Capítulo 51

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POCHÉ POV

Algunos días pasaron y finalmente llegó el día en que Daniela y yo daríamos nuestra primera entrevista juntas después de la pausa que le dimos a nuestros trabajos.
No sabía por qué estaba nerviosa, ya estaba bastante acostumbrada a eso, pero ahora sentía que había algo diferente, no quería ser tan abierta con respecto a mi vida, y ni siquiera podía. Cuando mi relación con Daniela era por marketing, eso nunca nos importó, mientras más personas hablen de nosotras, mejor. Pero ahora quería privacidad, porque tenía una familia y tenía que tener mucho cuidado de que no pusieran a mis hijos en medio de polémicas y chismes.

-El hijo de Poché y Daniela nace con discapacidad y por eso lo ocultan. - Daniela leyó sonriendo, como si no le importara en lo absoluto, pero yo ya estaba apretando los dientes. Eso era algo absurdo.

-Esta entrevista no saldrá nada bien, Daniela. Me preguntarán sobre el bebé y seré muy grosera. - Dije sin disimular mi enojo.

-Sabías que esto iba a suceder, ¿no? Estámos bien, nadie lo ha visto aún. Por supuesto que preguntarán, quieren saber, quieren ver al bebé. Tienes que ser más paciente, amor. - Dijo Daniela calmadamente acariciando mi espalda. Tal vez estaba exagerando el papel de madre protectora. No podía evitar enojarme cuando veía a la prensa inventando cosas sobre Salomón.

Él estaba bien, sano, y lo sabía, pero aún no sabía lidiar con eso. No era la primera vez que enloquecía por cosas que inventaron sobre mi hijo. Daniela siempre trataba con toda su paciencia de convencerme de que eso no era necesario y que en algún momento se detendrían.

Faltaban pocos minutos para la entrevista. Daniela trataba de calmarme y acordamos que ella comenzaría respondiendo las preguntas. No habíamos ensayado nada, entonces en los temas inapropiados tendríamos que improvisar.


-Están juntas durante casi tres años e incluso ya tienen un hijo. Simplemente decidieron parar con todo para dedicarse cien por ciento a la relación. ¿Se arrepienten de algo en este momento? - La chica preguntó y automáticamente miré a Daniela esperando a que ella respondiera.

-Definitivamente no me arrepiento. La verdad, esto es más de lo que siempre soñé y estoy feliz. - Daniela fue breve en su respuesta, pero fue lo suficiente para dejarme toda tonta. Ella estaba siendo sincera, sostenía mi mano todo el tiempo transmitiéndome confianza. Era bueno tenerla de verdad. Eso no era actuado como antes, Daniela era mía, eso era real y no tenía que preocuparme.

La entrevistá continuó y la chica solo preguntaba sobre nuestra relación y sobre cómo sería nuestro trabajo a partir de ahora. No me importaba ni un poco hablar sobre eso y con el correr de la entrevista terminé ayudando a Daniela con las respuestas. Hasta que ella decidió tocar un tema del que yo no quería hablar.

-Sabemos que Poché ha pasado por altibajos en su embarazo, y después de que el bebé nació no han dicho nada, no dijeron si él estaba bien...

-Ahmm... - Daniela interrumpió a la chica y me miró rápidamente. -Salomón acabó de cumplir cuatro meses. Está sano y nadie necesita preocuparse. Aún es muy pequeño, queremos mantenerlo lo más alejado posible de los medios.

-¿Pero ni siquiera una foto? Queremos saber a quién se parece... - Dijo la chica sonriendo y Daniela me miró. Al menos estaba siendo amable y educada. Imaginaba cuán curiosos estaban ella y el resto del mundo para saber cómo era Salomón.

-No tiene nada de mí - Dije frustrada y Daniela se rió.

-Tiene razón. Se parece más a mí y solo tus ojos. - Daniela sonrió orgullosa y le pellizqué el muslo.

-Oww, dijiste que tenía mis rasgos... - Dije un poco indignada y Daniela se rió. Salomón estaba cambiando y ya no podía tratar de decir que se parecía a mí, porque a cada día que pasaba se parecía más a Daniela.

-Desearía poder verlo... - Dijo la chica, casi en una súplica y Daniela me miró de nuevo, como pidiendo permiso para eso. Solo asentí y ella sacó su teléfono yendo directo a galería. La chica parecía demasiado animada. No sabía si era porque realmente quería ver al bebé o porque la primera foto de nuestro bebé saldría en vivo y en directo en su programa.

-Mira... - Daniela le dio el teléfono a la chica que rápidamente cambió su expresión, a la que todos ponían cuando veían al hermoso niño que era Salomón.

-Felicidades. En serio... Miren esto... - Giró el teléfono hacia una cámara justo en frente de ella y me congelé.

Salomón estaba acostado en su cuna mirando directamente a la cámara. Estaba perfecto, como siempre. Hice todo lo posible para no demostrar mi nerviosismo, por que lo había permitido y tampoco tenía por qué estar nerviosa. No era como si yo estuviera allí con Salomón exponiéndolo en televisión nacional. Solo era una foto. -Deben estar realmente felices. Es un bebé hermoso. Ahora son dos, ¿no? ¿Cómo están lidiando con eso? ¿Está siendo difícil?

-Sí, dos niños. Pero no lo hacemos tan mal. Incluso Brittany ayuda a cuidar al bebé. Es trabajoso, pero podemos. - Respondí y la chica sonrió asintiendo.

-Pero lo que quieren saber es: ¿vendrá otro? - Preguntó y me reí, claramente nerviosa. Daniela sonrió asintiendo.

-¡Por supuesto! - Dijo Daniela y la miré espantada.

-¿Qué? No - Dije y ella me miró. Después de todo lo que había pasado en este embarazo, lo último que quería era embarazarme de nuevo. Ya estaba satisfecha con Salomón y Brittany, pero Daniela no parecía estarlo.

-¿Sí o no? - Preguntó la chica mirándonos con una sonrisa.

-Ahmmm... Ni siquiera hemos hablado de eso todavía. Acabamos de tener uno, pero no descartamos la posibilidad... - Dijo Daniela mirándome. -Pero más adelante. - Daniela concluyó y suspiré. No quería ni pensar en eso. Daniela era muy precoz, siempre quería todo demasiado rápido y eso siempre era un problema.


-¿Qué haremos con este pelo? - Escuché decir a Daniela mientras bajaba las escaleras que conducían a la sala de estar. La vi sentada en el sofá frente al carrito del bebé, donde estaba Salomón vestido con el trajecito de panda que Daniela le había comprado. Estaba callado, solo observando y prestando atención a lo que Daniela decía. -Quiero que sea así. - Ella peinó su pelo con un cepillo dejándolo hacia arriba, pero siempre volvía al mismo lugar que antes, lo que hacía que Daniela resoplara. -¡Ya sé! ¿Y si uso gel? Quedará asombroso, ¿no te parece? - Preguntó y contuve la risa. Era gracioso ver a Daniela hablando con Salomón así. Lo tomó en sus brazos y se levantó del sofá. Seguí parada en la escalera observándolos. -No le dirás a tu madre, ¿no? - Le preguntó a Salomón, que permaneció inmóvil solo mirando su cara, parecía estar hipnotizado. -Eso pensé...

-No le pondrás gel en el cabello. - Daniela se volteó asustada y me acerqué a ella.

-Hola, amor... - Dijo sonriendo débilmente. -Mira a tu madre escuchando la conversación de los demás, hijo. - Dijo acercándolo a mí.

-Menos mal que estaba escuchando, ¿no? - Dije y Daniela se echó a reír dándome a Salomón.

-No iba a hacerlo.

-No confío en ti. Siempre quieres estar haciéndole peinados. - Dije, y ella cruzó los brazos haciendo un puchero. Sonreí recordando que Brittany hacía lo mismo. -¡Soy pequeñito mamá! No puedes ponerme esas cosas en el cabello. - Dije sentándome en el sofá, dándole el pecho a Salomón que lo buscaba como si no hubiera comido en días.



-Nunca crezcas, mi amor. Si no, mamá se quedará sin bebé, ya que mami Poch ya no quiere tener otro. - Dijo Daniela, acariciando la pierna de Salomón que siempre le prestaba atención a lo que ella decía, parecía gustarle su voz.

-No lo tendré.

-¿Y por qué no? - Daniela preguntó y resoplé.

-No estoy loca, estoy segura de que te lo expliqué más de una vez.

-Nunca me lo explicaste... - Dijo Daniela en voz baja, aún mirando al bebé, pero yo ya estaba enojada.

Me molestaba muy fácilmente con Daniela, y a veces hasta sentía pena, porque ella nunca sabía cómo actuar cuando no podía hablar con ella sin alterar la voz. No sabía el por qué, tal vez por las noches de insomnio que estaba teniendo, o la falta de afecto con Brittany que me estaba poniendo muy triste.

-No tengo que explicarte esto. ¡No tienes que hablar de eso! Por el amor de Dios, Salomón ni siquiera salió bien de mí. - Dije, ya alterando mi voz y Daniela se quedó mirándome seriamente.

-Solo estoy tratando de hablar contigo, ya que no me das atención hace días. - Dijo levantándose.

-¿Ahora es mi culpa si solo hablas puras tonterías? - Pregunté y ella arqueó una ceja. Salomón soltó mi pecho y se quedó mirándome. Lo miré sonriendo y el me devolvió la sonrisa, haciéndome morir de amor. Tomó mi pecho de nuevo y siguió mirándome.

-Voy a dar una vuelta... - Dijo Daniela poniéndose una sudadera blanca. Salomón soltó mi pecho nuevamente y se inclinó para mirar a Daniela. Intenté que volviera a tomar el pecho, pero parecía estar satisfecho. -Vuelvo en un rato. - Dijo Daniela tomando a Salomón de mi regazo.

-¿Lo llevarás? - Pregunté, viéndola ponerle una gorra en su cabeza, y luego la capucha del mono, haciéndolo parecer un pequeño panda. Quería agarrarlo, pero me contuve.

-Sí - Dijo envolviéndolo en una manta. -No te preocupes, ya lo vio todo el mundo. - Ella se acercó y selló nuestros labios rápidamente. -Nos vemos luego.

-Ten cuidado. Nos vemos. - Dije un poco molesta porque no me invitó al paseo. Era obvio que Daniela también estaba molesta por la discusión y quería estar sola.

Me senté en el sofá, mirando el carrito de Salomón, sintiéndome como una idiota por pelear tanto con Daniela. Tendría que arreglarlo de alguna manera, pero no sabía cómo.

-¿Dónde está mi hermano? - Me asusté cuando vi a Brittany de brazos cruzados al lado del carrito del bebé. ¿En qué momento había llegado allí y no la ví? Parpadeé rápidamente, sintiendo mi corazón latir rápidamente en mi pecho. Todo esto simplemente porque Brittany me estaba hablando después de días.

-Salió con tu madre.

-¿Y por qué mamá no nos llevó? - Preguntó sentándose a mi lado en el sofá. Dios mío, ella me estaba hablando.

-Tu mamá y yo tuvimos una pequeña pelea, entonces ella quiso salir para pensar.

-Hmmm... ¿Mamá está molesta contigo? - Preguntó, ahora mirándome. ¿Por qué estaba tan nerviosa por hablar con una niña de cuatro años?

-Más o menos. Estaremos bien. - Dije sonriendo y Brittany asintió, moviendo sus pies.

-Habla con ella cuando llegue. Mamá dice que cuando peleamos, tenemos que hablar para resolver las cosas... - Dijo Brittany y me quedé mirándola espantada. Una niña me estaba dando consejos.

-¿Daniela habla contigo? - Pregunté.

-Sí.

-¿Y te gusta?


-Sí.

-Entonces hablaré con ella. ¿Crees que ella me perdonará? Creo que ella está enojada conmigo. - Dije y Britt me miró con tristeza.

-Te perdonará, mami. Hablaré con ella por ti, ¿de acuerdo? - Dijo levantándose. -No estés triste... - Me abrazó y casi morí. Sabía que estaba mal hacerme de la víctima solo para que Brittany se compadeciera de mí, pero eso fue exactamente lo que hice en ese momento. Ella me abrazó, me dio cariño, se ofreció a ayudarme con Salomón. Todo esto por creer que estaba triste.

-Dios santísimo, ¿han vuelto a hablar? - Daniela entró en la sala con Salomón en una de sus manos, con el bolso colgado sobre su hombro y otro bolso en la otra mano. Brittany frunció el ceño cuando vio a Daniela y eso me extrañó.

-Nos estamos entendiendo. - Dije, viendo a Brittany caminar hacia Daniela. Se detuvo frente a ella con las manos en las caderas.

-¿Qué pasó, hija? - Daniela preguntó y Brittany se quitó su pequeña pantunfla del pie. Ensanché los ojos y me levanté yendo hacia ella, pero ya era demasiado tarde.

-No pelees... con mamá... - Dijo Brittany mientras golpeaba las piernas de Daniela con su pantufla, que estaba parada solo mirando a Brittany, sin entender nada. -No puedes... No puedes pelear con ella. Si peleas de nuevo... - Ella hablaba, ahora apuntando con su dedito a Daniela, que estaba conteniendo la risa. -Estarás castigada.

-Yo soy la que debe castigarte por golpearme, pero por esta vez te perdono. Y no te preocupes que ya no pelearé con mami Poch. - Dijo Daniela y Brittany continuó mirándola por un rato, como si aún estuviera muy enojada y no le gustara nada la sonrisita que Daniela tenía en su rostro.

-Está bien, Britt. Mamá ya no lo hará... - Tomé a Britt en mis brazos y Daniela arqueó una ceja, viendo que había usado nuestra discusión para reconquistar a Brittany. Me senté en el sofá y senté a Brittany a mi lado. Ya no era tan fácil estar con Brittany en mis brazos todo el tiempo. Ella estaba creciendo, pero seguía siendo mi bebé, y eso realmente no me importaba. Para mí ella podría actuar como un bebé por el resto de su vida.

-No... Yo, yo, yo... Yo lo hago, mamá... - Dijo Brittany cuando Daniela iba a poner a Salomón en el carrito. Daniela lo puso en el regazo de Brittany y ella sonrió. Él estaba muy animado en su regazo. Se puso inquieto y se reía de cualquier cosa que ella hacía. Salomón parecía estar hipnotizado por su hermana. Daniela y yo nos pasábamos horas solo mirándolos.

-Hola hermanito... - Dijo Brittany apoyando su rostros en el de Salomón que solo sonreía. Ella se quedó así por un rato, Daniela y yo los mirábamos, era tan bueno ver a mis dos bebés juntos.

-¿Lo quieres, hija? - Daniela le preguntó a Britt, que asintió sin dejar de mirar a Salomón. Ella comenzó a acariciar el cabello de él y nos miró.

-Lo amo mucho. - Dijo Britt y mi sonrisa no podía ser más grande ante la adorable escena. -Eres hermoso. - Ella dijo con una voz tierna mirándolo y él sonrió.

-Poch, ve a darte un baño. Prepárate, porque tenemos un compromiso para hoy. - Dijo Daniela y asentí.

-¿Preparo a los niños?

-No. Déjamelo a mí. Solo sal de esa habitación cuando estés lista. Y no hay necesidad de apresurarse. - Dijo y yo la miré desconfiada, pero hice lo que me dijo.

Tomé una larga ducha, sin prisa alguna. Salí del baño y me arreglé allí mismo en la habitación, obedeciendo las órdenes de Daniela de no salir de allí. Escuché algunas voces diferentes mientras me preparaba, pero no salí de la habitación para ver.

No sabía a dónde me llevaría Daniela o qué iba a hacer, así que me puse un vestido blanco un poco ajustado, por encima de las rodillas, con un gran escote. No sabía si Daniela iba a molestarse con eso, pero no me importó. El vestido era lo suficientemente bueno para cualquier ocasión. Me dejé el cabello suelto y me puse un maquillaje más oscuro. Estaba buscando unos zapatos, cuando Daniela apareció detrás de mí en el closet.



-Ya casi dos horas, mi amor. - Dijo abrazándome por detrás y besando mi cuello. Me estremecí involuntariamente. El tiempo sin sexo me estaba volviendo más sensible que nunca. Ella también estaba arreglada, y estúpidamente perfecta en sus jeans oscuros y camisa negra.

-Dijiste sin prisa. - Le recordé y ella sonrió.

-Lo sé, pero tengo hambre. - Dijo volteándome frente a ella. Sus ojos se posaron inmediatamente en mis pechos. Esperé a que se quejara, pero solo sonrió y me volvió a mirar.

-¿Quieres que me cambie? - Pregunté y ella negó con la cabeza. -Mis pechos están más grandes y cualquier ropa se verá así...

-Nadie te verá. No me importa. - Dijo saliendo del closet y fui detrás de ella.

-¿A dónde vamos?

-Nos quedarémos aquí. - Dijo arreglándose el cuello de su camisa frente al espejo.

-¿Y por qué me dijiste que me preparara?

-Porque vamos a cenar. No quería que me molestaran, así que ordené una cena para que cenáramos aquí. - Sonreí. Era una brillante idea.

Salimos de la habitación e intenté abrir la puerta de la habitación de los niños, pero estaba trancada. Supuse que ya estaban dormidos, aunque aún eran las nueve y Brittany nunca dormiría a esa hora, pero decidí no hacer ninguna pregunta.

Fui al comedor con Daniela y la mesa estaba arreglada con velas, flores, cubiertos y la comida. Olía maravilloso. Daniela estaba callada, y por un momento tuve la impresión de que estaba nerviosa, sería muy gracioso si yo no lo estuviera también. Hacía mucho tiempo desde que habíamos hecho algo como pareja. Nuetra vida ahora era cuidar de nuestros hijos y todos los momentos ahora eran en familia. Todos los días cuando Salomón se despertaba para mamar, Daniela traía a Britt y dormían con nosotras, lo que dificultaba mucho hacer cualquier cosa.

-¿Te gustó? Fue todo lo que pude hacer... - Dijo Daniela, rompiendo el silencio que ya me estaba molestando. Llenó por tercera vez su copa de vino y estaba segura de que estaba nerviosa.

-Ya has dicho que pediste la cena, pero se ve maravilloso. Me gustó la sorpresa. - Dije y ella sonrió, aún mirando el plato.

-Te sorprenderé aún más. - Dijo y yo me estremecí. Ya sabía que ella estaba tramando algo desde hace un tiempo, pero me prohibía hacer preguntas, así que me quedé callada. Bebió todo el vino de una sola vez y volvió a llenar su copa.

-¿Por qué estás bebiendo tanto? - Pregunté y ella suspiró. Me miró de una manera extraña, parecía estar incómoda por algo.

-Hoy estuve leyendo algo en internet. Decía que las lesbianas después de un cierto tiempo juntas comienzan a actuar como hermanas... - Daniela comenzó a hablar y fruncí el ceño, sin entender por qué estaba hablando de eso. Ya estaba arrastrando las palabras, claramente borracha. -Ahí comienzan a discutir por cualquier cosa y se molestan la una con la otra por tonterías. Hasta que se cansan y terminan.

-¿Y...?

-Y... Creo que eso nos está pasando a nosotras. - Dijo Daniela y juro que tuve ganas de reírme, pero me mantuve seria. Daniela parecía realmente preocupada por eso.

-Creo que eso es lo más estúpido que he escuchado en mi vida. - Dije y ella resopló. -Deja de leer esas cosas, ¿de acuerdo? - Ella asintió. -Mi enojo fue por falta de sueño, sexo y por Brittany. - Dije y ella me miró. Traté de contener la risa pero no pude.

-Bueno, Britt ya está bien contigo. Para tener una buena noche de sueño, necesitas una buena noche de sexo. - Dijo con una sonrisa traviesa en su rostro. Volvió a llenar su copa de vino y le quité la botella que ya estaba medio vacía. -Han pasado tres meses, Poché.

-La que tenía miedo de tener sexo no era yo... - Dije y ella suspiró ruidosamente recostándose en su silla y cruzando los brazos. -Dijiste que mi coño podría estar más abierto que un túnel...

-Yo no dije eso...

-Tienes razón. Ahora que lo recuerdo, dijiste un hoyo a China.

-Está bien, lo dije. Pero fue una broma. Tenía miedo de que sintieras dolor después. Vi nacer a mi hijo, lo vi todo. Dios, me quedé con miedo después. - Daniela lo dijo todo de una vez y yo solo pude reírme. Ella tenía un trauma desde mi parto.

-Daniela, el coño vuelve a la normalidad, ¿sabes? El mío está más cerrado que el coño de la esposa de un sacerdote ya que no hemos tenido sexo desde que Salomón nació. - Dije en broma, pero Daniela me miraba seriamente. Su respiración se había vuelto más pesada...

-Aún tengo hambre, Poché. - Dijo Daniela y hasta pensé en ofrecerle más comida, pero eso no era exactamente de lo que estaba hablando.

-Salomón se despertará a las tres de la mañana y se quedará despierto durante horas. Hasta que él deje de despertarse de madrugada, prometo controlar mi enojo, ¿de acuerdo? - Dije, acariciando su mano que estaba sobre la mesa y ella asintió suspirando.

-Siempre soñé con el día en que diría esto...

-¿Decir qué?

-Los niños se fueron. La casa es toda nuestra. - Dijo Daniela y mis ojos se agrandaron. No sabía si estar feliz o preocupada.

-¿No están en su habitación? - Pregunté y ella negó con la cabeza, sonriendo. -¿Y dónde están?

-Laura y Lucia se los llevaron. - Dijo y me quedé pensando por un tiempo. Lucia tenía a Greg que aún era muy pequeño, así que sabía cuidar de bebés. Laura se llevaba muy bien con Brittany y también cuidaría muy bien de ella.

-¿Es por eso que me dijiste que sacara leche? - Pregunté y Daniela asintió. Ella realmente había pensado en todo.

-Perdón por no haberte dicho nada. ¿Estás preocupada? - Preguntó un poco angustiada.

-Sí. Estoy preocupada. - Dije y ella suspiró un poco nerviosa. -¿Deberíamos comenzar en la cocina, la sala o el jardín? - Pregunté y ella sonrió.

-El jardín me parece un lugar interesante. - Dijo y asentí.

-Está bien. Entonces vamos allá.

Marketing (Adaptación Caché G!p)-TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora