Capítulo 21

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POCHÉ POV

—No pienses en tonterías. Esto no es un almuerzo romántico o planeado. — Dijo Daniela, alejándose un poco de mí. Vi que realmente temía por su propia vida. Tenía muchas ganas de matarla. No podía creer que tuviera una amistad con Cara, eso no era ni un poco aceptable para mí, y eso no se quedaría así.

—¿En serio? Explícame esto entonces — Dije, cruzando los brazos.

—Todo el elenco almuerza... juntos todos los días y... — Tartamudeaba, parecía nerviosa. —No quería comer en el estudio ese día, y Cara me dijo que tampoco quería. Entonces nos fuimos a almorzar juntas en un restaurante. Nada más.

—¿Nada más? — Repetí lo que dijo, y me di cuenta de que Calle estaba respirando con dificultad. Estaba asustada y nerviosa. —¿Que te vayas a almorzar sola con tu ex no es nada para ti?

—Sí. No es nada — Dijo, tratando de parecer tranquila, como si realmente pensara que no era nada. ¿Cómo podía ser tan cínica? Sentí que estaba a punto de asesinarla. Si Calle quería hacerme enojar, lo había logrado. Sin pensarlo, tomé una almohada del sofá y se lo tiré. Y otras almohadas le siguieron. Ella los esquivaba con los ojos ensanchados.

—¿Te volviste loca? — Preguntó asustada.

—TÚ ERES LA QUE SE VOLVIÓ LOCA POR SALIR CON TU EX — Grité y me acerqué a ella. Daniela retrocedió, pero la sostuve por los brazos. —Y NI SIQUIERA ME LO DIJISTE, ESO NO FUE UN ALMUERZO INOCENTE. DIME LA VERDAD.

—Somos amigas, Poché. ¡Contrólate! — Dijo, tratando de soltarse de mi agarre.

—¿Amigas? — Pregunté, sintiendo mi sangre hervir. Eso era tan ridículo que mi cerebro simplemente dejó de procesar cualquier cosa que ella estuviera diciendo en este momento. —A la mierda con amigas... — Dije, dándole un puñetazo en el brazo. Calle solo hizo una mueca y luego se echó a reír. Eso solo hizo que mi furia aumentara.

—Amor, cálmate, por favor. — Dijo Daniela tratando de contenerme mientras reía.

—¿Qué es tan gracioso? ¿De qué te ríes? — Grité, y Calle se rió aún más fuerte. —¿Hay algún payaso aquí? ¿Soy la payasa de la historia? — Dije, y Daniela se rió aún más. Pareció darse cuenta de que eso me estaba molestando profundamente, así que trató de contenerse, pero fue en vano.

—Espera, escúchame. Cálmate, Poché. — Dijo tratando de contener la risa, pero no podía.

—A la mierda con eso, te voy a matar. — Dije abalanzándome sobre ella y distribuyendo golpes por todo su cuerpo. Calle reía descontrolada como si la estuviera haciendo cosquillas y eso me enojaba más. La empujé en el sofá, y la golpeé con algunas almohadas con toda la fuerza que tenía. La intención era lastimarla, pero claro que no estaba teniendo éxito con eso. Pero estaba feliz de golpearla.

—Ya, suficiente. Deja de golpearme. Ven aquí. — Dijo, parándose frente a mí y tomándome de los brazos. —¿Por qué estás tan nerviosa, Poché? Esto no es necesario.

—¿No es necesario? — Dije, un poco más fuerte de lo que quería. —Te tomó meses estar conmigo porque estabas sufriendo por culpa de esa perra. En la primera oportunidad que te dio, fuiste a besarte con ella en ese camerino. Y lo vi todo, ¿recuerdas? ¿Cómo quieres que acepte que sean amigas? No confío en ella. Y a decir verdad, tampoco confío en ti con ella. — Escupí las palabras, y a estas alturas, Daniela ya me había soltado los brazos y estaba inmóvil frente a mí.

—Tienes que confiar en mí — Dijo, tan bajo que tuve que esforzarme mucho para escuchar.

—No confío, las cosas llevan su tiempo y la confianza se gana. No confío en ti con Cara. Sé que ella te lastimó, pero tus sentimientos por ella no han sido curados, sé que aún sientes algo por ella. Porque cualquier persona normal, después de todo lo que ella hizo, se mantendría alejada de ella. Pero tú no, tú haces cuestión de tener cerca a esa anoréxica. — Dije, sintiendo mis ojos llenarse de lágrimas. Daniela me miraba con tristeza y sentí su respiración pesada. Ella no dijo nada, así que continué. —Y no son celos tontos, tengo razones para estar celosa. ¿Imaginas lo que las personas estarán diciendo de mí? ¿Acaso no piensas?


—No había pensado en eso... — Parecía arrepentida. Claramente se estaba sintiendo como una idiota, eso era exactamente lo que quería.

—Por supuesto que no... — Puse los ojos en blanco y le di la espalda. Subí las escaleras y fui a la habitación.

Me acosté en la cama tratando de tratando de calmarme. Confiaba en Daniela, sabía que nunca me engañaría con Cara. Pero no podía aceptar que fueran amigas. Ni siquiera podía pensar en Cara cerca de Daniela. Mi Daniela. Estaba casi segura de que los sentimientos de Calle estaban mezclados. Me amaba, pero aún no había superado completamente a Cara. Ella siempre era honesta conmigo y hablaba sobre eso. No quería esconder cosas. Tenía miedo. No quería perderla, ni siquiera podía pensar en esa posibilidad.

Salí de mis pensamientos cuando sentí la cama hundirse detrás de mí y un brazo envolviendo mi cintura. Sonreí oliendo el maravilloso aroma que ya conocía. No me moví, esperé a que ella dijera algo primero.

—Perdóname. Fui una idiota — Dijo cerca de mi oído. —Prometo que ya no tendré intimidades con Cara. Es solo que no quiero vivir peleando con ella, así que me resultó más fácil ser su amiga. Pero si no te gusta, ya no lo seré. Porque tú eres quien manda. — Dijo y no pude evitar sonreír. Sostuve con fuerza su mano que estaba sobre mi vientre, y me acurruqué más cerca de ella.

—Solo no quiero perderte — Dije, volteándo un poco la cara, de espaldas a ella, y ella levantó un poco la cabeza para mirarme.

—Es difícil imaginar a alguien queriendo dejarte. — Dijo con una sonrisita torcida en el rostro que me dejaba completamente tonta. —Lo mejor que podemos hacer es olvidarnos del pasado. Dejemos el pasado en el pasado y vivamos el presente. Cara es mi pasado malo, y estoy tratando de vivir mi presente contigo. Necesito ser honesta y decir que tenías razón, aún no he superado muchas cosas y creo que será difícil. Me estoy tratando, te tengo a ti, y eso alivia cualquier dolor dentro de mí... — Dijo Daniela y vi sinceridad en sus ojos. Me volteé un poco más hacia ella y la besé. La besé con delicadeza, solo con la intención de calmarla y demostrarle que ya todo estaba bien.

Calle agarró mi nuca y profundizó el beso, me besó un poco más rápido y me volteó frente a ella. Pegó su cuerpo al mío haciendo que mi cuerpo comenzara a arder lentamente en el proceso. Calle tomó una de mis piernas y la levantó hasta su cintura. Apretó mi muslo con fuerza y besó mi cuello suavemente, haciendo que un escalofrío se apoderara de mí. Ella ya estaba lista para quitarme los pantalones, hasta que fuimos interrumpidas por una criatura blanquita y pequeña que entró en la habitación y se subió a la cama, acostándose entre nosotras.

—Buen momento para llegar, hija — Dijo Daniela, y Britt la miró enojada.

—Creo que vio lo que estábamos haciendo — Dije sonriendo y Calle se echó a reír. Britt se sentó en mi regazo con los brazos cruzados aún con su carita de enojada.

—¿Qué pasa, hija? ¿Estás celosa de Poch? — Dijo Calle, tratando de acercarse a nosotras, pero Britt la pateó. —¡¡Ow!!

—¡Fuera! — Gritó Britt con su voz fina y Calle se rió. —¡No puedes pegar! — Dijo, levantándose y dándoles golpecitos a Calle con sus pequeñas manos. —¡No le pegues a mamá! — Dijo Britt y Calle se echó a reír, no pude evitar reírme también, aunque no entendiera nada.

—¿Qué dijiste, hija? — Preguntó Calle, confundida.

—No le pegues a mamá.

—¿Yo le pego a mamá? — Preguntó Calle, frunciendo el ceño. Yo aún estaba tratando de entender, pero vi que Calle había entendido. —¿Mamá? ¿Estás hablando de Poch? — Calel preguntó un poco emocionada, y ensanché los ojos cuando la niña asintió.


—No golpees... No puedes — Dijo Brittany una vez más, señalando con su dedito la cara de Calle.

—No soy tu madre, Brittany — Dije, pero a la niña no pareció importarle.

—Deja que te llame mamá. Yo le dije que te llamara así, pensé que lo iba a olvidar. — Dijo Calle, tomando a la niña en sus brazos. —Ella también es tu mami, dile mamá.

—¡Calle, para! — Dije, un poco avergonzada.

—Mamá — Brittany me llamó, sonriendo, y no pude evitar retribuir.

—¡Que linda! — Dije yendo sobre ella besando todo su pequeño cuerpo. Amaba ese olor a shampoo de bebé que ella usaba. Brittany reía y se aferraba a Calle, tratando de huir de mis dedos que la hacían cosquillas.

—Necesitaré tu ayuda mañana, para una cosa — Dijo Calle y me senté en la cama jadeando.

—¿Para qué?

—Para llevar a esta pequeña a comprarle ropa nueva. — Dijo Calle y fruncí el ceño. —Viajará con mi madre a Londres pasado mañana, y necesito comprarle ropa nueva para que la lleve. Deja que elija la ropa que quiera. Elegirá remeras con dibujos, cosas simples. Mientras Britt hace eso, tomarás tanta ropa de invierno como sea posible para ella. Vayan mañana temprano, tan pronto como se abra el shopping porque estará más vacío. Un guardaespaldas irá contigo, solo por seguridad.

—De acuerdo. — Dije. —¿Pero por qué no irás con nosotras? — Pregunté, mirando a Brittany jugar con mi teléfono.

—En unas horas tengo que ir a grabar la película aquí en Miami. Voy a estar toda la noche grabando y no sé a qué hora llegaré mañana. — Dijo Calle y asentí, sintiéndome un poco frustrada y triste por saber que estaría horas sin verla. —¿Estarás bien aquí? — Preguntó, viendo mi cara de total frustración.

—Por supuesto — Dije tratando de sonreír. Me dio un besito y se levantó, besando la frente de Brittany.

—Voy a prepararme entonces. Hasta mañana, mis princesas. — Dijo saliendo de la habitación.

Pasé el resto de la noche en la cama con Brittany viendo caricaturas. Ella no se despegaba de mí ni por un segundo. La cama era gigante, pero ella prefería sentarse en mi regazo. Me parecía muy tierno, ese cariño que me tenía, me sentía importante para ella. Brittany no era una niña mala conmigo. Conmigo parecía un ángel, completamente tranquila. Por eso siempre me asustaba cuando ella comenzaba a llorar y gritarle a Calle, Brittany no hacía eso conmigo.

Brittany dijo que tenía hambre y fui a la cocina con ella sosteniendo mi mano, para prepararle su biberón.

—¿Quieres que te lo dé? — Pregunté, cuando ella simplemente se recostó en mi regazo, colocando su cabeza en mi pecho. La pequeña asintió y llevé el biberón a su boca. Brittany tomaba su leche y con una de sus manos jugaba con mi cabello.

Me miró a los ojos y por un momento me di cuenta de que la amaba. Me asusté pensando que si un día Calle me dejaba, viviría sin Brittany también, lo que me llevaría a una depresión profunda. Brittany comenzó a parpadear lentamente, hasta que cerró los ojos y se durmió en mi regazo. La puse suavemente a mi costado y ella se movió un poco, le puse el chupete en la boca y se durmió rápidamente.

[•••]

—Dios mío, tu madre me matará si se entera de esto — Dije mientras trataba de agarrar una caja que según Brittany, tenía unos lentes rosas allí. Agarré la caja y bajé de una silla que había cerca del closet de Calle en su habitación. Le di la caja a Brittany y ella la abrió, tomando una pequeña caja blanca con unos pequeños lentes rosados dentro. Se los puso y me sonrió, no pude evitar sonreír. —¡Estás hermosa! — Dije, mirándola con un vestido blanco, con el cabello atado en dos coletas y esos lentes rosas puestos.


—Vamos mamá — Dijo Britt, y me estremecí. Me decía mamá con tanta naturalidad, y no sabía cuándo me acostumbraría a eso.

El guardaespaldas nos llevó al shopping. Intenté llamar a Calle, pero su teléfono daba apagado. Ella no dio noticias en toda la noche y apenas pude dormir sin ella a mi lado, fue realmente agonizante.

Llegamos al shopping y aún estaba cerrado, lo que hacía todo más fácil. Me dejaron entrar y fui a una tienda a comprar la ropa de Brittany. Ella agarró un montón de remeras y pantalones. También agarró zapatos y juguetes. Hice lo que Calle dijo y tomé ropa de invierno. Los empleados trataban de ser discretos, pero pude ver que algunos estaban tomando fotos, pero no me quejé. Llevé a Brittany al probador e hice un gran esfuerzo para ponerle toda esa ropa, una a la vez. La mayoría le quedó, entonces le pedí al guardaespaldas que me ayudara a llevar las bolsas. Él tomó todas las bolsas y las llevó al auto. Me despedí de los empleados que parecían contenerse para no acercarse y hablar conmigo. Me tomé fotos con algunos y salí de allí. Fui al auto con Britt y vi que el conductor nos estaba llevando de regreso a casa, pero no quería ir allí...

—Ayer llevaste a Daniela al estudio de grabación, ¿verdad? — Pregunté y el hombre asintió mirándome por el espejo retrovisor. —Llévame allá, por favor. — Le pedí y el hombre asintió de nuevo, cambiando de trayecto.

Brittany parecía distraída por su nueva muñeca. Me quedé observándola por un tiempo, hasta que llegamos al estudio. Salí del auto con Brittany en mis brazos y pasé por la portería.

—No puede entrar aquí. — Un chico me prohibió y fruncí el ceño.

—Claro que puedo. — Dije y él se rió.

—No, señorita. Están grabando aquí dentro, ¡no puede entrar! — Dijo y vi a Raul en el pasillo. Me vio y se dio cuenta de que el chico me estaba prohibiendo la entrada, así que se acercó a nosotros.

—¿Quieres perder tu trabajo, muchacho? — Preguntó Raúl tomando mi brazo. El chico lo miró confundido. —Esta es María José Garzón. — Los ojos del chico se ensancharon. —Novia de la protagonista de la película. Si alguien se entera de que le prohibiste entrar, ¡estás frito! Y esta es la hija de Daniela. — Dijo Raul tomando a Britt en su brazos.

—Dios mío, discúlpeme señorita Garzón. — Él dijo y yo sonreí.

—Está bien. No lo sabías, solo estás haciendo tu trabajo. — Dije gentilmente y el chico se calmó.

Caminé con Raúl hasta donde Calle estaba grabando. Al llegar allí, vi varias cámaras posicionadas en un escenario que parecía ser una escuela. Vi a Calle grabando una escena con otras personas. Sonreí cuando ella y otro chico en la escena, lanzaban bolas de papel a otras personas. Me quedé observando desde lejos, hasta que el director cortó la escena dando una pausa.

Vi a Calle unirse a un grupo de chicos que charlaban animados. Hasta que vi a Cara Delevingne acercarse a Calle y no pude evitar que los celos burbujearan dentro de mí. Me quedé inmóvil en el mismo lugar. Miré hacia un lado y vi a Raúl jugando distraídamente con Brittany en una mesa. Miré de vuelta a Calle y la vi hablando con Cara mientras leían un papel. Cara se reía y Calle solo le sonreía débilmente. Cara tiró de Calle para un abrazo y Calle retribuyó. Las dos salieron de allí, yendo hacia el camerino. Sentí que mi corazón dejó de latir por algunos segundos. Recordé la última vez que esto sucedió y mis pensamientos se perdieron por completo. No sabía si seguirlas, no sabía si estaba preparada para lo que vería. Sin pensarlo mucho, las seguí. Vi la puerta del camerino ligeramente abierta...

—¿Entonces ella te golpeó por almorzar conmigo? — Cara se rió. —Imagínate si hubiera visto un chupón en tu cuello.

—Poché me quiere lejos de ti, no sé qué estoy haciendo aquí. — Me sentía como una loca escuchando su conversación.

—Trabajas conmigo, Dani. No te librarás de mí tan fácilmente. Ni tú ni ella. — Dijo Cara y sentí mi sangre hervir.

—¡Para! Enserio, dame un respiro. — Escuché decir a Calle y sin esperar más entré en el camerino. Vi a Cara tratando de sentarse en el regazo de Calle, pero ella se negaba. Sin pensar con claridad, corrí hacia ella y la tiré con brutalidad del regazo de Calle, haciéndola caer al suelo.

—Aléjate de mi novia. — Dije y Cara se levantó quedando muy cerca de mí. Tuve que levantar la vista para mirarla a los ojos. Cara era mucho más alta, pero no le tenía miedo, mantuve mi mirada fija en la de ella.

—¿No sabes lidiar con un poco de competencia, María José Garzón? — Cara preguntó con una sonrisa burlona.

—Aléjate de mi novia. — Repetí y vi a Callr pararse a mi lado. Nos miraba atentamente. —Te lo advierto. — Ella frunció el ceño y se acercó aún más a mí, vi que Calle iba a tratar de alejarla, así que la detuve con mi mano, sin apartar la mirada de Cara.

—¿Y qué harás si no lo hago? — Preguntó Cara, aún mirándome.

—Juro que te desfiguraré tu cara de cínica. — Dije y vi los ojos de Calle ensancharse. —No tengo miedo de hacerlo. Ya quiero ver cómo grabarás tu película con una cara deformada.

—Muero por verlo. — Cara me provocó y sentí que me hervía la sangre. Sentí unas enormes ganas de golpearla allí mismo.

—Entonces vuelve a acercarte a ella. — La desafié, y Cara arqueó una ceja. Sin más ni menos, acercó a Calle a ella y la agarró de la cintura. Cara simplemente trataba de besar a Calle mientras ella la empujaba. Esta vez, hice que mi control se fuera a la mierda y me abalancé sobre Cara.

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