregle sola?

-Pero...

-Hulya está con fiebre... y además no tiene idea...

-Está bien... perdóname mi vida... estoy tan nervioso que creo que preferiría ir al frente de batalla...

-Lo sé...- dijo y apretó su mano.

Se quedaron un rato cerca, él mirándola mientras ella le explicaba lo que tendría que hacer para ayudarla en el parto.

Cada tanto, las contracciones, que cada vez se hacían más frecuentes, los asaltaban y él acariciaba su cara, besaba su frente y sostenía su mano...

Cevdet le pidió a Yakup que trajera toallas limpias y algunas otras cosas de la enfermería.

Le ofreció a Azize ir hasta allá, pero ella se negó, había unos cuantos soldados internados allí y lo que menos quería ella era sentirse incómoda en presencia de ellos...

Yakup se quedó sentado afuera de la oficina, algo turbado por la situación y esperó las órdenes de su Capitán, quería ayudar, pero no sabía cómo...

-Escúchame, Cevdet...- dijo Azize con voz temblorosa, luego de recuperarse de una contracción- no falta mucho, te pido que me ayudes con esto... ¿lo harás? - dijo y vio lágrimas en los ojos de él.

-Azize...- dijo y apoyó su frente sobre la de ella- tengo tanto miedo...

-Mi vida... tu hija y yo te necesitamos... ¿crees que te pediría esto si hubiera alguien más?

-Ya lo se... lo sé, mi amor...- dijo y acarició su cara.

Cevdet se posicionó donde ella le pidió. Azize entreabrió las piernas y él se asombró al ver que la cabecita de su bebé ya podía verse. Todavía faltaba mucho, pero él se enfocó en lo que ella, entre jadeos, iba diciéndole...

Entre pujos, Cevdet se asomó y le pidió sus soldados que nadie los interrumpiera y acarició la cabeza de Yakup, que lo miraba algo preocupado...

-Se lo que te dije... lo se... Cevdet... pero no puedo más...- le dijo luego de unos cuantos pujos en lo que no pudo avanzar demasiado y mientras él secaba el sudor de su frente con una toalla y le hablaba al oído.

-Mi vida... es un poco más... ya está por nacer... ¿no te mueres de ganas de tenerla entre tus brazos?

-Sí... sí... por supuesto...- dijo y se tensó, esperando una nueva contracción.

Érase una vez...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora