Capítulo 47

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DANIELA POV

Fui a la habitación de Brittany y la encontré acostada en la cama de espaldas a la puerta. Se volteó para ver quién estaba entrando, y luego me dio la espalda de nuevo. Sonreí al ver que una vez más tendría que lidiar con con esa cosita mañosa. Ya no bastaba Poché, ahora Brittany también tenía sus crísis. Podría estar enloqueciendo con esas dos, pero no podía negar que me gustaba.

-Princesa... - Llamé mientras me acostaba a su lado. Ella no se movió. Solo suspiró y siguió dándome la espalda. -¿Por qué estás enojada? - Besé su mejilla y pronto sonrió. Pero desapareció tan pronto como me vio observándola. -Vamos a dormir en la otra habitación con mamá.

-No. - Dijo Brittany sentándose en la cama. Nos quedámos mirándonos por un tiempo. Yo sonriendo divertida, y ella con carita de enojada. Era la cosita más linda del mundo cuando estaba enojada.

-No te enojes, bebé, ven aquí - Dije tomándola en mis brazos haciendo un puchero. Eso la conmovió. -Mami Poch está triste. Llora porque ya no la quieres.

-La quiero. - Dijo agarrando mi cuello y poniéndose de pie sobre mis muslos.

-Pero la estás poniendo triste. ¿Es por el bebé que está en su barriga? - Pregunté y Brittany se quedó en silencio. Me quedé mirándola mientras ella jugueteaba con mi cabello. -¿Puedo contarte un secreto? - Pregunté y ella me miró rápidamente, pero luego regresó su atención a mi cabello. -Nadie jamás tomará tu lugar. Siempre serás mi bebé.

-Uhum. - Dijo con una sonrisita traviesa en su rostro y yo sonreí ante su intento de hacerse la difícil.

-¿Ahora vamos a la habitación con mamá? - Pregunté y Britt asintió.

Caminé con ella en brazos hacia la habitación. Abrí la puerta y vi a Poché vestida con un camisón diferente. Estaba cambiando la sábana y eso me pareció extraño, porque lo que no faltaba en esa casa eran personas para hacer ese trabajo. Se asustó cuando me vio, y eso me extrañó aún más.

-¿Qué estás haciendo? - Pregunté sospechosamente. Poché me miró por un tiempo con sus ojos agrandados mientras intentaba envolver aún más la tela en sus manos.

-Yo... estaba... Esto me estaba molestando. Entonces... Entonces decidí cambiarla. - Tartamudeaba de una manera que me mostraba claramente que eso era una mentira. No sabía lo que estaba pasando, pero ya me estaba poniendo nerviosa.

-Bien. Dame la sábana, le pediré a alguien que venga a poner otra. - Dije acercándome a ella.

-¡NO! - Gritó asustándonos. Ahora parecía estar en pánico, y ya no estaba entendiendo nada.

-Amor, ¿qué está pasando? - Pregunté sin disimular la preocupación en mi voz. Ella estaba escondiendo algo. Tal vez era algo grave, o no. Pero solo podía pensar en lo peor. Le pedía a Dios que no fuera nada con el bebé. Poché bajo la cabeza y me di cuenta de que ahora estaba llorando. Puse a Brittany en el suelo y abracé a Poché, incluso sin motivo alguno. Me puso la tela en la mano y yo automáticamente me estremecí.

-Necesitamos ir al médico. - Dijo y simplemente sentí que el oxigeno ya no existía en esa habitación. Fue como un puñetazo en mi estómago. Ya no sentía nada. Algo estaba mal. Algo con el bebé.

-¿Médico? - Fue lo que pude decir. Ella asintió y desenvolvió la tela, mostrándome una gran mancha roja. -¿Eso es sangre? - Pregunté desesperada.

-Sí. Necesitamos ir al médico de inmediato.

-¿Estás sangrando? ¿Por qué estabas tratando de ocultarlo? Dios mío, ¿qué está pasando? - Dije caminando de un lado a otro. Estaba buscando algo, pero no recordaba qué. Mi cabeza no estaba funcionando.


-Daniela, por favor, ¡cálmate!

-No me pidas que me calme, Poché. ¡Estás perdiendo al bebé! - Dije un poco más fuerte de lo que debería y Poché se quedó paralizada frente a mí. Me quedé mirándola esperando por llantos y quejas sobre mi tono de voz, pero parecía que lo que le perturbaba ahora era la idea de perder a su bebé. ¿No se imaginaba que podría ser eso? Los sangrados no parecen ser algo normal en un embarazo con 6 meses de gestación. Poché me miraba aturdida y Brittany nos miraba asustada. Debía pensar que eso era una pelea. -Está bien. Siéntate aquí. - Tiré de Poché con delicadeza y la hice sentar en la cama. Puse a Brittany a su lado y respiré hondo, haciendo mi mejor esfuerzo para calmarme al menos frente a ella. -¿Dónde está tu teléfono?

-Allá. - Señaló la mesita de noche y rápidamente tomé el teléfono. Busqué a Angelina entre sus contactos y pronto la encontré. Sonó una... dos veces...

-¿Poché? - Escuché la voz de la doctora y suspiré aliviada de que respondiera rápido.

-¿Doctora? Soy Daniela.

-Hola, Daniela. ¿Cómo estás? ¿Poché está bien?

-No. No lo sé... - Dije un poco desesperada. Quería llorar. Sentía como si mi estómago estuviera siendo estrujado. Estaba mirando el vientre de Poché fijamente. Eso la molestaba, pero en este momento ella también estaba mirando. -Poché estuvo sangrando. ¿Qué está pasando? ¿Qué hago?

-Está bien. Primero que todo mantén la calma. Necesito que Poché también se una a la conversación... - Dije y puse la llamada en alta voz.

-Puede oírte.

-¿Has sangrado mucho? ¿Fue la primera vez?

-No fue mucho, pero me asustó. Y no, no fue la primera vez. He tenido estos sangrados irregulares desde hace algunas semanas. - Poché respondió y mis ojos se ensancharon. ¿Cómo pudo haberme ocultado eso? Nuestro bebé estaba en peligro y ella no movió ni un dedo para ayudarlo.

-Bien, debían haber comunicado eso en la primera vez. ¡Esto es grave! - Dijo la doctora y cerré los ojos. Ya no podía escuchar eso. -Vayan a la clínica de inmediato. Poché necesita de cuidados lo antes posible. - Dijo la doctora y después de algunas instrucciones colgué.

Llevé a Poché a la clínica tan pronto como pude, y al llegar allí lo que me restó fue esperar. Esperar por noticias y por el resultado de algunos exámenes. Un médico me dijo que Poché estaba con una cierta hemorragia causada por la dislocación prematura de su placenta. Eso explicaba el sangrado y los cólicos que estaba teniendo. Eso me asustó mucho. No sabía lo que significaba, pero podía imaginar lo grave que era.

Estaba todo el tiempo, las 24 horas del día, encima de Poché tratando de hacerla sentir segura, y todo eso estuvo pasando bajo mis narices y no noté nada. Aún no podía creer que eso estaba pasando. Quería sentir esa felicidad nuevamente, pero mi preocupación no me dejaba.

-¿Cuánto tiempo se quedará aquí? - Laura preguntó mientras veíamos a Poché dormir en la cama del hospital. Estábamos en una habitación muy ordenada en el hospital con Poché. Yo aún estaba allí desde hace algunas horas, y Laura tampoco parecía cansarse de estar allí vigilando cada movimiento que Poché hacía. Cualquier movimiento por más pequeño que fuera era un motivo para asustarnos. Poché no podía hacer ningún esfuerzo, pero por supuesto yo ya estaba exagerando. Pero no podía hacer nada.

-Es indeterminado. Quieren ver la frecuencia de su sangrado y quieren saber sobre la salud del bebé. Entonces tiene que quedarse aquí. Es arriesgado ahora. - Dije, acariciando el vientre de Poché. -No sangró en estos días. Quiero que se recupere pronto.

-No te pongas así, Dani. Ella y el bebé estarán bien. - Dijo Laura acariciando mi espalda y sonreí. Era bueno tener a alguien a mi lado en este momento. Laura era esencial. Nunca nos había defraudado incluso con la vida ocupada que tenía.

-Ahora todo el mundo sabe de su embarazo. - Dije y Laura se echó a reír, probablemente recordando la locura que fue eso. La gente no sabía si enloquecer por enterarse del embarazo o enloquecer por saber que el bebé estaba corriendo peligro. Conectarme a internet en estos días solo me asustó más, así que decidí alejarme unos días de las redes. Al menos hasta que todo esté bien.

-Aún no lo superan.

-No lo superarán, Laura. - Dije y ella sonrió dándome la razón.

-Ni siquiera yo lo he superado todavía. No entiendo cómo convenciste a Poché de hacer eso. Honestamente, no entiendo por qué le gustas tanto. - Dijo Laura con la cara más confundida del mundo.

-Es porque nunca has tenido sexo conmigo. - Le guiñé un ojo y ella arqueó una ceja.

-Tengo curiosidad. Sería interesante. - Dijo Laura y ensanché los ojos. Sentí que mi cuerpo se congeló. Tuve miedo de Laura por un momento. Me quedé mirándola tratando de encontrar algún rastro de broma.

-Laura... ¿De qué estás hablando? - Antes de que pudiera terminar, Laura comenzó a reír.

-Cálmate, Dani. Solo estaba bromeando. Quería ver tu reacción. Me alegra verte así. Solo te falta babear mirando la cara y el vientre de Poché.

-La primera vez que la vi, fue como si mi corazón saltara de felicidad, demostrando que esta vez sería diferente. Ella era diferente. Y cada vez que la miro siento la misma felicidad. Cada vez que la beso es como la primera vez. Poché fue la mejor elección que he hecho, y nunca dejaré de amarla y babear por ella, como puedes ver. - Dejé de parlotear y miré a Laura, que me miraba con ternura, lo que me hizo sonrojar un poco.

-Me alegro por tus sentimientos, ellos hacen que Poché siempre se sienta bien, eso me alegra. - Dijo y sonreí.

Mientras Poché dormía, decidimos ir a comer algo. Laura y yo no habíamos salido de esa habitación hace horas. No tenía mucho que hacer en casa y en ninguna otra parte. Brittany estaba con mi madre y Raul estaba resolviendo por mí todos mis asuntos pendientes. Llevé la ropa de Poché a casa y estaba llevando algunas nuevas. Podría simplemente pedirle a alguien que hiciera eso por mí, pero quería hacer algo, moverme y distraerme un poco. Estaba muy cansada, no dormía hace días y no podía quedarme quieta. El café se había convertido en mi bebida favorita en estos días. Ya estaba horas sin aparecer en el hospital, así que decidí regresar con la esperanza de que Poché ya hubiera despertado de su profundo sueño.

-¿Señora Calle? - Un enfermero que ya conocía me detuvo antes de que pudiera entrar al pasillo donde estaba Poché.

-¿Sí?

-No puede entrar ahora. - Dijo y automáticamente todo mi cuerpo tembló.

-¿Por qué no? - Pregunté un poco desesperada. -¿Está pasando algo?

-¿Daniela? - Escuché una voz familiar detrás de mí y me volteé encontrándome con la Dr. Angelina.

-¿Doctora? ¿Por qué no me dejan entrar? - Pregunté angustiada. Mi corazón ya latía con fuerza en mi pecho. Ya estaba sin aire, y ni siquiera sabía por qué. -¿Le pasó algo a Poché?

-Mantén la calma, Daniela. Poché despertó sintiendo contracciones. Su sangrado regresó y estámos haciendo todo lo posible para que eso no le perjudique a ella ni al bebé. - La doctora explicó y mis ojos comenzaron a lagrimear. Estaba desesperada. Debería estar a su lado. No estaba allí cuando ella despertó.

-Por favor, déjame entrar. Quiero verla. Por favor.

-Daniela, los médicos la están cuidando. Esto podría terminar pronto. Necesito que estés tranquila ahora y especialmente cuando estés cerca de ella. - Dijo la doctora y respiré hondo.

-¿Puede terminar pronto? ¿Cómo? - Pregunté preocupada.

-Estas contracciones regulares hicieron que su útero se dilatara. Esto tiende a ser una amenaza de parto prematuro. Todos los médicos pensamos que el bebé tendrá mejores condiciones fuera del útero que dentro. - La doctora dejó de hablar y me quedé mirándola sin saber qué decir. Estaba mareada. No podía procesar ninguna de las informaciones. Sentía que me iba a desmayar en cualquier momento.

-¿Prematuro?

Marketing (Adaptación Caché G!p)-TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora