Capítulo 52

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POCHÉ POV

Me levanté de la mesa, tal vez un poco demasiado animada, pero Daniela continuó sentada mirándome con una sonrisa psicópata en su rostro.

-¿Vamos?

-¿De verdad quieres hacerlo en el jardín? - Preguntó levantándose, haciendo que todo mi cuerpo temblara instantáneamente.

-La idea me pareció interesante... - Dije, sintiendo sus manos agarrando mi cintura haciendo que nuestros cuerpos se acercaran. Solo sentir sus manos acariciándome hizo que mi coño palpitara.

-Solo creo que alguien nos puede ver... - Dije mientras sus labios estaban en mi cuello. Su lengua caliente chupando y maltratando mi piel. -¿Te imaginas qué noticia más hot? - Me miró. -Calle y Poché tienen sexo salvaje en el jardín de su casa. - Suspiré sintiendo su lengua vagando por mi piel. Tal vez ya no era una buena idea salir de la casa, aunque fuera muy excitante.

-Podemos... Hacerlo aquí. - Daniela levantó mi vestido, su mano fue a mi cintura, levantándome para sentarme en la mesa.

Me comió la boca en violentamente, dejándome sin aire. Sus manos fueron a mis muslos, fonde apretó con fuerza haciéndome jadear. Ya estaba completamente caliente, Daniela sabía exactamente cómo excitarme, aunque el tiempo que pasamos sin tener sexo estuviera facilitando bastante las cosas.

Me apresuré a quitarle la camisa y los pantalones, dejándola solo en bóxers y un top. Se me hizo agua la boca al ver ese maldito volumen en sus bóxers. Deslicé mis manos por su cuerpo, acercándola más a mí. Se apartó un poco y me quitó el vestido de inmediato, juntándose de nuevo a mí rápidamente. Envolví su cintura con mis piernas, acercándola a mí, terminando con cualquier espacio existente. Comencé a moverme impaciente contra su erección. Ella movió su cadera sutilmente frotándose contra mí.

Separé nuestras bocas y bajé mi lengua a su cuello, intercalando con chupones y mordiscos, sin importarme ni un poco si eso estaba lastimándola. Mi mano inquieta subió por su abdomen para agarrar su pecho, ella gimió en mi oído, sus manos apretaron con fuerza los costados de mi cuerpo como si pidiera más intensidad. Puse una mano sobre su polla dentro de sus bóxers. Daniela comenzó a moverse frotándose contra mi mano, volviéndome completamente loca. Podía sentir lo dura y mojada que estaba. Agarré su polla con un poco más de fuerza y moví mi mano más rápido.

Daniela deslizó su mano por mi muslo, deteniéndose sobre mi coño haciendo un poco de presión allí. Ella inclinó mi cuerpo un poco hacia atrás, acostándome sobre la mesa y abrió mis piernas con cierta brutalidad poniéndose en medio de ellas. Bajó sus besos por mi cuello hacia mis pechos. Abrió mi sujetador y rápidamente llevó una de sus manos a mi pecho, apretándolo ligeramente, tal vez recordando que ese lugar ahora estaba mucho más sensible y tenía un nuevo dueño. Daniela bajó sus besos por mi vientre, llegando hasta mi coño. Se arrodilló frente a mí y me quitó las bragas de una vez tirándolas a cualquier parte.

-Abre más las piernas... - Dijo con la voz ronca. Abrí más mis piernas y ella se puso en medio de ellas. -Mojada... - Me miró tan intensamente, mientras frotaba mi sus dedos sobre mi sexo completamente empapado. Sentía una enorme calentura y ansiedad. Deslizó su lengua desde mi entrada hasta mi clítoris con una absurda lentitud.

-Joder. Daniela... - Gemí mientras deslizaba mis manos sobre la mesa en busca de apoyo, haciendo que algunas cosas que estaban allí cayeran al suelo. Un placer indescriptible se apoderó de mi cuerpo, haciendo que me moviera contra su lengua. Agarré su cabello con fuerza, rogando por más intensidad, pero Daniela parecía estar disfrutando enloquecerme. -Ahhh... Por favor... Por favor - Esta vez pareció escucharme porque atacó mi clítoris con brutalidad.


Estaba sudando, gimiendo fuertemente, moviéndome contra su boca, tiré de su cabello e hice todo lo posible por contener mi orgasmo mientras ella me chupaba deliciosamente. Todo mi cuerpo comenzó a temblar cuando llevó sus dedos a mi clítoris, masturbándome mientras me chupaba.

-Ya no aguanto... Ah... Daniela. - Pensé que iba a correrme, cuando Daniela se detuvo y subió rápidamente.

Ni siquiera tuve tiempo de pensar, ella ya estaba caminando conmigo en sus brazos hacia la sala. Me acostó sobre la alfombra y rápidamente se quitó los bóxers y se acostó entre mis piernas. Tomó su polla empujándolo en mi coño de una vez. Moví mis caderas sintiendo esa deliciosa sensación de tenerla dentro de mí. Daniela comenzó a moverse, hacia adelante y hacia atrás. Cerré los ojos sosteniendo su cintura con fuerza, motivándola a hacerlo más fuerte. Ya no podía pensar en nada, a no ser en el placer intenso que Daniela me estaba dando. Por Dios, nunca más estaríamos tanto tiempo sin sexo.

-¿Está rico? ¿Quieres más? - Preguntó con la voz arrastrada.

-Por favor, no pares. Daniela... hmmm... - Gemí mientras ella se movía aún más rápido dentro de mí. Su polla me llenaba por completo, mi coño palpitaba violentamente. Ya no estaba aguantando más.

-Quiero correrme contigo... - Dijo mirándome, sin detener sus movimientos en ningún momento. -Quiero que te corras mirándome... - Dijo mirándome tan intensamente con esos malditos ojos Avellana. Me sentí débil frente a ella. Agarré su cintura con fuerza, insentivándola a moverse más rápido. Ella comenzó a meter rápido y profundo, sin detenerse en ningún momento. Sentí que todo mi cuerpo temblaba, enviando vibraciones intensas a mi coño que explotó en un orgasmo. Ella fue parando sus movimientos lentamente, sin apartar su mirada de la mía en ningún momento, mi cuerpo estaba débil y sin fuerzas. Daniela pasó su mano por mi cara sudorosa, apartando los mechones de cabello que estaban pegados allí y me sonrió dulcemente. -¿Ya estás cansada? - Preguntó acariciando mi vientre provocativamente.

-Deja que me recupere, amor. - Dije y ella sonrió diabólicamente, mostrando claramente que no habría tiempo para descansar.

-Ven aquí - Se levantó y tiró de mi mano. -No quiero descansar... - Dijo mientras me empujaba por detrás no sabía dónde. Hasta que me presionó contra la fría pared haciéndome gemir al sentir su cuerpo detrás del mío. Empujó un poco mi espalda y tiró de mi culo hacia ella, rozó su polla contra mí mientras apretaba mi cintura con fuerza.

-Mierda, Daniela... - Gemí empujando mi culo hacia atrás y la sentí hacer una fuerte presión. Parecía estar muy excitada. Se deslizó dentro de mi coño otra vez y comenzó a embestirme sin parar, agarrándome fuerte de la cintura. Traté de agarrarme de alguna manera en la pared.

-Tienes un culo delicioso... - Gimió y sentí sus manos subiendo por mi vientre para agarrar mis pechos mientras se deslizaba en mi coño. Casi giré los ojos de placer cuando ella apretó mis pezones con fuerza. Ella juntó aún más su cuerpo al mío y me presionó fuertemente contra la pared mientras me embestía y golpeaba mi culo. Estaba disfrutando escuchar sus gemidos en mi oído. Parecía estar locamente cachonda y yo no estaba diferente.

Comencé a moverme con ella, moviendo mis caderas en círculo rápidamente de una forma que Daniela no pudo aguantar y terminó corriéndose.

-Hija de puta - Se quejó y me reí al ver que estaba enojada. Me volvió a presionar contra la pared y tiró de mi cabello con fuerza, haciendo que la mirara.

-Mierda... - Gemí sintiendo su polla entrando y saliendo con mucha rapidez y brutalidad. Ella me estaba follando duro después de todo ese tiempo.

-Córrete para mí - Me susurró al oído y sentí que mi coño se cerraba por completo alrededor de su polla haciéndome correr deliciosamente.

Y así nos quedamos por el resto de la noche. Daniela estaba insaciable. Realmente aprovechó que los niños no estaban y exploró todos los rincones de esa casa. Quizás el hecho de que estuviera un poco borracha hizo que las cosas fueran aún más animadas. Eran casi las seis de la mañana y Daniela aún estaba encima de mí, esta vez casi muriendo.


-Acuéstate a mi lado. - Dije tratando de sacarla de encima mío.

-No. ¡No te duermas! - Ella dijo, arrojándose a mi lado en la cama.

-Tú eres la que está durmiendo. - Dije y ella abrió con mucha dificultad sus ojos que estaban rojos. Ella estaba cansada y borracha, pero no quería dormir. Me quedé observándola por un tiempo, viendo sus ojos cerrarse por un momento, y luego abriéndose en un susto. Ella estaba diciendo algunas incoherencias, y me estaba divirtiendo con su estado.

-No... No... - Habló de nuevo poniendo su mano sobre mi cara y moviéndola de un lado a otro. -¡No te duermas!

-Daniela, estoy despierta.

-Poché, para - Dijo molesta, se levantó un poco y puso su cabeza sobre mi pecho. Suspiró ruidosamente y cerró los ojos.

-¿Qué hice? - Pregunté y ella respondió algo que juro que estaba en otro idioma. Volvió a abrir los ojos y se quedó mirándome. Parecía un bebé. Tan tierna. -¡Ya duérmete, mi amor! Tienes un compromiso mañana.

-No voy. - Dijo y me reí.

-Por supuesto que irás, Daniela. ¡Necesitas dormir! Cierra los ojos. - Dije y ella los cerró. Daniela estaba pareciendo una niña berrinchuda. Me quedé acariciando su cabello, hasta que sentí su respiración más ligera. Finalmente se había dormido.


-No, hijo. ¡Por el amor de Dios, dedo no! - Dije, quitando por enésima vez el dedo índice y el dedo medio de la boca de Salomón. Él estaba rechazando el chupete para estar con sus deditos en la boca. Era lo más tierno, aunque muy poco higiénico. -Este silencio no es normal. Estoy segura de que tu hermanita está tramando algo. - Dije, cerrando el último botón del mono de Salomón.

Me incliné y besé su cabecita, sintiendo el olor de su shampoo para bebés. Lo cargué y fui a la habitación contigua, viendo que Brittany ya no estaba allí. Bajé a la sala, la cocina, el jardín... Nada de la niña. Regresé a la habitación y puse a Salomón en su cuna. Fui al baño y me detuve cerca de la puerta, escuchando una voz aguda cantando alguna canción, no podía saber cuál era. Abrí la puerta y vi a Brittany en la bañera cubierta de espuma. Abrí mucho los ojos, viendo el piso del baño completamente mojado.

-Brittany... - Dije entrando al baño. Ella me miró asustada, pero luego sonrió.

-Hola mami... - Dijo inocentemente y siguió jugando con la espuma.

-Te dije que esperaras... - Dije sacándola de la bañera. -Yo te iba a bañar.

-Estabas bañando a Salomón, mamá.

-Lo sé, mi amor. Dios mío. - Llevé a la niña que estaba con el cuerpo cubierto de espuma a la ducha y la puse debajo del chorro. Escuché a Salomón llorando, o gritando, como si alguien lo estuviera matando. -Quédate aquí. Quítate todo este jabón del cuerpo. Voy a traer a tu hermano. - Dije y Britt asintió. La miré desconfiada por un rato, preguntándome si no haría alguna travesura.

-Ve, mamá. ¡Salomón está gritando! - Dijo riendo y yo sonreí. Prácticamente corrí a la habitación y tomé a Salomón, quien al instante dejó de llorar.

Bajé a la sala y lo puse en el carrito, empujándolo hacia la puerta del baño donde Brittany intentaba apagar la ducha. Ella estaba tratando de hacer todo por sí misma, y no sabía si sentirme triste o feliz. Estaba creciendo y no sabía exactamente cómo sentirme. Necesitaba crecer, necesitaba aprender a hacer las cosas sola. Tal vez Britt ya no quería ser un bebé como Daniela y yo queríamos que lo fuera por el resto de su vida.

-Yo lo apago, mi amor.

-No. Yo, mamá - Estiró los brazos y la cargué ayudándola a alcanzar la llave. Tomó la toalla y se envolvió en ella, yo solo me quedé observando todo lo que ella hacía. Fui con ella a la habitación y me senté para amamantar a Salomón mientras Brittany se vestía. Quería ayudarla, pero ella dijo que no quería mi ayuda.


-Hola... - Laura entró en la habitación seguida de Alba y Cara... ¿Cara? ¿Qué estaba haciendo ella allí?

-Guau, Laura, nunca tienes nada que hacer, ¿no? - Dije levantándome para saludarla.

-Déjame cargarlo. - Dijo Alba animada tomando a Salomón de mis brazos. Ella aún no lo había visto. -Tiene la cara de Dani.

-Es hermoso, ¿no, amor? ¡Podríamos tener uno! - Dijo y Alba agrandó los ojos, pero no dijo nada.

-¡Es una lindura! - Dijo Cara jugando con Salomón, que permanecía serio, como de costumbre. No quería preguntar qué hacía Cara allí, supuse que solo estaba acompañando a Alba, ya que era su amiga. Sabía que si Daniela llegaba en cualquier momento, no le gustaría nada verla allí.

Nos quedamos toda la tarde en la habitación hablando. Britt estuvo todo el tiempo sentada en el piso dibujando junto con Laura, mientras yo le contaba a Alba y a Cara las cosas que sucedieron en su ausencia. Cara estuvo todo el tiempo con Salomón en su regazo y yo estaba un poco celosa, pero no era como Daniela que cuando estaba celosa le arrancaba al niño del regazo a la persona, yo era un poco más educada.

-¿Daniela casi se desmayó en el parto? - Preguntó Alba, estallando en una carcajada que nos contagió a Cara y a mí.

-¡Ella es muy débil! - Dijo Laura.

-Pobrecita, no le digas así. Estaba nerviosa, no sabía cómo actuar. - Defendí a Daniela.

-Pero al menos todo salió bien, ¿no? - Dijo Cara y asentí, me extrañaba bastante todo eso.

Ella parecía otra persona. Estaba hipnotizada por Salomón. Esperaba que comenzara a llorar de la manera escandalosa que solo él hacía para sacarlo de su regazo. Pero él estaba callado y somnoliento. Cara siguió hablando, solo hablaba del bebé y eso ya no me importó. Parecía que le gustaban los bebés y estaba siendo amable, así que me dejé llevar por los asuntos. Alba y Laura estaban en la cocina preparando algo cuando Daniela pasó por la puerta. Frunció el ceño cuando vio a Cara y apretó los dientes cuando vio a Salomón en su regazo.

-¡Qué agradable sorpresa! - Dijo acercándose.

-Hola Daniela. - Dijo Cara mirando rápidamente a Daniela, pero luego regresó su atención a Salomón.

-¡Hola amiguito! - Dijo Daniela tomando rápidamente a Salomón del regazo de Cara. -Mamá te extrañó... - Dijo Daniela besando la mejilla de Salomón que le sonrió.

-Tienen un bebé hermoso, Daniela. - Dijo Cara y Daniela puso los ojos en blanco.

-Lo sé. ¿Qué haces aquí? - Preguntó Daniela y yo resoplé.

-Vine con Alba y Laura. Pero las dos están por ahí y yo estoy aquí hablando con Poché. ¿Algún problema? - Dijo Cara, ahora siendo un poco provocativa y vi a Daniela resoplar de rabia.

-Sí. No te quiero en mi casa.

-Daniela, cálmate. - Dije y Daniela me fulminó con la mirada. -Ella no está haciendo nada.

-Oh, ¿son amigas ahora? - Daniela preguntó con ironía y yo respiré hondo. Ella tenía todo el derecho de estar celosa, pero no quería comenzar una discusión allí. -Está bien. Sigan hablando. No quiero molestar. - Me entregó a Salomón y salió de allí.

-Perdón por eso. Debe estar estresada.

-Está bien, no me importa. Daniela nunca me trata bien. - Dijo sonriendo.

-Sostenlo por mí. - Dije, poniendo a Salomón en su regazo. -Ya vuelvo. - Dije y ella asintió. Fui a la habitación donde estaba Daniela y la encontré sentada en la cama jugueteando con su teléfono. Ella me miró rápidamente, y luego regresó su atención a la pantalla de su teléfono. -Daniela, no tenías que ser así...

-No quiero hablar, Poché. - Dijo Daniela y respiré hondo. Ella estaba muy molesta.

-Vamos con las chicas, Daniela. Cara no hizo nada, solo estábamos hablando...

-¿Y quién dijo que quiero que hables con ella? - Preguntó fríamente.

-Nunca dijiste que no querías, y solo le estaba contando lo que pasó. Estaba siendo educada...

-¡A la mierda! - Dijo enojada levantándose de la cama. -No tienes por qué decirle nada. Sabes que no me gusta y aún así la llamas a nuestra casa y permites que cargue a nuestro hijo.

-¡Por el amor de Dios, Daniela! Yo no la llamé, Alba la trajo...

-No me importa, ¡quiero que se vaya de aquí ahora! Échala a tu manera educada, o me veré obligada a actuar a mi manera bruta. - Dijo casi gritando y yo solo respiré hondo. Estaba lista para salir de la habitación, cuando Laura abrió la puerta lentamente.

-Pensé que Daniela estaba matando a Cara. - Dijo sonriendo. -¿Dónde está ella?

-Está en la sala con Salomón. - Dije y Laura frunció el ceño.

-No está. Alba está allí con Brittany. - Dijo Laura y tragué en seco. Daniela pasó a mi lado como un huracán y los ojos de Laura se ensancharon. -¿Qué pasó?

-¡Ay Dios mío! - Dije pasando por ella. Miré las habitaciones con Laura, y no había ni rastro de Cara. Miré cada esquina de la casa, pero ella había desaparecido. Y peor, con mi hijo. Fui a la sala y vi a Daniela entrando, estaba desesperada.

-¡Esa hija de puta me las pagará! - Dijo Daniela marcando algún número en su teléfono.

-¿Dónde está? - Pregunté angustiada.

-¡Tu amiguita se fue! - Dijo Daniela y me congelé. -Los guardias la vieron saliendo con el auto, pero no vieron si el bebé estaba con ella. Pero si él no está aquí es porque ella se lo llevó. Ya les dije a los guardias que la siguieran.

-Intentaré llamarla. ¿A quién estás llamando, Daniela? - Preguntó Alba.

-¡A la policía, maldita sea! - Dijo Daniela completamente nerviosa. Yo estaba paralizada. ¿Por qué Cara llevaría a Salomón? ¿Para qué lo llevaría? ¿Qué ganaría con eso? No podía entenderlo.

-Espera a que Alba trate de hablar con ella, Daniela. Tal vez regrese. - Dije y Daniela se pasó los dedos por el pelo impaciente. Tiró el teléfono y se llevó las manos a la cabeza.

-¡Te dije que no era confiable, maldita sea! ¡Voy a matar a esa perra! Tiene a mi hijo, Dios mío. - Dijo Daniela caminando de un lado a otro.

-Su teléfono da al correo de voz. No sirve de nada pelear ahora, Daniela. Tenemos que encontrarla. - Dijo Alba y tragué en seco. Tenía a mi hijo. Dios mío. ¿Y si desaparecía con él? Un pánico enorme se apoderó de mi cuerpo y comencé a temblar involuntariamente. Quería a mi hijo. ¡Quería a mi hijo ahora! ¿Y si ella le hacía daño? ¡No lo haría! Que no se atreviera a tocarle un solo pelo.

-¿Señora? - Uno de los tres guardaespaldas habló al entrar por la puerta. -La chica dejó el auto no muy lejos de aquí. No pudimos encontrarla. La vieron con el bebé y alguien más, pero no pudimos encontrarla. Debería denunciarla a la policía, porque huyó con el bebé.

-¡Maldita sea! - Dijo Daniela llevándose las manos a la cara. Ella estaba explotando de rabia, mientras yo estaba en pánico total. Ya no podía controlar la desesperación y las ganas de llorar. Necesitaba a mi hijo. Al ver mi desesperación, Daniela se acercó para abrazarme. -Está bien. Tranquila. Vamos a encontrarlo. Lo prometo

Marketing (Adaptación Caché G!p)-TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora