POCHÉ POV
Me quedé allí parada unos minutos más tratando de procesar esa información. Primero: alguien allí había gritado fuerte y claro que estaba enamorada. Segundo: estaba enamorada de mí. Tercero: ese alguien era Daniela. Daniela acababa de confesar que estaba enamorada de mí.
No sabía exactamente cómo me estaba sintiendo. Una parte de mí estaba feliz, porque yo también estaba enamorada y ya no era un secreto. Otra parte estaba confundida preguntándose por qué demonios me estaba tratando así ¿Por qué siempre era tan grosera conmigo?
Una cosa sabía, Daniela había sido brutalmente herida por esa perra de Cara Delevingne, y ahora estaba asustada, porque las decepciones amorosas volvían frías a las personas.
-Hey, ¿qué estás haciendo allí parada? - Manu preguntó picandome con su dedo y finalmente volví a tierra. Miré a mi alrededor y solo entonces me di cuenta de que Daniela ya no estaba allí.
-¿Dónde está Calle? - Pregunté un poco desesperada y Manu me miró extrañada.
-Regresó al hotel con Raúl. ¿Por qué?
-Necesito hablar con ella. - Dije y tomé mi bolso saliendo de allí.
Por suerte Manu ya no hizo más preguntas. Ella y Raúl ya se habían dado cuenta de que Daniela y yo estábamos involucrando sentimientos en esto, e incluso me extrañó que no nos regañaran. En el fondo creo que les gustaba, pero no decían nada.
Después de un viaje silencioso y lento en ese auto, finalmente llegamos al hotel y lo primero que hice fue ir directamente a la habitación de Daniela. Estaba decidida a hacerla confesar, y después de eso, le haría darse cuenta de que ese maldito miedo solo le impedía ser feliz. La quería, ahora más que nunca. Y saber que sentía lo mismo por mí solo me motivó más a tenerla para mí.
-Abre esta maldita puerta, Daniela- Grité golpeando la puerta. -Me debes explicaciones... - Más golpes.
-Vete. - Escuché su voz desde el interior de la habitación y golpeé aún más.
-No me iré hasta que abras - Dije golpeando la puerta con más fuerza.
-Morirás allí entonces. - Dijo y mi sangre hirvió. Lancé mi cuerpo contra la puerta. Repetí el acto más veces y Calle abrió la puerta de la nada haciendo que cayera dentro de la habitación.
-¿Tienes algún tipo de enfermedad mental que no me habías dicho? - Preguntó riéndose, me levanté del piso mirándola a los ojos.
-No soy yo la que está ocultando cosas aquí. ‐ Puso los ojos en blanco y cerró la puerta.
-No sé de qué estás hablando. - Se acostó en la cama y abrió un libro.
-Estoy hablando de nuestra conversación en el camerino. - Dije, sentándome frente a ella y arrebatándole el libro de su mano. -Dijiste que estabas enamorada de mí. - Le recordé y ella se echó a reír. Sabía que trataría de negarlo, también sabía que una vez más fingiría que no le importaba, pero nada de eso tendría efecto sobre mí.
-Estás loca.
-Mírame... - Dije y sostuve su rostro. Calle intentó apartar mi mano, pero la sostuve con fuerza. -Deja de tener miedo, admite que lo dijiste. Dijiste que eso no cambiaba nada, ¿cierto? Entonces deja de ser una cobarde y dímelo en mi cara que estás enamorada de mí.
-Estoy enamorada de ti. - Ella me miró seria e involuntariamente me asusté y la solté. Era extraño verla admitir tan rápido. Ella lo había admitido, de nuevo. Ahora en mi cara. -¿Satisfecha? ¿Puedes salir de aquí ahora?
-No. Si estás enamorada de mí, ¿por qué me tratas mal? - Pregunté y ella giró los ojos cruzando los brazos.
-Porque odio a las personas que hacen revivir mis sentimientos. - Dijo y se levantó yendo hacia la puerta. -Ahora sal de aquí antes de que cometa alguna locura.
-No me iré, Daniela. - Permanecí sentada. -Estás enamorada, yo también...
-Espera, déjame encenderte la luz de la realidad antes de que digas alguna tontería. - Se sentó a mi lado. -Eso no cambia absolutamente nada entre nosotras, ¿entiendes? Sigo sin querer nada. Y sí, te usé. Solo quería tener sexo contigo y tampoco es que lo extrañe. - Dijo y sonreí confundiéndola.
-Puedes seguir mintiendo, Calle. Ya no te creo. Tu máscara de chica dura ya cayó. - Dije sonriendo y ella parecía desesperada. Vi sus ojos llenarse con algunas lágrimas y me puse seria. Le pedí a Dios que no comenzara a llorar, pero fue en vano, Callr se atragantó con un llanto y me quedé sin reacción. Mierda, como odiaba verla llorar.
-Estoy llorando de nuevo. ¡Que mierda! - Se llevó la almohada a la cara llorando aún más. Me quedé paralizada viéndola llorar y sollozar contra la almohada. ¿Qué era eso?
-¿Qué tiene de malo llorar, Calle? - Fue lo que pude decir y Calle me miró con los ojos rojos.
-Me juré a mí misma que nunca volvería a llorar, Poché. Juré que nunca me volvería a enamorar. Solo juré mentiras. Todo esto es una gran mierda. - Gritaba y lloraba al mismo tiempo y yo me quedé paralizada solo escuchando. Ella trató de continuar, pero solo podía llorar y eso me hizo sentir mal.
-Tienes que dejar de ser cobarde - Dije y ella me arrojó una almohada y se levantó de la cama. Parecía furiosa.
-No sabes nada.
-No, Daniela, tú eres la que no sabe nada - Dije acercándome a ella. -Tienes que enfrentarlo. Tienes que darte cuenta de que no todos son iguales, no todos quieren destruirte. ¿Por qué actúas así conmigo? ¿Por qué crees que haría algo así?
-Porque soy una porquería. - Sus palabras me golpearon fuerte. Me sentía culpable y completamente arrepentida. Esas fueron las últimas palabras que le dije. -Estoy enferma, ¿no? No valgo nada... ¿No fue eso lo que dijiste? - Tragué en seco y no pude decir nada.
Sus palabras me golpearon tan fuerte que me sentí un poco mareada. No sabía qué decir. Mi objetivo ahora era cambiar sus pensamientos sobre mí, pero había olvidado todas las brutalidades que le había dicho en el camerino.
-No... no creo que seas nada de eso.
-Eso no fue lo que pareció, Poché. No eres la primera persona que me dice esas cosas.
-No me vengas con esa estupidez, Daniela. - Dije, y sentí una lágrima caer por mi mejilla. -Desde el primer momento en que nos conocimos, solo me humillaste. Nunca me has tratado bien y siempre me dices cosas horribles. - Mis lágrimas ahora caían libremente. Bajé la cabeza e intenté controlarme, no quería mirarla para que ella pudiera ver en mis ojos toda la fragilidad que estaba tratando de ocultar. -Tienes que dejar de tener miedo. El miedo es lo peor que hay. Te ata, te priva, te domina y te impide ser feliz.
-Me ha estado protegiendo últimamente de personas como tú. No sabía lo que me estaba pasando, pero luego me di cuenta de que eras tú quien vino a arruinar mi vida. Me hiciste creer de nuevo que era una buena persona. Después de ese maldito fin de semana, te volviste tan adorable siendo linda conmigo, cuidando de Britt como si fuera tu hija y haciéndome confesar todas esas cosas sobre mí.Allí me pregunté el por qué de eso, por qué confiaba tanto en ti. Y me di cuenta de que tenía sentimientos y me asusté, realmente tenía miedo. Porque aprendí de la peor manera que las cosas que amamos son las que nos destruyen. No quería, Poché, no quería hacerte importante porque todos los que son importantes para mí terminan yéndose. Y no quiero sufrir por eso otra vez. No quiero tener que olvidarte. ¿Me entiendes? - Preguntó aún llorando y asentí sintiendo que mi corazón latía dolorosamente en mi pecho. Sus palabras salieron como si estuviera confesando sus pecados demasiados íntimos y dolorosos. Su postura fría se estaba desmoronando, hasta el punto de que todo lo que podía ver frente a mí era una mujer tan insegura y perdida. -¿Qué pasa si pierdo todo?
-Aún me tienes a mí. - Por primera vez en esa habitación, Calle no supo qué decir. No importaba lo que diga, solo tenía que creer. Todo lo que quería ahora era acabar con esta discusión y poder respirar de nuevo. El silencio de la habitación podría haberme molestado, pero eso no pasó. Calle seguía parada, mirándome sin expresión alguna. -Lo siento, no siempre encuentro las palabras correctas para decir. - Comencé, mientras trataba de estar un poco más tranquila al insistirme a mí misma que ella no huiría de mí. -A veces te enojas tanto al punto de decir que no vales nada. Pero nada de lo que dije era verdad, y estoy segura de que lo sabes. No eres la única que tiene miedos aquí, pero mi único miedo es que decidas desaparecer, decidas salir de mi vida para siempre. - Me miró a los ojos, y vi un miedo tan profundo que podría bordear la locura. -No podré olvidarte, Calle. No me hagas tener que lidiar con eso. No soy una víctima, también me equivoqué contigo y no te imaginas cuánto lo lamento, de todo lo malo que hice y dije. Me pediste que te dejara en paz, pero no puedo. No soy buena en huir como tú, siempre fallaré y terminaré en el mismo lugar donde realmente quiero estar, a tu lado. Así que por favor, prométeme que lo harás más fácil. - Me acerqué aún más a ella y vi una única y solitaria lágrima caer de uno de sus ojos. Ella aún me miraba con esa carita hermosa, incluso sin mostrar emociones. Estaba tan cerca de ella que podía sentir su respiración caliente y fuerte acariciar mi rostro. -Pero... Por favor... Tienes que darme una oportunidad. - Dije y ella ensanchó los ojos. Tomé su cara con delicadeza y ella cerró los ojos sintiendo el toque. -Solo déjame demostrarte que no soy igual que las demás. Dame la oportunidad de estar contigo, para siempre.
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Marketing (Adaptación Caché G!p)-Terminada
FanfictionDaniela Calle: Una actriz que está en la cima de la fama siendo durante años la protagonista de una saga de películas. María José Garzón(Poché): Una cantante recién conocida que está comenzando una carrera. Las dos firman un contrato por un año para...
