Capítulo 38

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DANIELA POV

Esa noche, Poché decidió que dormiría allí y le agradecí mentalmente a Brittany. No entendía bien el por qué de su reacción, pero sabía que tenía algo que ver con mi pelea con Poché. Brittany siempre sabía cuando las cosas no estaban bien. Siempre tenía las mismas reacciones cuando me veía pelear con Megan. Esta vez parecía más doloroso, mi hija parecía estar sufriendo con todo eso y me sentía culpable.

Además de lastimar a Poché, también le estaba lastimando a Brittany, todo por mi debilidad. Matu me las pagaría por todo eso. Antes sentía que estaba perdiendo a Poché para siempre, hasta que ella me pidió que me quedara. Lo acepté de primera, tratando de ocultar la felicidad por no tener que irme, incluso con Poché repitiendo algunas veces que era solo por Brittany.

Conocía a Poché y sabía que tal vez no fuera solo por eso. Si realmente qusiera dejarme, me hubiera echado hace mucho tiempo, no me habría dejado viajar con ella. Sabía que lo que quería era hacerme pagar, y realmente no había nada peor que estar al lado de Poché y no poder tocarla. Nada peor que dar un buenos días y no tener respuesta. En algunos días pensé en irme, parecía que sería menos peor alejarme de ella, pero todo ese desprecio estaba acabando conmigo.

Poché siempre fue muy cariñosa, incluso más que yo, siempre hacía de todo para mantener nuestra relación firme y fuerte, pero era increíble mi capacidad de arruinarlo todo, ni yo lo entendía. Pero aún tenía tiempo para cambiar las cosas, porque parecía que Poché me estaba dando una pizca de esperanza todos los días. Sabía que lo que quería era una prueba, quería que actuara y demostrara que las cosas podían mejorar. Me sentía un poco idiota por no saber qué hacer, simplemente por el miedo de hacer algo mal.

—¿Daniela? — Marta abrió la puerta de la habitación lentamente y sonrió al verme. —El desayuno está listo. Baja con Brittany.

—Está bien, despertaré a Britt. — Dije y ella asintió saliendo de allí. Me volteé en la cama y encontré a Brittany durmiendo toda abierta, una virtud que había sacado de su hermosa madre. Poché se levantó muy temprano y solo pude verla salir por la puerta en la mañana. Apenas dormimos allí con Brittany entre nosotras. No intenté nada, porque no quería forzar la barra, quería que todo se hiciera en el momento adecuado. —¿Princesa? — Dije besando la carita de Brittany. Se volteó de lado gruñendo y no pude evitar reírme. Siempre era una tarea difícil despertarla, porque siempre se despertaba de muy mal humor y si algo la motivaba a comenzar a llorar, estaba jodida. Besé su mejilla nuevamente e intenté quitarle sus pantalones de pijama. Se removió en la cama y me golpeó la cara. Me aparté un poco porque ya sabía lo que vendría después. Ella comenzó a agitar los brazos y a gruñir aún con los ojos cerrados. Comenzó a frotarse los ojos con sus manitos dándole lugar al pre-llanto. Solo me quedé parada esperando a que pasara toda esa irritación, hasta que ella abrió sus ojitos que ya estaban rojos. —¿Qué pasa, princesita de mamá? — Dije quitándole su camiseta y ella aún gruñía, pero se dejaba. Le quité el pañal y la levanté en mis brazos llevándola al baño. —Tienes que aprender a hacer pis en el baño, hija.

—No. — Britt gruñó y me reí de su mal humor. La puse dentro del box y rápidamente se agarró a mi pierna cuando sintió el agua fría caer sobre ella. —Frío... — Dijo golpeando sus piecitos en el suelo y yo me reí. Se metió bajo la ducha y pareció gustarle. Aproveché que ya estaba más tranquila y la bañé sin problemas. Después del baño le puse solo el pañal, porque hacía mucho calor y Brittany era muy agitada.

Bajé a la cocina con Brittany en brazos y vi a Poché y Marta sentadas en la mesa. Me senté al lado de Marta e intenté sentar a Brittany en mi regazo, pero ella quería sentarse en la silla. Poché mantenía sus ojos en su plato y no la desviaba en ningún momento. Marta nos miraba desconfiada, sabía que estábamos peleadas, pero no preguntaba nada.


—¿Dónde está Valentina? – Pregunté, dándole el biberón a Britt.

—Tenía compromisos. Volverá mañana. — Dijo Marta y asentí. Estuvimos en silencio por un largo tiempo, hasta que Brittany decidió hacer de las suyas. Estaba con la jarra de jugo en la mano y me pregunté en qué momento había agarrado eso y no lo había visto.

—Britt, suelta eso. — Dijo Poché, y Britt simplemente la soltó, haciendo que el vidrio se rompiera contra el piso. Ella misma se asustó con eso y comenzó a llorar. —Hey, calma, está bien. — Poché se acercó a ella y yo hice lo mismo. Tomé a Britt en mis brazos y me senté de nuevo en la silla.

—Creo que no se lastimó. — Dije buscando algún rastro de herida.

—Solo se asustó. — Dijo Poché y asentí.

—Llamaré a alguien para limpiar esto. — Dijo Marta y se fue. Poché terminó de comer y se quedó haciendo algunas cosas en el fregadero. Le agradecí mentalmente a Brittany por comer tan lentamente y hacer que me quedara allí.

—Voy a salir y volveré en la noche. Cuando llegue veré una película con Brittany, ¿de acuerdo? — Dijo Poché aún de espaldas a mí y puse los ojos en blanco. Solo pude escuchar el "volveré en la noche". No sabía si era apropiado, pero pregunté.

—¿A dónde vas?

—Saldré con Evaluna. — Respondió secamente y guardó en la nevera la otra jarra de jugo.

—¿De nuevo? — Pregunté, sin tener mucho miedo de tomar patadas. Me estaba acostumbrando a eso.

—Saldré con ella tantas veces como quiera.

—No digo que no puedes. — Dije y ella me miró.

—¿Entonces por qué te estás metiendo?

—Solo quería saber a dónde vas. Porque hasta donde sé no has roto conmigo, y si vas a estar saliendo con otra mujer será mejor que terminemos. — Dije sintiendo mi pecho apretarse. Poché siguió mirándome por un tiempo y después simplemente salió de allí.

No quería amenazarla, no quería ponerla contra la espada y pared, porque no tenía derecho. Pero ya no aguantaba escuchar el nombre de Evaluna, que era prácticamente mi hermana gemela. Poché ya tenía mi clon, ella le agradó bastante a Poché en su cita sin sentido, tanto que Poché ya iba a salir con ella de nuevo.

Poché realmente salió con Evaluna, porque esa inútil delegada tuvo la amabilidad de parar el auto dentro de la casa, solo no entraba en la sala porque realmente no podía. Pasé la tarde jugando con Brittany en la piscina tratando de apartar los pensamientos que venían en mi mente de las miles de formas en que podría matar a esa tal Evaluna cuando volviera con mi Poché.

Ya pasaban de las 9 pm y Poché aún no llegaba. Estaba afuera esperando a que ella llegara, porque quería intercambiar algunas palabras con esa tal Evaluna.

La vi aparcar su auto y fui allí con Brittany. Me acerqué y las dos se estaban abrazando. Dios sabe por qué no tenía un arma.

—¿Interrumpo? — Dije y las dos se soltaron de inmediato.

—Ah. Hola Daniela. — Dijo Evaluna con una sonrisa falsa y yo también le sonreí. —Ya me voy.

—Genial. — Dije y ella frunció el ceño. Nos quedamos mirándonos por un rato, estaba a punto de golpearla.

—Daniela... — Dijo Poché, pero seguí mirando a Evaluna. —Mejor vete, Evaluna.

—Creo que a tu novia le está gustando mirarme. — Dijo Evaluna y sentí mi cabeza latiendo. Las ganas de golpear cada centímetro de esa cara solo aumentó.


—Me gustará más cuando te golpee. — Me abalancé sobre ella, pero Poché se puso enfrente. Sentí que algo me sujetaba la pierna y recordé que Brittany estaba allí.

—Para. Por favor. — Dijo Poché con una voz tranquila que simplemente hizo que toda mi ira desapareciera. Le pidió a Evaluna que se fuera y ella lo hizo.

Entramos en la casa en silencio y Poché dijo que iba a darse un baño. Eso era muy extraño. Me estaba hablando y eso no era normal en comparación con otros días.

Me quedé allí en el sofá con Brittany, que estaba muy callada y pensé que podría estar asustada. La abracé con delicadeza y ella retribuyó. Brittany era cariñosa, lo que me hacía amarla aún más todos los días. Ella era una niña adorable y no merecía estar así.

—No están durmiendo, ¿verdad? — Poché apareció en la sala con unos shorts muy cortos de color gris y una camiseta del mismo color. Casi me da un infarto cuando el olor a jabón de baño recién tomado invadió toda la sala. Extrañaba bañarme con ella. Ella estaba toda sonriente y eso me pareció extraño. Me preguntaba si Poché había hecho algo malo y ahora se sentía culpable. ¿Se había acostado con Evaluna?

—¿Qué película vamos a ver? — Pregunté.

—Antes que termine el día. — Se sentó al lado de Britt. —Es mi favorita. — Concluyó y la película comenzó.

Poché preparó palomitas de maíz, pero solo Brittany comía. Estuve todo el rato tratando de mantener a Britt despierta, porque no quería estar a solas con Poché. No sabía por qué estaba con ese tonto miedo, pero era inevitable. Brittany se acostó en mi regazo y se quedó mirándome por un tiempo. Empecé a moverla, simplemente para evitar que durmiera. Especialmente cuando esa película comenzó a ponerme sensible.

—Hija, quédate despierta. — Dije y ella abrió los ojos. Se quedó un tiempo mirándome y luego casi volvió a cerrar los ojos, pero la moví de nuevo. —Promete que no vas a dormir — Dije y ella asintió ya cerrando los ojos.

Me quedé con los ojos fijos en la televisión hasta que en la película el novio de la chica murió. En la película, él era un tipo que solo le prestaba atención al trabajo y se olvidaba de su mujer. Ella murió y solo entonces el hombre se dio cuenta de cuánto la amaba. Por alguna jodida razón, la vida le dio una oportunidad más y la chica regresó, pero todo el día anterior estaba sucediendo de nuevo. Y al final quien murió fue él. —¿Qué demonios es esta película, Poché? — Pregunté, puse a Brittany en el sofá y me levanté. Tenía los ojos llenos de lágrimas y vi que Poché también. La chica de la película cantaba una canción muy deprimente al final que jodía aún más con todo.

—Es muy triste, ¿no? — Dijo Poché secándose las lágrimas.

—¿Triste? Esa película es horrible. — Dije caminando de un lado a otro. Tampoco estaba entendiendo mi reacción, tal vez estaba enojada porque había llorado por una película. —Él murió, Poché. Ella está viviendo sin él, ¿entiendes lo que quiero decir? — Dije, y ella me estaba prestando mucha atención, como si estuviera muy confundida. —Hasta en las películas la vida tiene que ser una mierda. ¿El director de esa porquería no podía poner un final feEvaluna? Quiero decir... ¿La vida ya no es lo suficientemente mala? ¿Las películas también tienen que serlo? ¿Tengo que sufrir por una película? La vida le dio una oportunidad a él. Las personas se equivocan y siempre tienen la oportunidad de hacer lo correcto nuevamente. En esta mierda el tipo hace lo correcto y luego muere. ¡Que mierda!

—Tranquila, Daniela. Solo es una película, eso no pasó. — Dijo tirándome para sentarme a su lado.

—No pasó pero esa película me hizo llorar. Ahora estoy imaginando si tu murieras — Ella se rió y me abrazó. Me estremecí involuntariamente. Me estaba abrazando, ni siquiera recordaba cuándo fue la última vez que Poché me abrazó. La abracé con fuerza tratando de alejar esos pensamientos. Mi mayor temor era perderla. Eso acabaría conmigo.


—Está bien. Estoy aquí. — Dijo Poché acariciando mi pelo. Besó mi mejilla y se apartó de mí. No quería soltarla, pero no hice nada. No entendía nada de eso, pero no quise preguntar. Ella estaba tratando de acercarse discretamente.

—Yo... ehhh... llevaré a Britt a la cama. — Dije y ella asintió.

—Acuéstala y vuelve. — Dijo Poché y la miré. Tenía esa sonrisa en su rostro de nuevo. Le sonreí y llevé a Brittany a la habitación.

Puse algunas almohadas a su alrededor para evitar que cayera. Bajé de nuevo y Poché estaba buscando algo en la televisión. Me senté a su lado y ella rápidamente se acurrucó en mis brazos. Estaba amando eso. No podría estar más feEvaluna, pero aún tenía miedo. Tenía miedo de decir o hacer algo que lo arruinara todo, porque era toda una experta en eso.

—¿Estás nerviosa? — Preguntó y me estremecí.

—No... ¿Por qué?

—Estás respirando muy rápido.

—Es porque estás acostada sobre mi pecho. — Traté de justificar y ella se rió.

—¿Quieres que me vaya? — Comenzó a levantarse, pero la detuve.

—De ninguna manera. — Dije y ella se agarró aún más a mí.

—No sé por qué estás haciendo esto, pero quiero que sepas que es un alivio tenerte cerca otra vez. — Dije y Poché suspiró.

—¿Sabes cuál fue mi error? —Ella se levantó para mirarme. —Mi error fue amarte. Luché por ti sabiendo cómo eras. Y no digo eso porque amar sea algo malo. Eres tú quien realmente no se esfuerza.

—No estoy loca como para volver a cometer errores otra vez. No te imaginas cómo estuve.

—La actitud es lo que vale, cariño. — Dijo y vi que estaba siendo fría de nuevo. No podía permitir eso. —Es jodidamente agotador amarte. No creo que sepas amar.

—¿Por qué me dices estas cosas horribles y aún estás conmigo? — Pregunté, sintiendo una opresión en mi pecho. Sus palabras me hacían daño. Poché sabía cómo lastimarme.

—Porque te amo. — Dijo y se levantó. —¿Sabes qué sería una locura ahora? — Preguntó simplemente cambiando de tema. Me quedé mirándola fijamente. —Nadar desnuda. — Dijo Poché y automáticamente mis cejas se arquearon.

—Creo que es una gran idea. — Dije con malicia, pero Poché ni siquiera parecía estar pensando en eso.

—Que mi madre no nos vea. — Dijo y se quitó la camiseta, dejando sus pechos completamente libres. Me quedé mirándolos sin importarme si a Poché le parecía inapropiado.

Salió de la casa y la seguí. Hacía frío, porque ya era de madrugada. Se quitó los pantalones cortos y saltó a la piscina completamente desnuda. Se levantó en el agua quejándose del frío y se apoyó contra el otro borde de la piscina. Estaba completamente desnuda y toda mojada, yo ya no aguantaba, menos ahora que llevaba semanas sin sexo. Poché lo estaba haciendo a propósito, quería provocarme. Sin perder tiempo me desnudé y también salté a la piscina. Nadé cerca de ella y la abracé por detrás.

—Suéltame, Daniela — Dijo Poché cuando comencé a besar su espalda suavemente y pasé mis manos por su vientre hasta su coño. —Para... Por favor.

—Lo quieres — Dije y Poché simplemente empinó su culo rozándose contra mi polla ya completamente dura. Agarré su cintura y la apreté más fuerte contra mí. Comencé a frotarme contra ella, sintiendo mi polla palpitando de tanta excitación. Su culo era enorme y delicioso. Poché se volteó frente a mí y acunó mi rostro con sus pequeñas manos.

—¿Me quieres? — Preguntó de forma provocativa apretándose contra mí. Ya no estaba aguantando. Necesitaba tocarla, pero ella me impedía. —Dime que me quieres.

—Te quiero, Poché... ¡Por Dios! — Dije e intenté besarla, pero ella volteó la cara. Me acercó más a ella y se quedó rozando su coño sobre mi polla, que ya dolía de tan dura que estaba. Tomé su mano y la llevé hasta mi polla, Poché le dio un apretón tan delicioso que solté un fuerte gemido.

—¿Me quieres, Daniela? — Preguntó una vez más, masturbándome rápidamente.

—Sí Poché, termina con esto de una vez. — Dije con impaciencia y ella me soltó.

—Pues quédate con las ganas.

—¿Qué?

—Tendrás que esforzarte mucho para entrar aquí. — Dijo Poché y se apoyó en el borde de la piscina para subir. Su culo quedó prácticamente en mi cara, quise agarrarla, pero Poché se fue rápido, dejándome completamente dura. Pero eso no se quedaría así. Salí de la piscina y fui tras ella, nadie dejaba a Daniela Calle así.

Marketing (Adaptación Caché G!p)-TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora