DANIELA POV
-Tan pronto como te cambies entra en la habitación contigua y quédate todo el tiempo al lado de tu mujer, no quiero tener que ayudar a nadie desmayado por ver un parto. - Asentí ya girando el pomo de la puerta.
Cambié mi ropa por la del hospital haciendo una nota mental: bajo ninguna circunstancia mires hacia abajo... quádate todo el tiempo al lado de Poché... no te desmayes... ¡NO TE DESMAYES!
Entré en la sala y vi a Poché en el centro. Junto a ella estaba la doctora y dos asistentes, una de ellas colocaba un pequeño aparato en le dedo de Poché, la doctora me explicó que ese aparato se llamaba oxímetro y que serviría para saber cómo estaba el ritmo cardíaco de Poché.
Poché también ya estaba debidamente vestida con el camisón de hospital, con una gorra en la cabeza y una especie de calcetines en sus pies. Su semblante era de mucho dolor, sentí pena al verla de esa manera.
‐Daniela... - Escuché su débil voz llamándome y fui a su lado. ‐Por favor, quédate aquí conmigo. - Dijo entre lágrimas. Me dolía verla tan sensible.
-Estaré aquí todo el tiempo. - Me agaché, dejando un beso en su frente sudada.
-Tengo mucho miedo. - Confesó y esta vez no contuvo las lágrimas. -¿Y si no puedo?
-No tienes que tener miedo, mi amor. - Le sequé las lágrimas. -Lo haremos juntas, pronto veremos a nuestro bebé.
-Vamos, Poché... ¿Lista? - Poché sollozó y asintió aún con lágrimas en los ojos. Podía ver que estaba asustada. -Abre las piernas y colócalas sobre el soporte. - Poché lo hizo. -Cuando sientas una contracción, respira hondo, contén la respiración y empuja, ¿de acuerdo?
‐Sí.
En el momento siguiente llegó una contracción, Poché se puso completamente roja, sentí el fuerte apretón de su mano en la mía. Contuvo el aire y lo soltó con un grito al hacer fuerza para empujar al bebé.
-Dios, que doloooor. - Se quejó Poché un poco desesperada. Estaba aterrorizada al verla de esa manera, pero necesitaba mantener la calma. -No lo lograré, él no pasará por aquí, quiero cesárea... - Durante todo el seguimiento previo a la navidad, Poché dejó en claro que estaba contra la cesárea, que nuestro hijo solo nacería por cesárea si no fuera posible un parto normal.
-Lo harás, tu bebé quiere nacer, Poché. Vamos, haz un poco más de fuerza, evita gritar, eso solo te cansará más. - Explicó la doctora.
-Tú puedes, mi amor, ¿no quieres ver a nuestro bebé? Intenta no gritar, ya escuchaste a la doctora.
-No es tu vagina por la que está saliendo un niño, ¡así que no me digas que no grite! - Apretó los dientes al sentir otra contracción. -Ahhhh qué mierda... - Gritó.
-Eso, Poché, eso. - La animó. -Ya puedo ver la cabeza, será peludo. - Miré a Poché y la vi llorando, al instante mis ojos se llenaron de lágrimas al imaginar a mi hijo, sería la cosita más hermosa del mundo. -Cuando sientas dolor empuja... muy bien, eso... ya puedo ver la cabecita, ya casi estamos allí...
Dejé que mi curiosidad ganara y di unos pasos hacia adelante tratando de ver a mi hijo, pero todo lo que vi fue un montón de sangre con la cabeza de mi hijo saliendo de la vagina de Poché. Todo comenzó a girar, todo se oscurecía, las voces se hacían cada vez más lejanas... Qué demonios...
-NO TE DESMAYES HIJA DE PUTA, SI ME DEJAS SOLA PARIENDO A TU HIJO TE MATO. - Escuché a Poché gritando aún muy lejos.... Al sentir dos brazos sosteniéndome fui recuperando la conciencia, volviendo a la realidad... -IDIO... ARRGGGGHR - Gritó en medio de la contracción y finalmente escuchamos el llanto tan esperado...
Mi hijo había nacido, ¡Salomón había nacido! ¡Mi bebé, nuestro bebé nació! Miré a Poché y la vi llorando totalmente exhausta, cansada, su pecho subía y bajaba rápidamente.
-Miren que pequeñito tan hermoso. - La doctora cortó el cordón umbilical y lo puso sobre el pecho de Poché. -Bésalo, las enfermeras necesitan limpiarlo y llevarlo, más tarde lo traerán de vuelta.
-Hola, amor de mamá... - Poché acariciaba la espalda de nuestro bebé sobre ella, él lloraba mucho. -Eres tan hermoso y pequeñito - Sonreí. Realmente Salomón nació muy pequeño y llorón. -Le hiciste pasar mucho dolor a mami. - Sonreí llena de lágrimas. Yo solo observaba la escena mientras sonreía y lloraba al mismo tiempo, para mí era la escena más hermosa del mundo, mis dos amores juntos. Solo faltaba Britt para que el momento fuera aún más perfecto. -Bésalo, Laur... - Me acerqué y besé su frente aún sucia con placenta. Era tan hermoso, pequeño, blanquito y demasiado peludo.
-Tenemos que llevarlo ahora. - La enfermera lo tomó envolviéndolo en una manta verde.
Tan pronto como una de las enfermeras llevó a Salomón, salí de la sala a pedido de la doctora, me explicó que le haría algunos procedimientos más a Poché, y luego sería transferida a su habitación. Aproveché para avisarles a todos que todo había salido bien en el parto. Tan pronto como me vieron, se levantaron ansiosos por lo que iba a decir.
-Nació, ¡maldita sea! - Dije alegremente y recibí un abrazo de todos los presentes. -Es hermoso, tan pequeño y peludo...
-Otro nieto para mimar. - Dijo mi madre entre lágrimas y sonreí abrazándola.
Después de responder varias preguntas, felicitaciones y muchos abrazos, me dijeron que Poché ya estaba en su habitación, que un acompañante podía venir y el resto de las personas solo durante el horario de visitas. Ellos optaron por irse a casa y solo regresar en la hora indicada, le pedí a mi mamá que tomara los bolsos con la ropa de Poché y el bebé y los trajera cuando regresaran.
Caminé por los pasillos del hospital y fui a la guardería donde varios bebés dormían en sus cunas. No podía entrar allí, así que lo busqué por la ventana. No fue difícil de encontrarlo, era el bebé más blanquito y peludo de todos. Por suerte él no estaba lejos y podía verlo perfectamente. Dormía tranquilamente con un mono que le quedaba enorme. Tenía muchas ganas de llorar, pero de felicidad. Después de todo lo que tuvimos que pasar durante el embarazo de Poché, resultó en esa cosita que dormía como un angelito justo frente a mí. Todo valió la pena.
Después de babear mirando a Salomón, decidí ir a ver cómo estaba mi esposa. Entré en la habitación y Poché dormía tranquilamente en la cama alta. Me acerqué, tomé sus pequeñas manos acariciándolas, las besé y las devolví a su lugar anterior. Poché despertó con el acto, sonrió débilmente al verme a su lado.
-Hola, mi amor. ¿Estás cansada? - Pregunté suavemente, acariciando su cabello.
-Bastante. - Suspiró. -No es fácil traer a un niño al mundo de esta manera. Recuérdame que la próxima vez eliga el parto por cesárea. - Sonreí, completamente feliz por "la próxima vez".
-Es un principito. No puedo sacar su carita de mi cabeza... - Poché sonrió enamorada. Sellé nuestros labios. -¿Ya lo trajeron para alimentarlo? - Ella negó con la cabeza.
-Dicen que tiene que amamantar bien para poder irse con nosotras, o tendrá que quedarse aquí. - Dijo Poché con tristeza. -Espero que lo haga, y que yo sepa darle de mamar. - Se removió en la cama esforzándose para sentarse. -¿Dónde está Brittany?
-Se fue a casa con mis padres, volverán en el horario de visitas con tus bolsos y los del bebé.
Mientras hablábamos, la puerta se abrió y una enfermera entró con nuestro bebé en brazos. Salomón estaba despierto y trataba de abrir sus ojitos ante la claridad de la luz.
-Awnnnnn. - Los ojos de Poché se iluminaron al ver a nuestro hijo. -¿Me dejas cargarlo? - Pidió y la enfermera lo puso en sus brazos.
-Es hermoso como tú. - Dije y ella sonrió avergonzada, acariciando el cabello del bebé.
-¿Lo trajiste para que lo amamantara? - Poché le preguntó a la enfermera.
‐Sí.
-Tengo miedo de no tener leche...
-No tienes por qué tener miedo, cariño. ¿Lista? - Poché asintió bajando el tirante de su camisón y luego la de su sostén. -Eso, ahora pon el pezón en su boquita. - Ayudó a Poché hasta que Salomón tomara el pecho. -Ahora con tu otra mano libre, aprieta para facilitar la salida de la leche.
Afortunadamente Salomón atrapó su pecho rápidamente, mamaba bien, solo dejaba de succionar cuando necesitaba respirar. Poché en algunos momentos hacía muecas al sentir pequeños mordiscos mientras nuestro bebé mamaba de su pecho. Casi veinte minutos después, él soltó su pecho luciendo satisfecho. Poché acomodó su cabecita sobre su hombro mientras le daba palmaditas en la espalda esperando que eructara. La enfermera nos dejó solas con Salomón en la habitación, dijo que volvería más tarde para ayudar a Poché con el baño.
-Tiene tu nariz. - Dijo Poché y sonreí, nuestras narices eran idénticas, así como su boca era idéntica a la de Poché. Pero sus ojos aún no tenía un color definido, pero por lo que veía serían claros. Y su cabello castaño y ondulado lo hacían aún más hermoso. -¡Es perfecto! - Acarició la mejilla de Salomón con el pulgar.
-Poché... - Dejo de mirar a Salomón y me miró. -Tenemos que decidir si permitimos o no que los medios vean a nuestro hijo. Sabes que mañana, cuando nos vayamos, toda la prensa estará frente a la sala de maternidad.
-¿Qué piensas? - Preguntó mordiéndose los labios.
-Depende de ti mostrarlo o no. - Ella suspiró pareciendo pensar.
-Prefiero preservar su imagen. Aún es muy pequeño para ser expuesto así.
-Bien, llamaré a algunos guardaespaldas y consultaré con el hospital si hay otra puerta de salida. - Ella asintió y me pasó a Salomón para que lo pusiera en la cuna junto a la cama.
Cuidar de bebés definitivamente no era fácil. En el corto tiempo que Salomón estuvo con nosotras tuvimos que cambiarlo, calmarlo, hacerlo dormir. El día pasó tan rápido que solo me di cuenta de la hora al ver a mi familia entrando en la habitación, cuando miré el reloj ya eran más de las 17 horas. Poché se daba un baño con la ayuda de la enfermera, mientras yo estaba sentada viendo televisión mientras Salomón dormía.
Mis padres al entrar en la habitación fueron directamente a la cuna de Salomón, que continuó durmiendo con todos los elogios que le daban. Britt se detuvo en una esquina al lado de la puerta con los brazos cruzados y un puchero en la boca que mostraba lo enojada que estaba. Me acerqué y ella se alejó resoplando, cuanto más me acercaba, más se alejaba, hasta que ya no tenía a dónde ir.
-Ven con mamá... - Abrí mis brazos y ella se negó.
-No... - Dijo tratando de mantenerse seria, pero falló y terminó riéndose.
-Vamos - La recogí. En el momento siguiente Poché salió del baño caminando lentamente con la ayuda de una enfermera, llevaba puesto un camisón blanco y su pelo estaba mojado. -¿Queres darle un beso a mami Poché? - Ella negó. -¿Entonces vamos a conocer a tu hermanito? - Ella no dijo nada, la tomé yendo hacia donde estaba mi madre con él en sus brazos. -¿No es hermoso?
-No - Dijo Britt celosamente. Poché miraba a Britt todo el tiempo, ella la extrañaba, quería cargarla pero no era solo hoy que Britt la rechazaba.
-Brittany, es tu hermanito, mi amor, vas a poder jugar con él ahora.
-¿Jugar con el bebé, abuela? ¿Puedo cargarlo? - Preguntó inocentemente.
-¿Quieres cargarlo? - Ella se detuvo pareciendo pensar en algo, y luego asintió.
La senté en la cama a los pies de Poché y puse a Salomón en su regazo, ayudándola a sostenerlo. En cierto momento Salomón comenzó a llorar y Britt se enojó porque Poché se estaba durmiendo.
-Ow... Shhh... - Puso su dedito sobre su boca pidiéndole silencio. -Mamá está durmiendo. Cállate. - Sonreí ante la escena. -Bebé malo. - Frunció el ceño mientras el bebé seguía llorando. Poché abrió los ojos lentamente.
-¿Qué pasó? - Poché luchaba contra sus propios ojos tratando de mantenerse despierta.
-Él quiere mamar, cariño. - Dijo mi madre tranquilamente, acercándose para ayudar a Poché. Ayudó a Poché a sentarse y luego tomó a Salomón del regazo de Britt poniéndolo en el pecho de Poché. Britt observaba aún sentada a los pies de Poché en la cama. Por unos minutos se quedó callada observando a su hermano mamando, me di cuenta de que también tenía hambre y toqué a mi madre para que ella lo vea. Poché se dio cuenta y miró a Britt, que bajó la cabeza al ver que Poché la estaba mirando.
-Creo que quiere tomar mi leche... - Comentó suavemente.
-Tonterías, Britt ya está grande... - Dije y mi madre me miró.
-Estás equivocada, los adultos sentimos ganas de algunas cosas... Britt aún es una bebé, una bebé crecida, pero lo sigue siendo...
-Abuela... - Extendió sus bracitos pidiendo que la cargara, inmediatamente mi madre la tomó. Noté que Poché se entristeció, primero porque Britt no quiere estar cerca de ella, y ahora por hacer que Britt tenga hambre.
-Poché, mi amor, ¿te molestaría amamantar a Britt aunque sea por un minuto para que lo pruebe? - Ella negó.
-Mamá, eso no es necesario...
-Amor, no me molesta. Ven, tómalo. - Cargué a Salomón y mi madre se acercó a Poché con Brittany. Al principio, Britt se negó a ir al regazo de Poché, pero luego terminó cediendo. Poché acostó a Britt en su regazo y acercó su pecho a la boca de la niña que hizo una mueca.
-Mama la leche, mi amor... - Britt tomó su pecho y chupó la leche, al tragar hizo una mueca y se levantó del regazo de Poché.
-Malo... - Hizo una cara de llanto limpiándose su boquita con la manga de su remera. -Agua, agua. - Dijo, sonreí ante su desesperación.
Un poco más tarde mis padres se fueron con Britt diciendo que ahora solo nos veríamos cuando estuviéramos en casa. Les pedí que cuidaran bien a Britt y que me llamaran si necesitaban algo.
-Buen día - Alguien abrió la puerta, me levanté de un salto del sofá. No habíamos dormido nada la noche anterior, Salomón amamantó toda la noche. Se durmió cuando ya casi amanecía. -¿Ya quieren ir a casa? - Me froté los ojos y vi que era la doctora Angelina.
-Mucho - Respondió Poché forzando una sonrisa, ella estaba aún más cansada que yo.
-¿Sientes algún dolor? - Poché negó. -¿Nada? - Apretó el vientre de Poché y ella negó una vez más. -¿Cómo estuvo la noche, ¿amamantó bien? ¿Notaste alguna dificultad en él para mamar?
-No, lo hizo muy bien.
-¡Genial! Asignaré tu alta, si algo pasa con él o contigo cuando estén en casa no duden en buscarme.
-Gracias. - Poché le agradeció a la doctora que ya estaba saliendo de la habitación. -Buenos días, mi amor.
-Buenos días. ¿Cansada?
-Mucho. Quiero ir a casa, darme un baño y acostarme en nuestra cama.
-Solo vamos a esperar a que ella asigne tu alta y ya podremos irnos, llamaré a la enfermera para que te ayude con el baño. Mientras eso yo empaco nuestras cosas y cambio a Salomón, ¿de acuerdo? - Poché asintió y salí de allí sintiéndome feliz porque finalmente iríamos a casa.
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Marketing (Adaptación Caché G!p)-Terminada
FanfictionDaniela Calle: Una actriz que está en la cima de la fama siendo durante años la protagonista de una saga de películas. María José Garzón(Poché): Una cantante recién conocida que está comenzando una carrera. Las dos firman un contrato por un año para...
