Capítulo 3

10.8K 615 44
                                        

POCHÉ POV

—¿Puedes dejar de resoplar? — Dijo Daniela y levanté la vista del libro para mirarla. —Me estás molestando.

—Pensé que te gustaba mi silencio. — La provoqué, acostándome de lado en la cama matrimonial y volviendo mi atención al libro.

—¡Tus fosas nasales no están haciendo silencio! — Dijo Daniela sentándose con las piernas abiertas en un sillón cerca de la cama. Llevaba unos bóxers blancos y no pude evitar mirar el gran bulto allí. Por un momento olvidé que Daniela era intersexual. Me quedé mirando esa escena por un momento y me pregunté cuán pornográfico podría ser Daniela sentada de esa manera frente a mí. Sacudí mi cabeza tratando de apartar los malditos pensamientos maliciosos con Daniela.

Estábamos allí hace un poco más de 3 horas sin intercambiar ni media palabra. Esa situación era realmente muy irritante. Daniela no hacía ningún tipo de esfuerzo por ser amable, hablaba menos de lo necesario y yo hacía lo mismo. Sería así, entonces. Pasaríamos horas juntas sin siquiera mirarnos.

—¿Por qué no sales a dar una vuelta y me dejas en paz? — Pregunté y ella se echó a reír.

—Tú eres la que está resoplando aquí. Si eres tú la que está molesta, entonces sal tú. — Dijo y suspiré ya sintiendo mi sangre hervir. El teléfono de Daniela sonó y ella se levantó para contestar.

—¿Hola? — Atendió y me quedé mirándola. Daniela hizo un gesto de "¿perdiste algo aquí?", así que miré al libro de vuelta, pero seguí escuchando la conversación. —¡Hola princesa! — Dijo con una voz cariñosa y fruncí el ceño. —Mamá está ocupada hoy, pero prometo que iré el fin de semana, ¿de acuerdo? — Dijo y me di cuenta de que estaba hablando con su hija. Sabía que Daniela tenía una hija con Megan Fox, pero nunca la había visto.

Daniela enía una sonrisa radiante en su rostro que nunca antes había visto. Parecía un ángel mientras hablaba con su hija, parecía otra persona. Daniela podía ser tierna, algo que nunca pensé que podría ser.

—Ya no entiendo nada. — Daniela decía y reía al mismo tiempo. Hacía una mueca de confusión esforzándose para entender lo que su hija decía al otro lado de la línea. —De acuerdo, de acuerdo. ¡Lo prometo! Tengo que colgar... Besos, te amo. — Colgó la llamada aún sonriendo. Cuando se dio cuenta de que la estaba mirando como una idiota, su sonrisa se desvaneció y volvió a ponerse seria.

—¿Era tu hija? — Pregunté.

—Sí. — Respondió secamente, jugueteando con su teléfono.

—¿Cuántos años tiene?

—¡Acabó de cumplir dos años! — Sonrió tiernamente.

—¿Cómo se llama? — Pregunté y Daniela me miró seriamente, parecía estar molesta con tantas preguntas, pero no me importó. —Es que nunca la vi. Bueno, solo vi fotos de ella recién nacida. — Dije y Daniela se sentó a mi lado en la cama haciendo que todo mi cuerpo se estremeciera. No entendí esa reacción, tal vez solo no estaba muy cómoda con ella tan cerca llevando puesto solo unos bóxers.

—Esta es mi princesita. Se llama Brittany. — Dijo mostrándome la foto de la niña en su teléfono.

¡Era realmente una princesa! Era como una miniatura de Daniela. Muy blanquita y con los enormes ojos Avellana. Era perfecta.

—¡Es hermosa! Dios mío. — Dije arrebatándole el teléfono a Daniela para ver las otras fotos. Estaba encantada por esa niña. —Se parece mucho a ti. — Le entregué el teléfono. Se levantó de la cama y volvió a sentarse en el sillón.

—¿Estás diciendo que soy hermosa? — Preguntó sin mirarme y vi lo que realmente le di a entender.

—No eres fea. — Dije verdaderamente y Daniela se echó a reír. Daniela podía ser de todo menos fea.


—Sé que no. Y mi pequeña tiene la suerte de parecerse a mí y no a Megan. — Dijo Daniela sonriendo como si estuviera orgullosa de sí misma. Fruncí el ceño confundida, Daniela y Megan se parecían...

—Estás muy convencida... — Dije y ella se puso seria otra vez. —Megan no es fea.

—Lo que sea. — Volvió a su postura de ruda. Entonces allí me di cuenta que era todo una farsa. Daniela no era así, fingía ser ruda, pero en el fondo era una buena persona. Me levanté de la cama y agarré mi bolso yendo hacia la puerta. —¿A dónde vas? — Preguntó.

—A dar una vuelta. El clima de esta habitación me está volviendo loca. — Dije y Daniela se encogió de hombros.

Bajé con el elevador hasta el primer piso. Fui al buffet para buscar algo para comer. Me senté en una mesa y comí lentamente los dos trozos de pollo que había tomado. Algunas personas me miraban y otras sonreían discretamente y yo retribuía. Incluso después de haber terminado de comer, me quedé allí sentada. No quería volver a la habitación.Daniela podía hacerme sentir completamente incómoda con su forma de ser. Pensé que sería más fácil mantenerme alejada de ella cuando sea posible.

Me di cuenta de que con las palabras que intercambiamos, Daniela fue menos ruda. Incluso sonrió. Podría tratar de hablar con ella más veces, pero sabía que Daniela era difícil incluso si por un momento me trataba normalmente, al siguiente podía disuadirme haciéndome sentir completamente avergonzada y molesta. Daniela era extremadamente bipolar.

—Deberías comer mejor, estás demasiado delgada para comer dos pedazos de pollo. — Daniela apareció de la nada sentada en la mesa sacándome de mis pensamientos. Ella tenía un plato con comida japonesa.

—¿Qué quieres? — Pregunté.

—Nada. No quería estar sola en la habitación, vine a hacerte compañía. — Dijo y arqueé una ceja.

—¿Y desde cuándo mi presencia es buena para ti? — Pregunté y Daniela suspiró ya perdiendo la paciencia.

—Es mejor que estar sola. — Dijo, dejando de comer para mirarme. —¿Alguna otra pregunta? — Preguntó y negué con la cabeza. Me quedé en silencio mirando a Daniela comer y a ella no parecía importarle. Terminó de comer y continuamos allí sentadas sin decir nada. Hasta que ella decidió romper el silencio.

—Las personas vieron nuestra foto juntas entrando en el hotel.

—Lo vi. Ya hay gente a la que le gusta y gente que lo odia. — Dije y ella sonrió.

—Los que lo dian son los que piensan que tienes algo con Demi. — Se acomodó el cabello de una manera sexy. La hija de puta era simplemente hermosa y me odiaba por estar babeando por ella.

—No tengo nada con Demi. — Dije tratando de no mirarla. —Ella es una de mis amigas más cercanas y, por supuesto, ellos piensan que salimos y etc. — Daniela asintió. Nos quedamos en un silencio incómodo por un rato.

—¿Tú y Demi ya follaron? — Preguntó de la nada como si no tuviera nada para decir, y entonces soltó una pregunta de esas solo para tener de algo de qué hablar.

—Eso no te incumbe. — Respondí frunciendo el ceño. A diferencia de ella, me sentí mal por ser grosera. —¡No! Como dije, somos amigas. Nunca hicimos nada. — Dije y mi voz salió un poco más alterada. Estaba enojada.

—En serio, ¿cuánto tiempo hace que no tienes sexo? — Daniela preguntó y casi le lancé el plato que estaba en la mesa. Le encantaba hacerme enojar.

—¿Por qué te preocupa tanto? — Pregunté.

—No me preocupa. Solo quiero saber. Eres muy gruñona. Eso es falta de sexo para mí. — Dijo y solté una risa irónica.

Marketing (Adaptación Caché G!p)-TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora