Capítulo 43

9.8K 414 7
                                        

DANIELA POV

Me estaba volviendo loca, y creo que Poché también. Tuve que pasar algunos días lejos de ella y Brittany debido a compromisos en los que no podía faltar. Le agradecí a Laura por pasar sus vacaciones cuidando de de Poché cuando yo no podía estar. Cuando no era ella, era Vero, que ahora también vivía en Los Angeles con nosotras.

Me sentía mal por dejarla sola. Simplemente quería dejar todo y darle más atención a su embarazo. Sabía que mi ausencia la molestaba, porque me llamaba cada 10 minutos para saber qué estaba haciendo y decir que me extrañaba. Eso acababa conmigo, pero no podía simplemente desmarcar las cosas que ya estaban marcadas, eso me traería grandes problemas. Ya le había pedido a Raul que ya no pusiera nada más en mi agenda, porque quería pasar los próximos meses solo con Poché. Ella también le había dado una pausa a todo, lo que me hizo saltar de alegría. Estaba emocionada al igual que yo y no quería ponerla en peligro a ella y al bebé.

—¿Ya estás llegando? — Laura preguntó con impaciencia al otro lado de la línea.

—Ahora me subí al auto. — Dije impaciente y ella resopló. —¿Cómo está ella?

—Llorando. — Suspiré. —Desde que te fuiste. Y está esperando a que regreses desde el primer día. Si aún no he matado a Poché fue por el bebé.

—No hables así. Está embarazada — Dije sonriendo.

—Es que no lo entiendes, Daniela. Llora todo el tiempo. Come todo el tiempo. Luego llora porque comió demasiado. Luego vomita y llora porque no puede dejar de vomitar. — Dijo Laura y yo me reí imaginando la escena.

—Quisiera ver eso.

—No, Daniela. Tú también te volverás loca. Y luego me pide que le de cariño. En serio, eso me parece extraño.

—Está embarazada, Laura. Se vuelve carente, emocional, enojada...

—Es una embarazada muy gruñona. Me muero de risa cuando se vuelve loca de celos. Ahora Poché está celosa de todo el mundo. Se puso celosa de la mujer que te estaba entrevistando ayer. — Dijo Laura y me reí.

—No viste el mensaje que me envió quejándose de eso. Dijo que la mujer miraba mi boca mientras yo hablaba. No sabía si reír o llorar. — Laura y yo nos reímos. —Pero no me gusta que se enoje, puede afectarle al bebé. Pero intentaré hacer que esté tranquila.

—Me parece un poco difícil. Pero también creo que está un poco loca porque has estado ausente. Te aconsejo que estés muy cerca de ella.

—No me despegaré de ella. No puedo dejarla pasar por todo eso sola. — Dije y miré por la ventana viendo que ya estaba muy cerca de la casa de Poché. —Ya estoy llegando, Laura. Espérame enfrente.

—Está bien. — Dijo Laura y colgué.

El auto entró en el condominio y luego estacionó justo frente a la casa. Tan pronto como salí del auto ambas vinieron hacia mí, pero Poché vino corriendo y saltó en mis brazos abrazándome con fuerza. Estaba simplemente hermosa. Solo llevaba una sudadera gris gigante y tenía su largo cabello suelto.

—Te extrañé, amor. — Dijo y me besó.

—Estás hermosa. — Dije y ella sonrió. La solté y besé su vientre que ya estaba un poco más grande que la última vez que nos vimos.

—Hmm, estoy aquí. — Dijo Laura y le sonreí.

—¿Cuidaste bien a mi mujer? — Pregunté abrazando a Laura.

—Oh, claro. Pero no fue fácil. — Dijo Laura y me reí. Poché puso los ojos en blanco, pero también se rió.

—Amor, ya hice los exámenes. — Dijo Poché emocionada.


—¿Y?

—No hay nada malo. ¡Está todo bien! — Dijo emocionada mientras entrábamos a la casa.

—¿Y el sexo del bebé? — Me apresuré a preguntar.

—No quería abrirlo hasta que llegaras. Solo vio sus exámenes. — Dijo Laura girando los ojos.

—Sí. Casi le pedí a Laura que me amarrara para no abrirlo.

—Entonces abrámoslo ahora. — Sugerí.

—No. Iremos con mi obstreta mañana y ella lo abrirá con nosotras. — Dijo Poché y acepté de mala gana, porque realmente estaba muy ansiosa por saber el sexo de nuestro bebé.

—¿Dónde está Brittany? — Pregunté cuando finalmente noté la ausencia de mi hija allí.

—Megan la traerá hoy. Llamó por la mañana para avisar. — Dijo Laura y asentí.

Nos quedamos en la sala hablando por un largo tiempo hasta que Poché se durmió en mi regazo, dejándome triste. Quería que se quedara despierta conmigo, pero Poché parecía muy somnolienta.

Pasé todo el tiempo a su lado en la cama observándola dormir. Me sentía un poco solitaria. Laura también estaba durmiendo, Brittany estaba con Megan y Poché solo sabía dormir. Escuché la puerta de la habitación abrirse y Brittany entró corriendo con una pequeña mochila en la espalda. Justo detrás de ella estaba Megan mirando a su hija con una sonrisa. Cualquiera que la mirara así podría incluso pensar que Brittany le importaba.

—Vine a dejarla. — Dijo Megan mirando su teléfono y yo asentí poniendo a Britt en la cama. Ella siguió parada en la puerta mirando su teléfono y luego nos miró.

—Ya puedes irte, Megan. — Dije y ella se rió.

—Daniela, ¿ya te dije que eres patética? — Preguntó acercándose.

—Sí. Muchas veces. — Respondí y ella dejó mirar un poco su teléfono para hablar con Brittany.

—Solo le daré un beso más a esta princesita. — Abrazó a Brittany besando toda su cara. —Mami estará muy ocupada estos días. Si esta bruja y su noviecita embarazada te molestan mucho solo llámame, ¿de acuerdo?

—De acuerdo, mamá. — Brittany sonrió y Megan le dio otro beso.

—Poché es mi esposa. — Dije mientras ella se dirigía hacia la puerta.

—No me importa. — Respondió Megan saliendo de allí y yo solo suspiré asintiendo.

Me quedé observando a Brittany jugar un jueguito molesto en una tablet que sabía que Megan le había dado. Lo que me molestó mucho, porque odiaba cuando Brittany se apegaba a esas cosas. Seguramente ella le daba esas porquerías a la niña para distraerla mientras ella también estaba atrapada en el suyo.

—Brittany... — La llamé, pero ella ni siquiera me miró. —Mírame que te estoy hablando... — Dije quitándole la tablet.

—No. Dame. — Ella saltó sobre mí tratando de tomar la tablet.

—Hey... Basta. No vas a jugar con esto. — Dije y ella se sentó en la cama comenzando con su berrinche, lo que despertó a Poché..

—¿Qué pasó? ¿Por qué está llorando? — Poché preguntó acercando a la niña a ella.

—Si la dejas se vuelve adicta a estas cosas. Deja de llorar, sabes que no me gusta. Ni siquiera sé por qué trae estas cosas. — Dije y Brittany se cruzó de brazos sacándome la lengua. Quise reírme, pero me mantuve seria.

—Déjala, Daniela. — Dijo Poché sentándose en la cama.

—Mira, Britt... — Dije levantando la sudadera de Poché, dejando a la muestra su barriga que ya tenía un gran tamaño ya que estaba casi en el quinto mes de gestación. —Hay un bebé aquí dentro...


—Ya intenté explicarle que hay un bebé aquí, pero ella cree que me tragué una sandía. — Dijo Poché y me reí. Tomé la manito de Brittany y la puse sobre el vientre se Poché. Ella miraba con curiosidad y eso me pareció adorable.

—¿Recuerdas cuando te mostré fotos tuyas de cuando eras muy pequeñita? — Pregunté y Brittany me miró, ahora estaba arrodillada en la cama con sus dos manitas sobre el vientre de Poché.

—Recuerdo, sí. — Dijo Britt y Poché se rió.

—Hay uno igual aquí dentro.

—Pero... ¿Pero ella se lo tragó? — Preguntó Britt y no pude evitar reírme. Tenía la hija más adorable del mundo.

—No, mi amor. Él está aquí dentro y crecerá. Luego él saldrá y conocerás a tu hermanito. Vamos a quedarnos con él y nos ayudarás a cuidarlo.

—Ah, no. — Dijo haciendo un puchero y cruzando los brazos.

—¿Cómo no, hija?

—No, mamá. Solo yo vivo aquí. — Dijo Britt y Poché se echó a reír. No podía creer que Brittany estuviera celosa y no quisiera compartir la casa con otro bebé.

—Pero él será tu hermanito o hermanita. Lo vas a querer. — Dijo Poché tratando de abrazar a Britt, pero ella no la dejó.

—No. No quiero, mamá. — Dijo Brittany con cara de enojada y se bajó de la cama. Se sentó en el suelo dándonos la espalda y se quedó jugando con su mochila que estaba arrojada allí.

—Creo que tendremos a dos hermanitos muy peleones. — Dije y vi que Poché estaba mirando a Brittany seria. Parecía estar triste porque Brittany no quería al bebé o algo así. —Hey, relájate. Ya se le pasará. — Dije y la abracé besando su cabeza. Era automático abrazarla y poner mi mano sobre su vientre. Era mi nuevo lugar favorito de su cuerpo.

—¿Y si no? — Poché preguntó angustiada mientras yo acariciaba delicadamente su vientre.

—Es una niña, Poché. Esas cosas pasan — Dije tratando de calmarla, pero ella aún preocupada por eso. Conociendo a mi hija, sabía que seguiría haciendo berrinches por eso, pero no podía hacer nada. Brittany todavía era una niña y hacerle entender que no era necesario estar celosa porque no sería reemplazada era algo realmente difícil. Pero evitaría hablar sobre eso con Brittany para no poner triste a Poché.

—Daniela, ¿qué mierda es esto en tu muñeca? — Poché se levantó rápidamente y tomó mi mano. Había un corte allí. En realidad, no era un corte, era una quemadura muy fea que me había hecho accidentalmente mientras cocinaba. —¿Te has vuelto loca? — Dijo un poco más fuerte y vi que ya lo había entendido todo mal.

—No, amor. Yo no...

—¿Cómo te atreves a hacer eso? — Poché agarró el cuello de mi camisa y me sacudió. Quería reírme de su descontrol, pero me contuve. —¿Quieres matarte? ¿Para eso me embarazaste? Para matarte y dejarme sola aquí cuidando a Britt y a otro bebé, ¿verdad? — Poché gritaba y supuse que eso estaba asustando a Britt.

—Deja de gritar. Déjame explicarte...

—Explicar y una mierda. — Gritó de nuevo, y esta vez no contuve la risa, lo que la puso más nerviosa. —¡Si tanto quieres matarte, yo te mataré y te explicarás estando a siete pies bajo tierra! — Gritó de nuevo y me empujó contra la cama dándome algunas palmadas en mi brazo.

—No me corté, ¡lo juro! — Traté de hablar, pero ella parecía estar desquitando toda su ira en esas palmaditas que me daba. Estaba loca.

—¿Ahora dices que estoy loca? ¿Qué es esto en tu brazo? — Preguntó jadeando y finalmente dejó de golpearme.

—Me quemé, amor. Eso fue todo. ¡Cálmate, por favor! No puedes estar enojándote así. — Dije y ella se quedó mirándome como si creyera y estuviera arrepentida por haberme golpeado. Se llevó las manos a la cara y le pedí a Dios que no llorara, pero ya era demasiado tarde. Poché estaba muy sensible y parecía llorar por todo, y yo sufría con eso porque odiaba verla llorar. —No. Ven aquí, está bien. No llores. — Dije mientras ella lloraba horrores en mi hombro.

—Lo siento... — Dijo abrazándome con fuerza.

—Deja de llorar, mi amor. — Dije acariciando su vientre y ella asintió secándose las lágrimas. No podía sacar mi mano de allí.

—Te extrañé — Dijo y sentí mi corazón apretarse. —No te irás de nuevo, ¿verdad? Sé que te gusta tu trabajo y sería egoísta de mi parte pedirte que dejes de hacerlo, pero te necesito cerca de mí. Me siento muy sola cuando no estás aquí.

—Antes me gustaba hacer mi trabajo, ¿pero ahora? Ahora solo quiero estar contigo. — Sellé nuestros labios y ella sonrió. —No te preocupes. Prometo que estaré a tu lado.

Nos quedamos allí en la cama y Poché estaba acostada entre mis piernas con su cabeza en mi pecho mientras leía un libro. Yo trataba de leer algunos emails e intentaba desmarcar la mayor cantidad de cosas posibles a través de allí y le hice algunas llamadas a Raul, que estaba furioso conmigo por simplemente estar rechazando grandes propuestas de películas. Pero no me importaba, nada era más importante que ver a Poché bien y saludable con nuestro bebé. Y yo aún estaba allí con mi mano pegada a su vientre. Tenía la esperanza de que en cualquier momento él se movería y yo sería la primera en sentir. Quería que eso pasara, por eso no sacaba mi mano de allí un segundo.

—No llores, amor. Solo es un libro. — Dije acariciando el cabello de Poché que estaba llorando nuevamente, esta vez por un libro.

—¡Cállate! Ella murió. Alaska murió.

—Wow, gracias por el spoiler. Iba a leerla. — Dije y ella me miró.

—Lo siento, no lo sabía. ¡Léelo! Es bueno. Aunque ya sepas que ella muere.

—De acuerdo. Lo leeré. Pero deja de llorar por el amor de Dios.


Al día siguiente fuimos a la obstreta. Poché llevaba puesta una camiseta sin mangas negra y unos jeans. Dejó suelto su largo cabello y yo babeaba todo el tiempo sobre ella, estaba simplemente hermosa. Me ponía así últimamente, porque el embarazo la estaba dejando aún más hermosa.

Llegamos al lugar y Poché fue toda apurada. Sabía que estaba ansiosa. Yo también. Y una vez que supiera estaría aún más ansiosa por tener a ese pequeño bebé en mis brazos.

Entramos en la sala y nos encontramos con la Dra. Angelina. Poché me había dicho que era muy bonita, pero realmente no imaginaba cuánto. Ella parecía ser muy amable. La doctora le hacía algunas preguntas a Poché y yo solo me quedaba mirándolas.

—¿Y las náuseas? — Preguntó la doctora.

—Ya no son tan frecuentes. Pero todavía las tengo. Solo vomito cuando huelo el aroma de un perfume fuerte y cuando veo pizza. En realidad, cualquier cosa con queso. — Dijo Poché haciendo un puchero y yo sonreí.

—Debe ser muy difícil tener náuseas con la pizza. — Bromeó la doctora y Poché se echó a reír. —Déjame echarle un vistazo a tus exámenes.

—Oh, claro. — Poché le dio los papeles y ella los analizó.

—Parece que todo está bien contigo, Poché. — La doctora sonrió. —¿No abriste la del bebé?

—Poché quería que esperáramos hasta hoy. — Dije y la doctora abrió el papel.

—Veamos entonces... — Dijo Angelina y se quedó analizando el papel por un rato. Ella estaba seria, lo cual me asustó un poco. Nos miró a Poché y a mí por encima del papel y luego volvió a mirarlo. Poché y yo nos miramos y me di cuenta de que ella ya estaba nerviosa.

—Doctora... — La llamé y ella me miró aún seria. —¿Está todo bien con el bebé?

Marketing (Adaptación Caché G!p)-TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora