Capítulo 29

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POCHÉ POV

Daniela realmente parecía estar hablando en serio. Me miraba angustiada esperando mi respuesta, lo que me hizo sentir un poco incómoda. No quería lastimarla y mucho menos que pensara que no quería un futuro con ella, por eso tendría que escoger bien mis palabras para no ofenderla.

-¿Puedo ser honesta? - Pregunté y ella asintió. -No creo estar lista para esto. No puedo cuidarme ni a mí misma, mucho menos a un bebé.

-No seas modesta, mi amor. - Ella sonrió. -Cuidas de Britt mejor que yo.

-Sobre eso... ‐ Suspiré.

-¿Sobre eso qué? - Parecía confundida.

-Ahora seré honesta, ¿de acuerdo? No sabes cómo cuidar a tu hija. Apenas estás con ella. Y cuando estás con ella siempre estás peleando con la niña que solo quiere tu atención. No eres una buena madre. - Dije y ella me miró indignada. -Sí, también pienso en eso. Sueño todas las noches con el día en que nos casaremos y darle hermanos a Brittany. Sueño con el día en el que tendremos paz, lejos de todas estas personas que todo el tiempo quieren saber de nuestra vida personal. Realmente sueño con eso, pero no para que pase ahora.

-Ya veo. - Dijo Daniela un poco frustrada. -¿Crees que no soy una buena madre?

-Sí.

-Soy una buena madre. - Dijo Daniela y me di cuenta de que estaba ofendida. -Yo solo... Solo no sé lidiar con ella a veces. No tengo paciencia.

-¡Exacto! No tienes paciencia ni siquiera con Brittany, que es una niña encantadora. ¿Cómo crees que confiaré en ti para tener otro bebé? - Pregunté. Daniela parecía pensativa. Me quedé mirándola por un rato con la esperanza de que desistiera de eso. Me miró de nuevo y arqueó una ceja.

-No me harás desistir de eso, Poché.

-No quiero que lo hagas, ¿de acuerdo? - Le di un besito. -Solo reconsidera tus planes ahora. Deja estas cosas para cuando nuestra vida esté más tranquila y estabilizada. - Dije y ella puso los ojos en blanco. Algo me decía que Daniela no me dejaría de insistir con ese tema.

-Nuestra vida ya está estabilizada. - Dijo y respiré hondo, tratando de mantener la calma y mi tono bajo.

-Vamos a hacer así... - Comencé. -Cuando vea que estés cuidando mejor a Brittany y siendo una buena madre, ahí pensaré en eso. Pero por ahora no.

-¿Entonces tenemos un trato?

-Sí. Tenemos un trato. - Dije un poco impaciente. -Ahora ve a darte un baño.

-Vienes conmigo. Tienes mi sudor sobre ti. - Dijo apresurándose a quitarme la camiseta.

-Siento que me vas a hacer sudar aún más. Y eso que ni siquiera hace calor hoy. - Dije, ayudándola a quitarse la ropa.

-Te haré sudar solo si quieres.

-¿Y no tengo otra opción? - Pregunté.

-Claro que no. - Ella respondió sonriendo y yo asentí.

Nos metimos a la ducha y ni siquiera tuve tiempo de mojarme. Daniela agarró fuertemente los mechones de mi nuca dándome un beso furioso. Sostuve su rostro en mis manos y profundicé el beso. Chupé su labio inferior usando la lengua de apoyo y luego lo acaricié con ella.

Bajé mis labios hasta su cuello y chupé con fuerza pasando mi lengua luego. Bajé y besé sus pechos uno por uno, lo chupé con tanta fuerza que Daniela llegó a apartarme un poco, haciéndome reír. No podía controlarme con ella, estaba loca por ella.

Masajeó mi pecho, mientras yo besaba su cuello. Casi me desconcentré en lo que estaba haciendo, pero logré continuar. Calle me agarró de la cintura con fuerza y me hizo apoyarme contra el frío cristal del box, haciéndome estremecer. Presionó su cuerpo contra el mío y apretó mi cintura con fuerza. Sentí algo duro y caliente contra mi vientre y presioné aún más fuerte haciendo que Calle gimiera.


Se movía contra mi cuerpo como si estuviera impaciente, no esperé y bajé una de mis manos agarrando su polla y dándole un fuerte apretón con la intención de dejarlo aún más duro para mí.

-Tan duro. - Dije y ella me miró con la boca entreabierta. -Me gusta así. - Concluí y ella gimió.

-Quédate quieta - Dijo, haciendo movimientos contra mi mano. Quería volverme loca entregándose así de fácil.

Cerré mi mano solo en la cabeza y apreté lentamente. Hice movimientos lentos y tortuosos. Gruñó por lo bajo como si pidiera más intensidad y obedecí. Le di más intensidad a mis movimientos y ahora Calle gemía alto.

-¿Te gusta? - Pregunté y ella me miró.

-Me vas a matar de tanto placer, María José. - Gimió sin aliento. Me sostuvo las mejillas y me besó un poco desesperadamente. Calle bajó sus dedos hasta mi clítoris y me masturbó mientras besaba mi cuello y yo masturbaba su polla con rapidez. Era tan duro que pensé que podría estar doliéndole. Apenas podía concentrarme.

Detuve mis movimientos y me arrodillé frente a ella, ahora sintiendo el agua caliente de la ducha caer libremente sobre mi espalda. Sabía exactamente lo que le gustaba a Calle. Verla excitada me volvía loca. Me encantaba parecer una zorra solo para excitarla.

Puse su miembro en mi boca y comencé los movimientos. Primero muy lentamente. Usé mis labios y lengua y chupé solo la cabeza. Las caderas de Calle se movían hacia adelante y hacia atrás haciendo que su polla entrara aún más en mi boca. Un fuerte gemido se escapó de su boca y sentí que mi interior se contraía con la excitación. Ya sentía que mis líquidos goteaban por mis piernas.

Seguí con los movimientos subiendo y bajando al ritmo en que ella embestía mi boca y Calle estaba cada vez más agitada.

Me levantó rápidamente sin mucha delicadeza y llevó sus labios hasta uno de mis pechos. Mordió ligeramente y luego chupó con fuerza sacándome gemidos ahogados. Era tan buena con su boca. Miré hacia abajo y gemí al ver que se estaba masturbando mientras chupaba mis pechos. ¡Joder!

Me tomó de la cintura y me levantó con facilidad, haciendo que mis pies salieran del piso. Envolví mis piernas alrededor de su cintura y mis brazos alrededor de su cuello, buscando algo de apoyo. Calle se apretó contra mí, haciendo que su polla entrara en contacto con mi coño. Ella se movía rápido, frotando su polla sobre mí simulando una penetración y yo ya giraba los ojos y gritaba. Calle sabía volverme loca. Pero la quería dentro de mí.

-Quiero más... - Gemí alto frotándome contra ella.

-¿Quieres más? - Calle preguntó disminuyendo el ritmo y la maldije mentalmente.

-Sí...

-Dime lo que quieres... - Dijo y la miré, mirándola fijamente a los ojos.

-Fóllame de una vez - Chillé y Calle me levantó un poco casi de inmediato, posicionó su polla en mi entrada y me penetró de una sola vez, ya entrando y saliendo de mi coño como una desesperada. Y yo no estaba muy atrás. Mi excitación era tanta que comenzaba a sentir mi cuerpo caliente estremecerse y dar espasmos violentos.

Ella aceleró aún más sus movimientos embistiendo con fuerza. Yo ya estaba fuera de sí, apenas podía respirar. Calle me besó dejándome completamente sin aliento. Apretaba sus pechos y gemía en su boca mientras mi cuerpo saltaba sobre el de ella.

-Así te gusta. - Empujó más profundo.

-Mierda, que rico - Gemí alto. Daniela aceleró sus movimientos, embistiéndome profundamente y sentí un cierto dolor agradable. Su polla estaba completamente dentro de mí y ella solo empujaba más. Agarré su cabello con fuerza, sintiendo que cada músculo de mi cuerpo se tensaba. Me quede quieta un tiempo sintiendo esa sensación deliciosa quemando dentro de mí. Mi coño se contraía, vibrando en su polla que parecía estar totalmente fuera de control, embistiéndome sin piedad alguna.


-Joder. Tu coño es muy tragón... Voy a correrme. - Calle gimió y apreté mis uñas en su espalda con fuerza sintiendo los largos chorros de su semen llenándome, eché la cabeza hacia atrás corriéndome con ella. Mi cuerpo temblaba violentamente, ya no tenía ningún control.

Calle se dio cuenta de mi estado decadente y me abrazó apoyando mi cabeza sobre su hombro hasta que mi cuerpo se calmara. Me sostuvo por la cintura y me llevó debajo de la ducha con ella. Finalmente nos dimos un baño y ninguna de las dos dijo nada. No era necesario.

Salí del baño antes que Calle y me puse un pijama cualquiera. Tenía dibujos de panda, pero no me importó. Antes Calle vivía quejándose diciendo que mi ropa era muy infantil, pero ya no parecía importarle lo que llevaba puesto. Salió del baño solo vistiendo un top negro y unos pantalones cortos de chándal un poco ajustados que le marcaban mucho el bulto. Quería matarme.

Respiré hondo apartando la mirada de ella, tratando de disimular mi mareo después de ver eso. Me pregunté si ella realmente quería matarme esa noche vistiéndose así.

-Te ves muy adorable con ese pijama. - Se sentó en la cama apoyando su espalda contra la cabecera de la cama, y yo recosté mi cabeza en su pecho.

-Antes no te gustaba mucho.

-Créeme, siempre amé todo sobre ti. Decía que no me gustaba pero me encantaba. - Dijo Calle y agradecí mentalmente que ya no fuera como antes. Podía recordar lo angustioso que era pasar mis días con Daniela tratándome mal.

-Me alegra que hayas cambiado...

-Fui una completa idiota contigo. Me sorprende que no hayas renunciado a mí. - Ella parecía realmente arrepentida.

Sabía que recordar el pasado hacía que Calle si sintiera un poco incómoda. Se sentía culpable por algo que yo no entendía. Porque incluso con todo lo que me había hecho pasar, no dejé de amarla y sentirme feliz a su lado ninguno de esos días.

-En realidad sí lo hice. Pero solo fue para que te desesperaras y fueras a buscarme. - Dije y ella sonrió. -Ahora dejemos de hablar de eso.

-Tengo que decirte algo... - Dijo Daniela claramente tensa y ya me preocupé sin siquiera saber de qué se trataba. -Relájate. No es nada tan grave. Pero creo que deberías saberlo...

-Puedes hablar...

-Mi psicóloga dijo que pensaba que yo tenía algo más serio. Ella me recomendó a un psiquiatra y él me dijo algo que me preocupó... - Dijo y yo me preguntaba por qué Calle me escondía tantas cosas sobre eso. Ni siquiera sabía que estaba yendo a un psiquiatra ahora. Pero no la presionaría a decir nada. Sabía que eso era delicado para ella. Al menos ahora me lo estaba diciendo.

-¿Y qué dijo?

-Me hizo algunas pruebas y test y dijo que tengo un 90% de posibilidades de ser bipolar. Dijo que tengo un transtorno mental. - Dijo con la cabeza gacha jugando con sus dedos. Su carita triste me rompió el corazón. Ni siquiera me sorprendió. No sabía si eso era muy grave, pero por las acciones de Daniela durante todos estos meses, diría que mínimo era preocupante.

-¿No te dio medicamentos? - Pregunté tomando sus manos.

-No, pero me los dará. Faltan algunos exámenes. No pude hacérmelos porque vine a Londres. - Dijo Daniela aún cabizbaja. -Dijo que esto es serio y por eso he estado actuando de esa manera. Mi padre lo tiene, Poch, y cuando le dije al psiquiatra él estaba seguro de que yo también lo tengo.

-Es bueno que lo sepas, mi amor. Ahora podemos tratar esto y estarás bien.

-No quiero ser una loca. - Dijo Daniela un poco alterada. Su respiración estaba empezando a acelerarse. Llevé una mano hasta su mejilla y le di una leve caricia.

Marketing (Adaptación Caché G!p)-TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora