Capítulo 31

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POCHÉ POV

Llegamos al hospital y Daniela apenas esperó a que Laura parara el auto, corrió directamente a la sala de emergencias con Brittany en sus brazos. Laura, Alba y yo nos quedamos un largo tiempo sentadas dentro de una sala esperando noticias. Fue uno de los momentos más terroríficos de mi vida. Ver a Daniela completamente devastada con Brittany inconsciente en sus brazos fue agonizante para mí.

No podía esperar más. Caminaba de un lado a otro mientras Laura y Alba me observaban. Estaba Claramente nerviosa. Necesitaba noticias. Necesitaba ver que Brittany estuviera bien. Tenía ganas de llorar, pero parecía que mis lágrimas se habían acabado. Sentía un nudo en mi garganta.

Ella estará bien.

Comencé a escuchar un griterío afuera del hospital y eso me ponía más nerviosa. Parecía estar lleno de gente esperando a las cuatro mujeres famosas que estaban atrapadas dentro de ese hospital. Supuse que estaban muriendo por saber qué estaba pasando, pero no me molesté en qué era, no tenía cabeza para eso.

Pasaron más de dos horas y nadie aparecía. Daniela simplemente había desaparecido del mapa. Su teléfono caía directamente al buzón de voz. Comencé a tener mareos, mi estómago parecía apretarse fuertemente. Me apoyé contra la pared y me senté en el suelo.

-Poch, ¿qué tienes? - Laura preguntó acercándome. Estaba tan mareada que no podía ver nada. Respiré hondo, tratando de controlar las náuseas que me estaban sofocando.

-¿Quieres un vaso de agua? - Escuché la voz de Alba y asentí.

-Hey, mírame... - Laura me dio una palmaditas en la mejilla y solo entonces mi di cuenta de que tenía los ojos cerrados. -¡No te desmayes también, por favor! - Abrí los ojos lentamente.

-Toma. - Dijo Alba extendiéndome un vaso de agua. Observé el cristal del vaso sin moverme. Laura al darse cuenta de que era incapaz hasta de sostener el vaso, lo agarró y lo llevó hasta mi boca.

-¿Quieres que llame a un doctor? - Preguntó Laura y negué con la cabeza.

-No. Ellos van a querer clavarme esas agujas, les tengo pavor a las agujas. - Dije en voz muy baja e intenté levantarme, pero todo volvió a tornarse negro. Laura me sostuvo por la cintura y cerré los ojos con fuerza. Me sentía muy mal. -Alba llama a un médico.

-No hace falta. Estoy bien. - Dije y Alba se detuvo en la puerta. Me senté en un sillón que había allí y Laura se arrodilló frente a mí.

-¿Has comido algo? - Preguntó.

-No.

-Es eso. Estás muchas horas sin comer. - Dijo y se levantó hurgando en su bolso. -Cómprale algo ligero para que coma. - Pidió Laura y Alba se fue. -Toma. Bebe más agua.

Ya me sentía un poco mejor, pero el malestar seguía ahí. Vi que se abría la puerta y Daniela entró en la sala. Se quedó un rato parada en la puerta mirando mi rostro y el de Laura con un semblante neutral. Sus ojos estaban rojos y húmedos, lo que me mostró que había estado llorando pocos minutos antes.

-Alba me dijo que no te sientes bien... - Dijo Daniela acercándose.

-¿Cómo está Brittany? - Me apresuré a preguntar. Se arrodilló frente a mí y sonrió débilmente.

-Ahora está bien. - Suspiré aliviada.

-¡Que alivio! - Dijo Laura.

-Está durmiendo. Llegó a despertarse un rato después, pero de nuevo no podía respirar, así que la medicaron. El doctor dijo que cuando despierte va a estar bien. - Dijo Daniela acariciando mi mano. -Vamos a verla.


-¿Puedo?

-Necesitas un doctor, Poché. - Laura se apresuró en decir y Daniela asintió.

-Creo que solo fue el nerviosismo. Me siento mucho mejor ahora. - Dije y me levanté lentamente con la esperanza de que no volviera a oscurecerse todo, pero fue en vano. Esta vez casi me caigo, pero Daniela me sujetó.

-Será mejor que llame a un médico para que te revise, jovencita. - Dijo Daniela agarrando completamente mi cuerpo y acercándome mucho a ella, lo que mareó aún más.

-No. Comeré algo y nos vamos a verla. - Dije y ambas estuvieron de acuerdo.

Caminamos muy despacio, debido a mis mareos, hasta la cafetería del hospital y nos encontramos con Alba allí. Al final todas terminaron comiendo. Laura y Alba se despidieron y se fueron, Daniela y yo fuimos a la habitación donde estaba Brittany.

Entramos en la habitación y vimos a Brittany durmiendo tranquilamente. Tenía una cánula en la nariz y tubos delgados en el dorso de sus pequeñas manos. Estaba acostada de lado con su chupete en la boca. Solo entonces me di cuenta de que había alguien más allí, alguien que no tenía idea de quién podría ser, pero Daniela parecía conocerla muy bien.

-Ya puedes irte. - Dijo Daniela y la mujer que tenía unos ojos avellana muy familiares para mí, la miró.

-No dejaré a mi nieta sola contigo. - Dijo la mujer y me di cuenta de que era Mafe, la madre de Daniela.

-Te lo repetiré una sola vez... Solo puede haber dos personas aquí, así que vete. No quiero discutir contigo, Mafe, no hoy. Así que por favor déjame en paz y vete. - Dijo Daniela y Mafe se levantó. Acarició el cabello de Brittany y después nos miró con seriedad. Me miró de arriba abajo y agarró su bolso.

-Volveré mañana con tu padre. Debe estar muriendo de preocupación allá en Miami...

-Ahórrate los detalles, Mafe. Que tengas una terrible noche. - Dijo Daniela y ensanché los ojos. Si yo le hablara así a mi madre me daría un puñetazo en la boca que me haría perder tres dientes. Mafe respiró hondo y salió pisando fuerte. Daniela se sentó cerca de su hija en la cama y sostuvo una de sus manitas. La miraba como si fuera la cosa más preciosa del mundo.

-Puedes dormir si quieres. - Dijo Daniela aún mirando a su hija.

-No voy a poder. - Dije y Daniela me miró. Se acostó al lado de Brittany y acercó a su hija a ella. La niña se removió en la cama y sostuvo con su pequeña mano la mano de Daniela sobre su barriguita. -¿Cómo una niña puede ser así de perfecta? Nadie debería ser tan hermosa.

-Salir igual a Daniela Calle no es muy difícil. - Daniela dijo con aire de suficiencia y me reí girando los ojos. -Acuéstate aquí. - Dijo señalando un pequeño espacio frente a Brittany.

-Es imposible. Creo que me caeré en medio de la noche.

-Pero no vamos a dormir. Ven. - Dijo y me acosté frente a ella. Traté de mantenerme casi en el borde para no sofocar a Brittany que ahora estaba entre nosotras. Nos quedamos en silencio por un largo tiempo. Daniela acariciaba mi cabello con una de sus manos, y la otra estaba unida a los deditos de Brittany. Solo podía observar a Brittany durmiendo tranquilamente y sentir ese aroma a bebé. Era un alivio para mí saber que ella solo estaba durmiendo y que pronto se despertaría sintiéndose bien.

-Fue muy difícil... - Daniela rompió el silencio y la miré. -Cuidar de ella fue difícil. - Se sentó en la cama y vi que la historia sería larga y estaba feliz de que se abriera a mí sin ninguna presión. Me apoyé sobre mi codo y la miré. -Cuando Megan quedó embarazada, me prometí a mí misma que dejaría de lado toda la ira que sentía por ella para poder darle atención al embarazo. Quería que Megan se mantuviera bien para que mi hija también lo estuviera, pero la idiota nunca se quedaba en casa. Solo sabía viajar y estar por ahí exponiendo su embarazo, Megan siempre encontraba una manera de tener fama por encima de todo. Cuando Brittany nació y vio que era difícil cuidar de un bebé, simplemente me arrojó a la niña y siguió con su trabajo. Britt no tenía ni un mes. Solo éramos mi hija y yo, porque Vero no podía estar presente todo el tiempo. Allí vi que no tenía a nadie, que en un momento tan importante como ese no tenía a nadie a mi lado. Después de unos días mi madre fue a vernos, pero ni siquiera me preguntó si estaba bien, solo quería ver a Brittany. Megan solo fue a ver a la niña cinco meses después, porque no quería dejar de trabajar para ver a su propia hija.

-Estoy empezando a entender por qué la odias... - Comenté y Daniela asintió.

-La cuidé sola. Apenas sabía cargarla. Y ya sabes, todas las madres primerizas aprenden eso, pero yo no sabía qué me pasaba cuando cargaba a Brittany. Era muy torpe. Temblaba mucho cuando iba a bañarla, Britt comenzaba a llorar y yo lloraba con ella. Todos comenzaron a decirme que tenía que cuidarla mejor, que tenía que tener más cuidado porque ella era frágil. Empecé a preguntarme si algo estaba mal conmigo, si no le caía bien, porque Megan podía pasar horas con ella sin que llorara una sola vez. - En ese momento Daniela hizo una pausa. Parecía estar esforzándose para no llorar, pero sus ojos ya estaban llenos de lágrimas. Suspiré y tomé su mano animándola a continuar. Pensé que debía estar siendo realmente difícil confesar todo eso, pero traté de transmitirle confianza.

-Continúa... - Dije y ella respiró hondo sosteniendo mi mano con fuerza.

-Ella fue creciendo y las cosas solo empeoraron. Britt parecía más mi hermana menor que mi hija. Ella ni siquiera sabía hablar y ya discutía conmigo. - Nos reímos. -Cada día se parecía más a mí, y no digo solo en apariencia, en todo. No quería que ella tuviera mi personalidad, porque soy muy intensa e impulsiva. Brittany era exactamente igual, y ni siquiera había cumplido dos años. Me desesperé un poco cuando vi que se estaba convirtiendo en un mini yo. Y no podía ver que Brittany aún era un bebé y que era obvio que iba a cambiar. La miraba y cuando crecía un centímetro ya me desesperaba. Fue entonces cuando comencé a tratarla de la manera en que ves ahora, como si fuera una adolescente que entiende todo y que no hace lo que yo digo simplemente porque no le caigo bien.

-Sabes que eso no es cierto... - Daniela sonrió mirando a su hija.

-Me di cuenta de eso hoy. - Dijo Daniela y ahora ya no pude contenerme, las lágrimas ya caían libremente sobre mis mejillas. -Mientras Brittany estaba inconsciente, comencé a recordar las tantas veces que le grité y ella se asustó. Recordé una vez que la estaba bañando después de haber peleado con ella. Sabes que Brittany siempre fue muy habladora, pero ese día estaba muy callada. Le pregunté qué pasó y ella me dijo que no le gustaban los gritos. En ese momento no le di mucha importancia, pero recordar eso hoy hizo que mi corazón se rompiera en mil pedazos. Me prometí a mí misma que nunca más le gritaría.

-Mira, no prometas eso... - Dije y ella se rió. -Tal vez sea necesario algunas veces. Pero no siempre.

-Cuando se despertó hoy, me llamó. No le llamó a Megan ni a la abuela, ella me llamó a mí. Allí me di cuenta de que era una completa idiota al pensar que mi hija no me quería. Esta niña es incapaz de no quererle a alguien, porque es un ángel. - Dijo acariciando la mejilla de su hija. No podía estar más feliz con la escena.

-Perdóname por haberte dicho tantas tonterías hoy. Realmente no sabía nada de esto.

-Está bien. - Dijo Daniela acariciando mi mejilla. -Cualquiera pensaría eso si viera la forma en que yo trataba a mi bebé.

-Al menos todo eso valió la pena. Después de todo eso, es bueno sentirse completamente feliz. - Dije y Daniela sonrió. Brittany se removió de un lado a otro en la cama empujándonos a las dos.

-Mamá... - Murmuró con la voz llorosa rascándose sus ojitos.

-Estoy aquí, cariño. - Dijo Daniela, y Britt al escuchar su voz, abrió esos grandes ojos avellana de inmediato. Dejó de inquietarse y miró a Daniela, que la estaba mirando con una sonrisa en su rostro. Brittany se quitó el chupete de la boca y le sonrió a su madre. Daniela no podía tener una sonrisa más grande.

-Mira quién está detrás de ti - Dijo Daniela y Brittany se volteó. La niña me miró y luego se rió, sin motivo alguno. Brittany se sentó en la cama y solo nos quedamos observando sus movimientos, teniendo cuidado para que no se arrancara la cánula de la nariz o la aguja de su mano. Ella tocó la cánula con curiosidad y miró a Daniela.


-¿Qué es esto? - Preguntó frunciendo el ceño. Sonreí como una tonta con tanta ternura.

-Es para ayudarte a respirar, mi amor. - Respondió Daniela.

-Ahhh... - Brittany miró su mano. -¿Qué es esto? - Señaló con su dedito el tubo fino.

-Está llevando una porción mágica en ti. No puedes quitártelo. - Dijo Daniela y Brittany ensanchó los ojos. Miró su mano varias veces, parecía estar incómoda. Apoyó su mano sobre su muslo y se quedó mirando su mano, golpeando sus deditos en su muslo como si algo muy importante fuera a suceder en cualquier momento.

-¿Te duele algo, Britt? - Pregunté y ella negó con la cabeza sin apartar los ojos de su mano.

Nos quedamos despiertas un tiempo tratando de distraer a Brittany, porque ella comenzó a sentir molestia con esa aguja, pero después de un tiempo terminó rindiéndose el sueño, así como Daniela y yo.

Al día siguiente el médico le dio de alta a Brittany. Daniela pensó que estaría en el hospital durante días, y se alegró de estar equivocada. Daniela, Brittany, Mafe y yo tomamos un vuelo a casa de Daniela en Miami. Mafe y Daniela discutieron unas diez veces y vi de quién Daniela había sacado ese lado arrogante. Yo no decía nada, porque hasta entonces, Mafe no me había dirigido la palabra en ningún momento.

-Ya no te soporto, Daniela. - Mafe gritó. Ya habíamos llegado a casa de Daniela, pero Mafe no parecía cansarse de nosotras, y ya había llamado al padre de Daniela, German, para que se uniera a la discusión.

-Entonces muérete. - Dijo Daniela en voz baja, mientras trataba de distraer a Brittany con un juego en su teléfono, porque la niña solía ponerse nerviosa con las peleas.

-Eres un asco, Daniela. Casi matas a tu propia hija. - Esta vez German se manifestó. -Eres una decepción.

-Múerete, German. No nací para ser tu orgullo. Desaparece de mi casa. - Daniela trataba de mantener la voz baja, pero vi que estaba teniendo una guerra interna.

-Seguro te estabas follando a tu novia falsa en el momento que tu hija estaba sola comiendo nueces hasta desmayarse. - Dijo German y ensanché los ojos. Daniela frunció el ceño y se levantó del suelo. Brittany siguió a su madre con la mirada.

-Están en mi casa. Así que será mejor que me respeten a mí y a mi novia. Tráguense sus lenguas y muéranse. - Dijo Daniela, muy tranquila pero fría.

-Iré con la justicia, Daniela. Quiero que mi nieta esté bien, y sé que eso es imposible si está contigo. Cuando sepan todo lo que le has hecho a tu hija me la darán a mí y nunca dejaré que vuelvas a verla. - Dijo Mafe y Daniela se echó a reír.

-No me hagas reír. - Dijo riéndose con ironía. -Hazlo, Mafe. Vamos a ver si lo logras. - Dijo Daniela y le pidió a un empleado que llamara a un guardaespaldas. Sacaron a German y Mafe de allí y Daniela se encerró en su habitación.

Me quedé un tiempo en la sala viendo dibujos animados con Brittany y luego la llevé a la habitación en un intento de hacerla dormir, pero me di cuenta de que era una tarea bastante difícil. Le puse su mono azul y amarillo cerrado en los pies, que siempre usaba para dormir y la llevé a la cuna, que por cierto era muy grande.

-Tómatelo todo... - Dije cuando ella me entregó el biberón con la leche por la mitad. Llevó el biberón hasta su boca nuevamente y bebió toda la leche muy rápido. Ya eran más de las once de la noche y Brittany tenía los ojos muy abiertos, descartando cualquier signo de sueño. -Ya tienes que dormirte, mi amor. Necesito ir a ver a tu mami.

-¿Mi mamá? - Ella preguntó con curiosidad.

-Sí... - Respondí.

-Hmm... - Dijo y me jaló del brazo.


-Ow... No voy a entrar allí... - Dije y ella hizo un puchero frunció el ceño. Copia de Daniela. -De acuerdo. - Cedí y entré en su cuna, sintiéndome como una idiota por hacer todo lo que esa niña me pedía. Me acosté a su lado y cerré los ojos, solo para alentarla a hacer lo mismo. Me quedaría allí hasta que ella se durmiera. Britt cerró los ojos y se puso el chupete en la boca como siempre hacía. Se aferró completamente a mí como si yo fuera su osito de peluche.

Me quedé allí un rato, hasta que sentí su respiración más tranquila. Intenté de todas las formas levantarme sin que ella se diera cuenta, pero era imposible. Con cada movimiento que hacía, Brittany trepaba más sobre mí, hasta que al final estuvo completamente acostada sobre mi vientre. Al ver que no había otra salida y que Brittany estaba decidida a no dormir sola esta noche, la cargué y fui a la habitación de Daniela.

Llamé a la puerta y escuché algo caer, Daniela abrió la puerta y sentí un olor muy fuerte a alcohol. Ella no tenía que hacer nada para que fuera obvio que estaba completamente borracha. Estaba prácticamente recostada contra la puerta, esforzándose mucho para no caerse. Pasé por ella con Britt en mis brazos, y la acosté en la cama cubriéndola con las sábanas. Me senté en la cama y miré a Daniela, ella había cerrado la puerta y estaba como una retrasada con la cabeza recostada contra la puerta.

-¿Qué es esa sangre en la sábana? - Pregunté, viendo una sábana toda enrollada debajo de un mueble y me di cuenta de que había tratado de ocultarlo.

-Yo... Ahmm... me lastimé. - Dijo Daniela y dio unos pasos tambaleantes hacia la cama. Se sentó a mi lado tratando de esconder sus manos entre sus piernas. Respiré hondo cerrando los ojos. Me sentí una estúpida por simplemente olvidar que Daniela era peor que una niña y que no podía quedarse sola un segundo.

-Mírame... - Dije y ella me miró. -Déjame ver tus brazos.

-No...

-¿Por qué lo hiciste, Daniela? - Pregunté acercándome. Ella trató de retroceder, pero la sostuve por los brazos, ahora pude ver completamente los cortes en sus muñecas. Su brazo estaba mojado así que supuse que ya se había lavado. Mi pecho se apretó. Parecía que todo su dolor había sido pasado para mí. Apenas podía mirar sus brazos, eso me dolía. -Prométeme...

-No, Camz...

-Prométeme que nunca volverás a hacerlo... - Dije y ella me miró con tristeza, pero no respondió. -Promételo porque la próxima vez que lo hagas, haré lo mismo que tú solo para que sientas lo que siento cuando te veo lastimándote de esta manera. ¿Qué intentas hacer? ¿Matarte? ¿Acaso no piensas en mí o en tu hija?

-No quiero matarme...

-¿Y no crees terminarás haciéndolo si sigues con esto? Estás completamente borracha. Imagina si vas más profundo y tocas una vena. Porque por lo que vi, no faltó mucho. - Dije y me di cuenta de que ya estaba alterada y caminando de un lado a otro. La idea de un día entrar en la habitación y encontrar a Daniela sin vida me aterrorizaba muchísimo. -Daniela, mi amor. - Dije y sostuve su rostro. -Por favor, por nuestro amor, por la vida de tu hija, nunca vuelvas a hacerlo, ¿entendido? Sé que será difícil, pero yo te ayudaré. Lucharé por ti.

-¿Crees que soy el tipo de chica por quien vale la pena luchar? ¿Enserio? - Preguntó Daniela, con los ojos llenos de lágrimas.

-Eres el tipo de chica por quien iría a la guerra. - Respondí con la verdad y me abrazó fuertemente, como si necesitara tanto ese abrazo.

La llevé al baño y la ayudé a darse una ducha. Me ocupé de sus heridas sintiendo un fuerte dolor en el pecho. Era una tortura para mí ver a la persona que más amaba lastimarse de esa manera. Nos acostámos en la cama con Brittany y nos quedamos en silencio por un rato mientras Daniela me acariciaba el pelo.

-Estás tan hermosa. - Dijo Daniela un poco arrastrada y sonreí.

-Y tú estás demasiado borracha.

-Lo sé. Y tú eres muy hermosa. Mañana por la mañana estaré sobria, pero seguiré viéndote hermosa. - Dijo Daniela y me acerqué a ella con un poco de dificultad, porque Brittany estaba entre nosotras. La besé como pude y luego volví a mi posición anterior. -Quiero casarme contigo. Quiero tener muchos hijos contigo. Quiero envejecer contigo. Quiero morir a los 110 años en tus brazos. - Dijo animada y sonreí. La Daniela borracha se convertía en toda una romántica.

-Tendremos todo eso. Pero espero estar muerta cuando tengas 110 años. No soportaría verte morir. - Dije y ella sonrió.

-Yo tampoco soportaría verte morir. Entonces moriremos juntas, ¿de acuerdo?

-De acuerdo. - Dije y ella asintió. Estuvimos en silencio un rato más y estaba casi durmiendo cuando Daniela decidió hablar de nuevo.

-Estoy un poco preocupada por lo que dijo mi madre.

-Ella no puede quitarte a Brittany, cariño. Deja de pensar en eso. Ahora duerme. - Cerré los ojos.

-Pero ella está loca, poché. Ella me dará muchos problemas. No solo con la justicia, sino con los medios. - Daniela insistió en el tema y vi que estaba realmente preocupada.

-Ningún juez le dará la custodia de tu hija a tu madre, no te preocupes. Si tienes que luchar por ella, lo haremos juntas, ¿de acuerdo? - Dije y ella asintió y cerró los ojos entregándose al sueño. Los pensamientos de que Mafe no dejaría a Daniela en paz me perturbaron toda la noche. Daniela ya había pasado por muchas cosas y estaba completamente débil para enfrentar a su madre, así que haría todo lo posible para evitar que lastimaran a Daniela una vez más.

Marketing (Adaptación Caché G!p)-TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora