Capítulo 57

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POCHÉ POV

Desperté al día siguiente sintiendo besos en mi cuello. Sonreí automáticamente al sentir ese maravilloso olor. Ni siquiera tenía que abrir los ojos para saber que era Daniela. Me encantaba que me despertara así.

La noche anterior fue un poco tensa. Mi conversación con Daniela fue un poco aterradora. Ella estaba extraña y sabía que algo malo estaba pasando. Me pidió que no la presionase para que me lo diga, en el momento acepté, pero era obvio que quería saber lo más rápido posible qué estaba pasando.

Quería ayudarla de alguna manera, odiaba ver a Daniela triste y tan aterrorizada como estaba, entonces descubriría yo misma lo que le pasaba.

—Buenos días, mi amor — Selló nuestros labios y olisqueó mi cuello, eviando un escalofrío por todo mi cuerpo. Finalmente abrí los ojos, encontrando su rostro muy cerca. Por Dios, podría haberme desmayado allí mismo con tanta belleza. Solo me quedé mirándola por un tiempo y ella sonrió avergonzada. Estaba hipnotizada por su belleza, ya estábamos juntas hace un buen tiempo y sabía que nunca me acostumbraría a la pureza que mostraba.

Daniela podía ser aún más hermosa cuando despertaba. Su cabello desordenado le daba un aire sexy. Tenía una sonrisa reconfortante en su rostro y me alegraba verlo. Se veía bien, lo que hacía que yo también me sintiera bien.

—Siéntate aquí... — Pasó sus manos por debajo de mis brazos y me levantó, haciéndome sentar en el sofá.

—¿Dormimos en el sofá? — Pregunté observando el lugar y solo entonces vi que Salomón estaba en el andador mirándome. Estaba callado, lo cual era extraño, porque a esa hora siempre estaba agitado y lloriqueando por hambre.

—Creo que sí. Dormiste en mi regazo, se sentía tan bien que ni siquiera me molesté en levantarme. No quería que despertaras. — Sonreí y sostuve su rostro dándole otro beso.

—¿Salomón despertó recién? — Pregunté y ella rápidamente lo miró. Los dos intercambiaron miradas y luego me miraron de nuevo. Me parecía extremadamente extraño cuando Daniela y Salomón se miraban así. Parecían que se hablaban por las miradas. Podría ser normal si él no tuviera solo 10 meses de vida.

—Emm... ¡No! Salomón despertó más temprano y Britt lo trajo aquí. No quería despertarte, así que le di su biberón. — Dijo como si hubiera hecho algo malo, pero no me importaba que Salomón tomara del biberón.

—Está bien. — Sonrió aliviada. —¿Ya se ha bañado?

—Sí. Lo bañé a él y a Brittany.

—¿Y dónde está ella? — Pregunté y ella se echó a reír. Quizás divertida con mi preocupación. La estaba llenando de preguntas. Era una madre demasiado protectora.

—Salió con Valentina y Vero. Estoy segura de que volverá sabiendo una nueva mala palabra. — Se rió y respiré hondo. Siempre que Britt estaba con esas dos aparecía diciendo alguna grosería. —¿Tienes hambre?

—Siempre tengo hambre — Dije y ella se echó a reír.

—Sí... Fue una pregunta tonta. — Puse los ojos en blanco. —Come — Dijo tomando una bandeja con el desayuno de la mesita de noche.

—Antes... ¿Podemos hablar? — Pregunté y ella me miró con miedo.

—¿Ahora?

—Sí. Ahora — Daniela suspiró tomando a Salomón y lo sentó en su regazo.

—Ok, te escucho...

—Es sobre lo de ayer... — Le recordé y ella suspiró alto. Ella estaba sacudiendo sus piernas con Salomón sentado sobre ellas y a él parecía divertirle. Daniela estaba claramente nerviosa, parecía que saldría corriendo en cualquier momento solo para huir del tema. —Quiero sab...


—Te pedí que no me presionaras, Poché — Dijo seriamente y suspiré. Daniela me conocía muy bien. Sabía cómo era y siempre hacía el favor de dejarme curiosa y preocupada. Sabía que no desistiría tan fácilmente.

—Pero quiero saber, porque estoy preocupada.

—Tranquila. — Dijo levantándose con el bebé gruñendo en su regazo y resoplé. Quería golpearla por pedirme una cosa tan estúpida en ese momento. Pero me contuve por estar delante de mi hijo. —Iré a buscar a Britt. Cámbiate y vamos a la playa. No te preocupes, ¿de acuerdo? ¡Mantén la calma! — Besó mi frente y salió tan rápido de allí que no tuve tiempo de detenerla.

Quería estrangularla. Quería que confiara en mí como yo confiaba en ella. Quería que fuera más abierta conmigo sobre cualquier tema, pero Daniela siempre fue así, se ahorraba sus problemas y siempre tenía que descubrir yo misma qué estaba pasando. Ahora no sería diferente. Ella quería que me sintiera bien con ella y pensaba que no me molestaría. Una cosa Daniela no sabía, me preocupaba por ella.


Horas después de que Vero y Valentina trajeron a Britt del shopping, nos fuimos a la playa, que estaba casi frente a la casa donde nos estábamos quedando. El lugar era simplemente hermoso, el clima estaba perfecto e incluso podría mudarme allí con Daniela y los niños algún día.

Brittany estaba feliz y Salomón estaba mucho más tranquilo. Él solía agitarse cuando yo lo alejaba de Daniela por trabajo. Era lo mismo con Britt, pero era más grande y entendía el ritmo de vida de sus madres.

Estábamos caminando por la playa. Bueno, estaba caminando con Salomón en mis brazos y Daniela estaba un poco más enfrente correteando a Brittany. Estaba sonriendo como una tonta viéndolas jugar. Ni siquiera quería recordar que en unos días tendría que volver a mi rutina normal y alejarme de ellas. Por Dios, quería abandonar esa vida solo para tener esto todos los días. Incluso había pensado en eso, ya había pensado en retirarme, pero estaba casi segura de que Daniela no lo aceptaría.

—Britt, ¿me estás diciendo que te gusta Sofía? ¿De novia? — Preguntó Daniela espantada luego de que Britt dijera que eran novias como nosotras.

—Dije que yo soy tú — Señaló a Daniela. —Y Sofía es mami Poch — Sonrió traviesa y Daniela, al igual que yo, se quedó mirándole a Brittany tratando de entender esa sonrisa.

—¿Y qué hacen? — Daniela preguntó con miedo antes de que yo hiciera la misma pregunta.

—Todo lo que ustedes hacen.

—¿TODO? — Daniela y yo gritamos y Brittany se asustó.

-Solo jugamos — Dijo inocente y un poco asustada. Me sentí culpable al pensar que Brittany hacía esas cosas. Aunque era muy inteligente, todavía era una bebé. —Ahora ella está haciendo shows y yo estoy grabando películas. — Dijo inocente y me reí sin muchas ganas, al igual que Daniela. Las dos sabíamos cuánto nos dolía esa distancia.

Después de un tiempo, Daniela y yo decidimos meternos al agua confiando en que Brittany cuidaría a su hermano mientras tanto. Los dos se quedaron jugando con la arena y ambas entramos. Daniela no se despegaba de mí ni por un segundo. Estaba más cariñosa de lo normal y sabía que sufriría por eso cuando volviéramos a separarnos. Era una tortura estar alejada de ella, ya no aguantaba más. No soportaba todo el cariño que me daba y luego tener que enfrentar la distacia y el poco tiempo que tenía para hablar con ella.

Daniela siempre aprovechaba mucho cuando me tenía cerca, ya estaba sufriendo de antemano, pero incluso con todo eso estaba feliz. Ella parecía estar feliz como yo, entonces decidí olvidarme por un momento de los problemas que teníamos y decidí darle atención solo a ella.


—No te preocupes, no hay nadie aquí. Los niños están bien. — Dijo Daniela mientras caminaba conmigo más hacia lo profundo. Tenía mis brazos alrededor de su cuello y mis piernas en su cintura. Tenía miedo de ir lejos y dejar a los niños solos pero ella me estaba tranquilizando. —¿Sabes qué sé? — Preguntó llamando mi atención que hasta entonces estaba en los niños jugando en la arena.

—¿Qué sabes?

—Sé que te amo — Dijo sonriendo y luego suspiró, haciendo que mi corazón latiera descontrolado. Hay algo a lo que nunca me acostumbraría, escucharla decir que me ama. Parecía que nunca me acostumbraría. Siempre era como la primera vez, era la misma sensación, las mismas mariposas en el estómago.

Cerré los ojos y rocé mi nariz con la de ella, nuestras respiraciones se mezclaban. Si hay una cosa que sé en esta vida, es que a algunas personas solo puedes amarlas, sin importar lo que pase. Y Daniela era esa persona en mi vida. Cada día que pasaba la amaba aún más.

—Yo te amo más — Confesé sintiendo un cierto nerviosismo. Me sentía como una tonta. No era como si no estuviera casada y ya tuviera hijos con ella. Parecía que el tiempo lejos de ella hacían que las cosas se tornaran mejor cuando estábamos juntas.

—Eso no puedo asegurarte — Respondió sonriendo contra mi cuello, sus caricias entre mis mechones me estaba dejando completamente débil. Clavé ligeramente mis uñas en su cintura y la acerqué más a mí, terminando con cualquier espacio entre nosotras. La sensación de tenerla tan cerca era aún más maravillosa. —Nunca lo sabrás. — Eso fue todo lo que dijo antes de pegar sus labios en los míos. Suspiré entre sus labios sintiendo una corriente eléctrica sacudir mi cuerpo intensamente. Nos besábamos con calma, con paciencia, como si estuviéramos dentro de una burbuja donde todo el mundo había sido olvidado. Ya no estaba escuchando nada. Ella me apretaba fuertemente contra su cuerpo, haciendo que un calor de apoderara de mí. Sus dedos apretaban mis mechones cada vez más fuerte. Chupó mi labio inferior con fuerza y llevé mis manos a su cuello apretando su piel con mis dedos.

Eso se sentía tan bien que podría besarla por horas. Ese beso era maravilloso, de esos que te quitan el aire de los pulmones y te deja con ganas de más. Separó sus labios y maldije mentalmente. Estaba tan perdida que olvidé abrir los ojos.

—Sigue besándome, idiota — Dije y ella se echó a reír. Abrí mis ojos y miré los suyos que aún estaban cerrados. Sonreí dándole otro beso.

—Escuché a alguien llamándonos — Miró hacia la arena y vi que Britt nos estaba llamando. Estaba diciendo algo, pero no podía entender nada.

—Veamos qué quiere — Dije y Daniela sostuvo mi cara pegando nuestros labios nuevamente. Suspiró y se apartó aún sonriendo. Por Dios, amaba su sonrisa.

—Terminaremos esto más tarde — Besó mi frente y me llevó cargada en su espalda. Fue nadando hacia la arena y cuando llegamos bajé rápidamente haciendo que ella casi se ahogara.

—Dios mío, ¿estás bien? — Pregunté ayudándola a levantarse. Se estaba limpiando los ojos, su cara tenía un poco de arena y la ayudé a limpiarse.

—Sí. Ve a ver qué quiere Britt. — Dijo y asentí yendo rápidamente hacia la niña que estaba de rodillas frente a Salomón.

—¡Abre la boca, Salomón! — Dijo Brittany, y solo entonces pude ver la boca y las mejillas del bebé llenas de arena. —¡Mamá, Salomón está comiendo arena! ¡Por Dios! — Dijo un poco desesperada y me contuve para no reír.

—¡Abre la boca! — Daniela apareció de la nada y abrió la boca de Salomón, que rápidamente escupió la arena. —Dios mío, niño, ¿tienes hambre?


—Será mejor que entremos. Ya está haciendo frío aquí. — Dije y Daniela estuvo de acuerdo. Ya estaba oscureciendo y ese frio helado podría hacernos mal. Agarré las cosas y tomé la mano de Brittany y Daniela tomó a Salomón y entramos.


Estaba sentada en la cama tratando de prestar atención a una película animada que había puesto para ver con Brittany. Ahora ella dormía con su cabeza sobre mis muslos y Salomón dormía en mis brazos con su boca en mi pecho. Quería levantarme y acostarlos correctamente, pero si me movía alguno de los dos despertaría, no había manera. Daniela no estaba allí, hace algunas horas había ido a una reunión para resolver algo que ella enfatizó ser realmente importante. Sostuve a Salomón en un brazo y lentamente puse a Brittany hacia un lado y ella se levantó asustada.

—Tranquila, soy yo — Dije y ella asintió aún muy somnolienta. Puse a Salomón en su cochecito y volví a la cama. Me acosté cubriéndome poco después y Brittany se acurrucó conmigo poniendo su cabeza en mi pecho y el chupete en la boca.

Estuve un tiempo allí luchando contra el sueño. Quería esperar a que llegara mi esposa, pero era tarde y ya me sentía cansada. Estaba casi durmiendo cuando Daniela entró a la habitación. Parecía estar segura de que estaba despierta, porque no le importó hacer ruido. Parecía angustiada y vi preocupación en sus ojos.

—¡Tenemos que hablar, Poch! — Casi susurró, tal vez porque los niños estaban dormidos.

—¿Pasó algo grave? — Pregunté con miedo y me estremecí cuando ella asintió. Ya estaba preocupada, podría estar precipitándome como siempre, pero su mirada aterrorizada no me daba otra opción. —Dime...

—¿Qué hará tu madre si descubre que nos han pagado para fingir una relación? — Preguntó sentándose cerca de mí en la cama y me tomó un tiempo asimilar la pregunta. Estaba confundida.

—Se decepcionará porque se lo oculté y le mentí. Se enojará. — Dije tratando de parecer tranquila. Ella suspiró profundamente y se pasó la mano por el pelo impaciente. Quería entender qué estaba ocurriendo.

—Tus fans también, ¿no? — Preguntó y fruncí el ceño. No entendía nada y todo ese enrollo me estaba enojando.

—Daniela, ve al grano... — Dije y ella asintió tomando mi mano. Su mano estaba fría, como la mía. Yo también estaba nerviosa.

—Resulta que Raul y yo ya no vamos a trabajar juntos y él enojado dijo que les contará a todos que nuestra relación es falsa. — Tragué en seco al escuchar eso. Me quedé quieta como una idiota tratando de entender esa información. Mis sentidos estaban desorientados y mi cabeza dolía. Eso no podía estar pasando. —Y sabes que él siempre fue cercano a mí y le creerán.

—Daniela, él no puede hacer eso. ¡Es mentira! — Estaba claramente aterrorizada. Mi madre me iba a matar. Ya estaba viendo en mi mente a las personas hablando sobre esto. Por Dios, odiaba cuando caché era el tema del momento, especialmente cuando era por algo malo.

—Mantén la calma, ¿sí? Sabemos cómo lidiar con esto. Y estaré contigo todo el tiempo, todos los días. Voy a acompañarte. No tendremos problemas y cualquier cosa solo tienes que ser sincera. No tenemos que demostrarle nada a nadie. — Ella hablaba tranquilamente con una sonrisa maravillosa en su rostro.

Cerré los ojos y respiré hondo. Mi cerebro estaba tardando demasiado para procesar. Masajeé mis sienes tratando de entender lo que ella había dicho. ¿Qué tenía Daniela en la cabeza? ¿Por qué demonios ya no trabajaría con Raul? ¿Y por qué estaba hablando como si fuéramos a vernos todos los días? ¡Eso era imposible! No con la vida agitada que teníamos. Quería entender, así que decidí preguntar.

—¿Por qué ya no van a trabajar juntos? ¿Y cómo que me vas a acompañar, Daniela? No estoy entendiendo nada — Dije todo rápidamente. Era nítida la confusión en mi cabeza. Ella suspiró ruidosamente y sostuvo mi cara. Se quedó mirándome por un rato y, por Dios, Daniela no me estaba ayudando mirándome así. Parecía que haría el anuncio de su vida.

—Está bien. Antes de que hable quiero que entiendas algunas cosas. Te amo y lo sabes más que nadie. — Comenzó a hablar y me quedé mirándola fijamente. No podía ni imaginar lo que iba a decir. —Hoy vi que es necesario arriesgarse por las cosas que te importan. Cuando dos personas se aman, siempre encuentran una manera de hacer que las cosas funcionen. Y tú misma me lo dijiste una vez. Y quiero que esto funcione e incluso si no entiendes lo que hice, debes saber que solo fue para evitar que esto se terminara. — Daniela hablaba y sus ojos ya estaban lagrimeando. Podría jurar que ya había muerto unas 30 veces solo en ese tiempo. Ella me estaba torturando.

—Por Dios, Daniela, ¿qué demonios hiciste?

—Está bien. Fui con Raul y cancelé cualquier tipo de compromisos, eventos o grabaciones por los próximos... — Miró hacia el techo y parecía estar pensando. —15 años... más o menos. No lo sé — Dijo y yo una vez más estaba incrédula. Entonces eso significaba que... —Resumiendo: Dejaré de actuar, al menos hasta que los niños crezcan. Lo estoy haciendo por ti y por ellos. Solo quiero que entiendas que no te dejaré ir. Aunque me lo pidas, no te dejaré porque eso sería lo mismo que dejarme ir. Y no puedo hacer eso. No lo haré. Sé que estuvo mal no habértelo dicho antes, pero nunca lo aceptarías. Pero de verdad, Poché, ya no aguantaba más. Entonces hice lo que pensé que debía hacerse. Así que por favor no me juzgues. Lo hice para poder estar cerca de ti, dejaré de hacer mil cosas por ti, solo para estar contigo. Apoyarte y estar siempre a tu lado para ayudarte como debería haberlo hecho hace mucho tiempo. Lo hice por ti.

Marketing (Adaptación Caché G!p)-TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora