DANIELA POV
Las gotas de lluvia me lastimaban la cara, tal vez fuera por la velocidad con la que estaba corriendo contra la lluvia. Solo quería encontrar mi auto y desaparecer de allí. Quería ir a otro lugar, quería estar sola lejos de todo. No podía sacar de mi cabeza la imagen de Ian besando y tocando a Poché de esa manera. Tenía ganas de vomitar, mi cabeza palpitaba, estaba mareada. Él estaba tocando lo que era mío, Ian no tenía derecho. Quería matar a ese tipo, por Dios, que no apareciera frente a mí nunca más, lo mataría sin pensarlo dos veces.
¿Y Poché? No sabía qué pensar. ¿Qué había hecho mal para que ella hiciera eso? Quería entender, quería desaparecer, desearía no haber visto nada de eso. Ahora entendía cómo se sintió Poché cuando me vio con Matu. ¿Se estaba vengando? ¡No tenía el derecho! Ya me había hecho sufrir lo suficiente por ese error, y ahora era una persona completamente diferente. Nada nunca repararía eso, no quería ver a Poché, no la quería cerca de mí...
-¿Daniela? - Todos mis deseos se fueron a la mierda cuando miré hacia atrás y vi que ella estaba corriendo detrás de mí.
Corrí más rápido y llegué a mi auto. Metí las manos en mis bolsillos buscando las llaves mientras veía a Poché acercarse cada vez más. Estaba empezando a desesperarme, quería irme de allí pronto. Hurgué en los bolsillos un poco desesperada y finalmente los encontré, le quité el seguro a la puerta y cuando estaba lista para abrir sentí a Poché tirando de mi brazo. Traté de soltarme, pero ella se paró frente a la puerta, tenía los ojos rojos y parecía desesperada. Estaba angustiada solo de mirarla.
-¡Apártate, Poché! Por favor, ¡solo déjame ir! - Ya no aguantaba. No podía dejar de llorar, así como tampoco podía creer que ella me había engañado. Eso no tenía sentido para mí, pero lo había visto, no podía negarlo.
-Daniela, déjame explicarte. - Poché ahuecó mis mejillas y aparté sus manos con un poco de brutalidad. Estaba furiosa, quería golpear algo, quería desquitarme con alguien.
-No me toques. ¡Déjame ir! - Traté de apartarla de la puerta. Ella estaba llorando con tanta fuerza, no entendía mis ganas de abrazarla. Debería estar quieriendo matarla, pero solo podía sentirme angustiada. Quería terminar con esa sensación, necesitaba hacer algo.
-No puedo dejarte ir pensando que te engañé. - Dijo y sentí un estallido en mi cabeza, mi sangre estaba hirviendo.
-¡¿Y qué carajo fue lo que vi?! - Le grité, sin importarme si la asustaría o no. -Lo vi, Poché. ¡Te vi besándote con ese imbécil de Ian! Eres una pu... - Antes de que pudiera terminar sentí mi mejilla izquierda calentarse. La cachetada fue tan fuerte que me volteó la cara. Me volteé para mirarla y parecía asustada, me miraba con miedo.
-No te engañé, ¡no te atrevas a decirme eso! - Dijo y yo estaba con los ojos cerrados al igual que mis puños. Aún sentía que mi mejilla ardía. No podría empeorar. Necesitaba tranquilizarme, necesitaba respirar.
-Lo vi...
-Oh, ¿en serio? ¿Y qué viste, Daniela? ¿Viste a Ian tratando de besarme y a mí luchando? ¿Acaso viste cuando me soltó y estaba llorando? - Dijo y tragué en seco. Poché no estaba mintiendo y tenía razón, eso fue exactamente lo que vi. -Ese imbécil estaba borracho y me arrastró al pasillo e intentó obligarme a besarlo, pero yo no lo besé. He sido acosada y aún crees que caería tan bajo como para hacerte esto.
-Si te hubieras ido conmigo nada de esto hubiera pasado. -Si me escucharas un poco y no hicieras todo a tu manera, las cosas serían mucho más fáciles - Dije y ella solo se quedó mirándome con miedo. -Nunca me escuchas. Una relación es de dos personas, Poché, dos personas, juntas, ambas tienen que tener opiniones, ambas tienen que escucharse la una a la otra. No soy tu jodido perro, no soy tu hija, soy tu maldita esposa, ¿entiendes? - Sostuve su barbilla con un poco de fuerza mirándola a los ojos. Por Dios, nunca había visto a Poché tan aterrada. Sus ojos parecían que iban a salirse de sus órbitas. -Ya no haré todo lo que quieras, si no me parece bueno, no lo haré. Y no me importa si te molesta, eso es tu problema. Te quedarás sola porque ya no le prestaré atención a tus berrinches. Ya no eres una niña, entiendes perfectamente que las cosas están muy mal. O entiendes que tienes que estar al mismo nivel que yo, o nuestro matrimonio se acaba, ¿entendido? Porque si esto vuelve a pasar, ¡no te lo perdonaré! - Dejé de hablar y respiré hondo. Poché estaba paralizada. No movía ni un músculo.
La aparté de la puerta del auto y entré. Estaba enojada. Ya había sido lo suficientemente dura con ella y ya me sentía mal, entonces antes de que las cosas empeoraran, decidí irme sin ella. No quería dejarla sola, pero estaba extremadamente enojada y quería estar sola.
POCHÉ POV
Mi cuerpo temblaba descontroladamente debajo de las sábanas, sabía que eso era el resultado de la fuerte lluvia que me había mojado en la calle mientras tenía una de mis peores discusiones con Daniela. Hablando de ella, ya eran más de las 3 am y ella no aparecía. Yo estaba acostada en el sofá tratando de fingir que estaba viendo la película y no esperando a que ella llegara. No sabía si quería que ella llegara pronto, porque no sabía lo que iba a decir, no sabía cómo actuaría.
Por un momento vi a la Daniela de años atrás justo frente a mí. Y por increíble que parezca, dejé que la antigua Poché también volviera. No podía decirle nada, no podía contraatacar, pero en una cosa diferente era donde me había equivocado esta vez. ¿Qué podría decir? Sabía muy bien que estaba siendo una perra con Daniela. Ella no se lo merecía, me estaba pasando de los límites y podía verlo claramente después del estallido de Daniela.
Una cosa que ahora era difícil de ver es a Daniela alterada. Principalmente conmigo, ella siempre tenía mucha paciencia, por eso me asusté tanto cuando la vi tan alterada. Parecía tener ganas de golpearme, por Dios, tenía miedo de que me golpeara en ese momento. Escuché un ruido en la puerta y me volteé rápidamente viendo entrar a Daniela. Parecía un poco mareada. Me miró rápidamente y subió las escaleras. Me quedé allí estática. ¿Debería ir tras ella? ¿Debería subir y pedirle perdón? Quería hacerlo, como ella siempre hacía cuando yo estaba malhumorada, pero simplemente no podía moverme. No sabía si era miedo u orgullo, quizás ambos.
Me quedé acostada en el sofá mirando la televisión. El sueño era algo que parecía estar decidido a no venir hoy. Definitivamente no podría dormir sin ella, pero aparentemente Daniela no vendría aquí, y tampoco tenía el coraje de ir a buscarla. Entonces estaríamos así. Por Dios, estaba confundida.
-¿Vas a dormir en el sofá? - Casi salté cuando escuché la voz de Daniela detrás de mí. Respiré profundamente masajeando mi pecho, realmente me había asustado. La miré y ella estaba parada detrás de mí, estaba seria lo que hizo que me estremeciera involuntariamente. Llevaba puesto unos pantalones de chándal grises y una sudadera a juego. Olía muy bien, quizás por el baño que acababa de tomar, pero no ocultaba el olor a alcohol que venía nítidamente de su boca.
-S-Sí... - Tartamudeé y suspiré ruidosamente. ¡Buen momento para tartamudear, Poché!
-¿Por qué? - Preguntó con simpleza y entrecerré los ojos. ¿Qué tipo de pregunta era esa? ¿No era obvio? Tal vez no, porque no sabía qué responder.
-Ahmmm...
-Entonces voy a dormir aquí contigo... - Dijo y rodeó el sofá, se acostó detrás de mí y simplemente me jaló hacia abajo, haciendo que me acostara sobre su pecho. Dios mío, ¿qué estaba haciendo? ¿Por qué siempre hacía esto? Quería gritarle y decirle que no debería actuar así, que debería ignorarme y dejarme sufrir un poco por mi error. No estaba bien. De una cosa estaba segura, Daniela era demasiado buena para este mundo, demasiado buena para mí.
-¡Esto es injusto para ti! - Dije sin disimular mi voz llorosa. Se levantó un poco, casi sentándose y me miró. Sus ojos eran tan hermosos, parecía tranquila ahora. Era tan bueno verla así.
-¡Deja de llorar, Poch! - Dijo secando mis lágrimas. Pero era involuntario, no podía dejar de llorar. -Déjame decirte algo sobre ti, presta atención. - Dijo Daniela levantando mi cara para que la mirara. Ella acariciaba mi cabello, tratando de distraerme. Eso solo me hacía querer llorar más. Fui tan idiota y ella aún me trataba así. -Eres una chica estúpidamente dramática, Poché. Eres frágil, como un peso ligero, cualquier ruido sacude todo tu mundo, te rompes fácilmente. Te hablo un poco fuerte, y lloras. Te aislas del mundo, estás casi en una pre-depresión. Ya tenía ganas de dormir en el sofá. - Soltó una risita y yo solo suspiré. Mi cabeza estaba apoyada contra su pecho mientras la escuchaba hablar. -Y yo, Poché... te amo. No tienes idea de cuánto me mata verte así. Puede que hayas cometido el error que fuera, pero siempre volveré a ti, te perdonaré hasta donde pueda. Porque verte así es peor que cualquier cosa. Y no me importa parecer una idiota que hace todo lo que quieres, me gusta eso. Me gusta agradarte, me gusta cuando sonríes y te pones feliz. Entonces, por favor, sonríe para mí de nuevo, te perdono lo que hiciste hoy y tus actitudes. - Dijo y me levanté para mirarla. -¿Quién soy yo para no perdonarte? Perdonaste cada mierda que he hecho. Ni siquiera merecías que te gritara. Entonces, perd...
-¡Cállate! - Tapé su boca y sus ojos se agrandaron. -No me pidas perdón. Por el amor de Dios, Daniela. ¡Soy yo la que debe perdirte perdón! - Ella se rió y me dio un fuerte abrazo. Me sentí muy aliviada. Solo tenía que levantar mis manos al cielo y agradecer porque Daniela sea así, por haberse convertido en la persona que es hoy.
Nos quedamos allí por el resto de la madrugada sin ninguna señal de sueño. Nos quedamos abrazadas todo el tiempo y decidímos ver una película. Estuve todo el tiempo acostada entre sus piernas sintiéndola acariciar mi cabello. Estábamos viendo "Ironías del amor". Era una mezcla de comedia romántica y drama. No era la primera vez que veíamos esa película, pero era una de nuestras favoritas. Daniela siempre se emocionaba con esta película y yo solo me reía.
Me sentía extremadamente feliz solo de sentir su piel contra la mía, de sentir sus caricias. Daniela siempre era tan perfecta. Parecía una idiota pensando en ella mientras estaba justo a mi lado. Me preguntaba si ella también era así, o si era solo yo. La película finalmente terminó y miré a Daniela para asegurarme de que estaba llorando de nuevo, pero parecía pensativa.
-¿En qué piensas? - Pregunté llamando su atención. Ella negó con la cabeza y sonrió.
-Estaba pensando en cuando empezamos. Siempres hiciste tan obvio que estabas enamorada de mí. - Dijo riendo y giré los ojos.
-¡Es que quería que lo supieras!
-¿Cuándo te diste cuenta de que me amabas? - Preguntó y me senté. ¿Cuándo me había dado cuenta de eso? No lo sabía exactamente. Era una pregunta difícil.
-Creo que... No sé. Siempre fue tan fácil para mí demostrarlo, siempre sentí algo, pero era la primera vez y no lo entendía. Creo que me di cuenta de que te amaba cuando vi que todos mis planes de vida te incluían. Cuando pensaba en ti todo el día. Me di cuenta de que te amaba cuando vi que podía estar en cualquier lugar, pero prefería estar en tu corazón. Me di cuenta de que te amaba cuando imaginé a mis hijos con tus ojos... - Ella me sonrió y yo retribuí. -Amarte siempre ha sido muy fácil para mí, Daniela. Realmente no sé cuándo empecé a amarte, pero siempre estuve segura de dónde pertenecías - Dije y me acercó a ella de nuevo.
Nos quedamos en silencio otra vez, pero era un silencio agradable. No estaba realmente segura de cuándo había comenzado, pero sí estaba segura de algo: Amaría a Daniela para siempre.
FIN.
ESTÁS LEYENDO
Marketing (Adaptación Caché G!p)-Terminada
FanfictionDaniela Calle: Una actriz que está en la cima de la fama siendo durante años la protagonista de una saga de películas. María José Garzón(Poché): Una cantante recién conocida que está comenzando una carrera. Las dos firman un contrato por un año para...
