Capítulo 6

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Cevdet sonrió cuando vio a Azize salir del hospital apurada, buscándolo. Había quedado en ir a buscarla para almorzar juntos y la llevaría a conocer a su madre.

-       Mi vida... - le dijo él cuando la tomó entre sus brazos y cerró los ojos perdido en su aroma.

-       Acabo de contarles a mis compañeras que me casaré...- dijo contenta y sonrió.

-       ¿En serio? - dijo él que lo único que quería era quedarse allí, a su lado escuchándola, mirándola.

-       Me tomaré unos días libres por el matrimonio...- dijo Azize un poco más seria y Cevdet sonrió.

-       ¿Algunos días? Tomate los que quieras, pero la boda es mañana...- dijo Cevdet y la escuchó reír suavemente.

-       Pero tú tienes que irte rápido, ¿verdad? - le dijo con algo de tristeza y Cevdet miró hacia todos lados y besó su mejilla con ternura.

-       También tengo unos días... así podremos estar tranquilos, disfrutando de nuestra nueva vida de casados...- dijo Cevdet y sonrió cuando la vio sonrojarse.

Azize había preparado unos panecillos y té y se fueron a comer a la playa. Él se sentó en una roca y ella extendió un mantel y colocó las cosas para que pudiesen comer... Él había llevado unas frutas también.

Comieron entre caricias y miradas intensas y luego se quedaron un rato allí, mirando el mar. Cevdet la abrazó por detrás y se quedó allí, abrigándola con su cuerpo.

-       Prefiero que conozcas antes a mi madre... no quiero que sea en el momento de la boda...

-       Cevdet...

-       ¿Acaso le tienes miedo?

-       No... no es eso...- dijo Azize, pero le tenía pánico, tenía miedo de no caerle bien a su suegra y sabía que ella quizá le recriminaría que no sabía hacer muchas cosas en la casa.

-       ¿Entonces? Solo con mirarte mi madre se dará cuenta por qué te elegí, Azize... estoy orgulloso de ti... de quien eres y del lugar que ocupas en mi corazón...

-       ¿Crees que le caeré bien?

-       Por supuesto... no lo dudes...- dijo él y la abrazó.

La miró a los ojos con tanto amor que Azize se emocionó, la acercó a su cuerpo y cuando sus bocas se encontraron a mitad de camino, Cevdet sintió que la amaría para siempre.

Sus labios eran suaves, gentiles, ya no tan inexpertos como al principio y había ocasiones en que era ella quien tomaba el mando, deleitándolo con sus caricias.

Cevdet entrelazó sus dedos con los de ella y caminaron hacia la casa de su madre. Doña Hasibe salió a recibirlos contenta y algunos vecinos se acercaron curiosos a conocerla.

-       Querida, finalmente conozco a mi nuera...- dijo Hasibe y extendió sus brazos para que Azize la abrace.

-       Señora Hasibe...- dijo Azize apretada entre sus brazos.

-       Dime madre, querida... estoy tan feliz de conocerte...- dijo y le sonrió a Cevdet, que las miraba complacido.

-       Madre...- se quejó Cevdet- deja que Azize tome un poco de aire...

-       Lo siento, querida...- dijo y la soltó mientras besaba ambas mejillas- no me imaginé que eras tan joven y tan bonita...

-       No es así... señora...- dijo Azize algo avergonzada.

Érase una vez...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora