POCHÉ POV
Los días en Brasil iban pasando y las cosas entre Daniela y yo empeoraban cada vez más, hasta el punto de que ya ni siquiera hablábamos. Pero Daniela hacía cuestión de acompañarme en todos los conciertos y a donde quiera que fuera. Valentina ya lo sabía. Hice todo lo posible para no involucrarla en esto, pero Valentina me acorraló y no me quedó de otra que contarle todo. Y ahora me estaba presionando para que Daniela pagara por todo lo que había hecho.
—No es tan fácil, Valentina. La amo.
—Ella no lo pensó dos veces antes de besarla. ¿Sabes lo que pienso? — Dijo y la miré. —Creo que Daniela y tú tienen tantos problemas con esta relación porque es la primera relación seria de ambas. Y tu primera novia es problemática, Poché. Me sorprende que la hayas aguantado hasta ahora. Y ella no sabe lidiar con nada en su vida, entonces es normal que haga tanta mierda. Pero no puedes admitirlo. — Se levantó. —Creo que Daniela está acomodada. Ella sabe que estarás así por un corto tiempo y luego la perdonarás. Necesitas hacer algo... — Dijo Valentina mientras yo peinaba a Brittany. Caminaba de un lado a otro como si pensara en planes malvados para joder a Daniela. A diferencia de mí, ella estaba muy preocupada en vengarse de Daniela. Todos a mi alrededor que sabían sobre lo que había pasado querían que Daniela sufriera de alguna forma, pero yo no me sentía bien haciéndola sufrir. Sabía que Daniela se lo merecía, pero no era tarea fácil hacerla sentir mal a propósito.
—¿Qué sugieres? — Pregunté mientras ataba el cabello de Brittany en un lindo moño. La pequeña estaba callada, completamente distraída peinándole a su barbie.
—Sugiero que salgas con alguien más.
—De ninguna manera. — La miré y ella frunció el ceño.
—¿Por qué no, Poché? Piénsalo bien, Daniela se volverá loca cuando sepa que estás saliendo con alguien. Piénsalo, ella no ha tenido reacción hasta ahora. Está acomodada en esta situación esperando que la perdones. Solo dale un susto para que sienta un poco el castigo que le estás dando. Le diré a una amiga mía que salga contigo. — Dijo Valentina y lo pensé por un tiempo. Ella podría tener razón, eso golpearía a Daniela con fuerza.
—Está bien. Podemos intentarlo. Pero de una vez te advierto que no estaré con nadie. – Dije y Valentina sonrió animada. No estaba del todo bien con eso, pero me dejé llevar.
—Ya sé quién te puede ayudar. — Me mostró una foto de una morena muy bonita. —Se llama Lucy, tiene 22 años. Creo que puedes llevarte bien con ella. — Dijo Valentina y no respondí nada, luego me mostró la foto de otra morena tan hermosa como la otra. —Esta es Kiley, mi bailarina y una de mis mejores amigas.
—Lo sé. Ya he hablado con ella una vez. — Dije recordando la vez que fui a un concierto de Valentina y la chica fue muy agradable.
—¿Puede ser ella? — Valentina preguntó y respiré hondo. Puso los ojos en blanco y me mostró la foto de una chica realmente hermosa. Era blanca y tenía el cabello Castaño y ondulado. Tenía los ojos avellana y parecía ser un poco mayor que yo.
—Podría ser ella. ¿Cómo se llama? — Pregunté y miré a Valentina. Ella me miraba seria con una ceja arqueada.
—¿En serio, Poché? ¿Quieres salir con la copia de Daniela? — Preguntó y fruncí el ceño. Miré la foto de nuevo y vi que la chica tenía las misma características de Daniela, pero no era parecida.
—No se parecen, Valentina. Quiero salir con ella. — Dije decidida y Valentina suspiró.
—Esta es Evaluna Montanes. Es amiga de Normani. Es delegada y tiene 28 años. — Dijo Valentina un poco desanimada y se levantó de la cama. —La llamaré.
Valentina se fue y yo me quedé sola con Brittany, que aún estaba distraída por la barbie. La levanté y caminé hacia el patio trasero de la casa. Pasé por la sala de estar y Daniela dormía toda abierta en el sofá. Fui al césped con Brittany y estuvimos jugando fútbol.
Brittany corría de un lado a otro y yo corría lentamente detrás de ella solo para darle la oportunidad de anotar. Britt se caía todo el tiempo y vi que el baño que le había dado no había servido de nada. Estaba toda sucia y sudorosa. Le quité el mono y la dejé solo en sus braguitas.
—Ven aquí. Tienes que beber agua o te morirás de sed, hija. — Brittany se acercó corriendo y puse el pico de la botella en su boca. Ella bebió el agua como una desesperada. —¿Tenías sed? — Dije riendo. Ella soltó la boquilla y volvió a jugar con la pelota.
—Ven, mamá. — Ella me llamó y sonreí.
—¿Te dice mamá? — Valentina preguntó acercándose. Solo asentí y seguí hipnotizada viendo a Britt riéndose sola jugando con la pelota. —¿Alguna vez has pensado que si tú y Daniela rompen ya no verás a la niña? — Dijo Valentina y la sonrisa en mi rostro desvaneció. Seguí mirando a Brittany, pero ahora con un enorme miedo de perderla. Brittany se había hecho más que especial en mi vida. Cuando estaba lejos de ella, la extrañaba como una madre a su hija. Daniela hizo que Brittany me llamara mamá, nunca dejaría que alejara a Brittany de mí.
—Daniela no haría algo como eso. Estoy segura de que me dejaría ver a Brittany normalmente.
—Por un tiempo. No eres su verdadera madre, Poché. Daniela podría muy bien vengarse de ti y evitar que veas a la niña, y ella tiene todo el derecho. — Dijo Valentina y yo no tenía idea de a dónde quería llegar, pero me estaba cabreando.
—No conoces a Daniela. Ella nunca haría algo así. — Dije y sentí que algo me agarraba la pierna. Brittany me agarró y echó la cabeza hacia atrás sonriendo. Estaba muy agitada.
—Ven a jugar, mamá. — Dijo como si estuviera regañándome por tardarme para ir a jugar con ella.
—Ven aquí — La levanté y ella envolvió sus bracitos alrededor de mi cuello. Me miraba con curiosidad esperando que dijera lo que tenía que decir, pero estaba hipnotizada por esas mejillas rosadas y esa carita sudada. —Prométele a mamá que nunca la dejarás... — Dije y Brittany se echó a reír. Valentina nos miraba con una sonrisa.
—Lo prometo. — Dijo Brittany y besé toda su carita. Se removió en mis brazos para bajar y la puse en el suelo, viéndola salir corriendo.
—Ahora dile a Daniela que te prometa que no alejará a la niña de ti. — Dijo Valentina y suspiré mirando a Brittany que ahora estaba jugando con el césped.
—Poché no estará sin Britt. — Daniela apareció de la nada y me estremecí. —Primero porque no vamos a terminar y segundo porque ella secuestraría a mi hija. — Dijo mirándome y yo aparté la mirada. Fue a jugar con Brittany y Valentina y yo nos quedamos mirándolas correr por el césped. Se acercó de nuevo y ya estaba un poco sudada.
—Maldición, hace mucho calor aquí — Dijo quitándose la camiseta quedando con un top. Valentina puso los ojos en blanco luego me miró. —Ni siquiera el hielo que me estás dando está refrescando este calor. — Dijo Daniela y contuve la risa.
—Poché, no olvides que tu cita es hoy a las ocho pm. Ya le llamé a Liz. No llegará tarde. — Dijo Valentina saliendo de allí, dejándome a solas con Daniela, que ahora me miraba con los ojos ensanchados. Le pedí a Dios que no me llenara de preguntas, pero fue en vano.
—¿Quién es Liz? — Preguntó y respiré hondo, intentando mantener la calma.
—Una amiga de Valentina — Dije yendo hacia Brittany. La tomé en brazos y entré a la casa con la esperanza de que Daniela dejara de insistir con las preguntas.
—¿Vas a salir con ella? — Preguntó Daniela, parecía nerviosa.
—Sí Daniela.
—No lo harás. — Dijo un poco desesperada y la miré.
—Sí lo haré.
—No lo harás, Poché.
—¿Y quién va a impedirme? — Pregunté. Ella caminaba de un lado a otro en la sala sacudiendo su cabello con impaciencia. Brittany estaba recostada en el sofá observándonos con una mirada inocente, pero asustada. Me preguntaba si ella tenía alguna noción de lo que estaba pasando allí.
—Poché, no puedes hacer eso. Por el amor de Dios, ¿hasta cuándo serás así conmigo? Perdóname, olvídate de lo que pasó. — Dijo Daniela un poco desesperada.
—Puedo perdonarte, pero no lo olvidaré, entiéndelo. — Me levanté. —No es una cita. Solo voy a salir con ella. Y sé muy bien lo que hago y lo que quiero. Sabes que no soy como tú. Así que no te preocupes. — Dije y salí de allí.
Fui a la habitación y Valentina ya me había elegido un atuendo para la "cita". Me di un baño rápido y me puse la ajustada falda blanca y una camiseta sin mangas verde claro. Me arreglé el cabello dejándolo liso y me apliqué un poco de maquillaje. Me puse unas sandalias bajas y salí. Valentina me esperaba con una sonrisa en su rostro.
—¿Emocionada? — Preguntó ella.
—No — Dije.
—Déjate llevar, Poché — Dijo y suspiré. Quería dejarme llevar, solo quería olvidarme de todo y disfrutar ese momento, pero no podía. Yo no era así. La verdad era que no tenía ganas de salir con otra persona, y sabía que pensaría en Daniela a cada segundo. —Vamos, ella ya está aquí. — Dijo Valentina y me estremecí.
Miré a mi alrededor y no había señales de Daniela. Me extrañó que no estuviera allí para tratar de detenerme. Salí y vi el auto de la chica frente a la casa. Ella salió del auto y me sonrió. Llevaba una camiseta blanca vintage de Bob Marley muy larga. Unos shorts de mezclilla y unas zapatillas hawaianas. Su cabello estaba suelto y ondulado. Valentina tenía razó, Evaluna me recordaba a Daniela.
—Hey... — Se acercó y me dio un beso en la mejilla. —Es un placer conocerte, Poché.
—Igualmente, Liz. — Dije un poco avergonzada y ella sonrió.
—¿Nos vamos? — Ella me abrió la puerta y ya estaba entrando cuando Daniela decidió aparecer.
—Hola. ¿Cómo estás?... Liz, ¿no? — Dijo Daniela sonriendo y Evaluna asintió sonriéndole también. —Solo quiero saber a dónde llevarás a mi novia... — Dijo Daniela y cerré los ojos respirando hondo. Quería morirme de la vergüenza. Evaluna me miró confundida y luego miró a Daniela.
—Pero Valentina dijo que ya no estaban juntas — Dijo Evaluna y Daniela se echó a reír.
—Oh, ¿ella lo dijo? — Dijo Daniela mirándome y le mostré el dedo medio. —Gracioso. No me informaron sobre esto...
—Vámonos, Liz. No confíes en ella, sino no nos iremos de aquí hoy. — Dije y Evaluna rodeó y subió al auto.
—Espero que sepas lo que estás haciendo. — Dijo Daniela y me estremecí, pero traté de mantenerme firme.
—Sé exactamente lo que estoy haciendo. — Dije y nos fuímos de allí.
El camino fue completamente silencioso y agradecí mentalmente por eso. Evaluna pareció darse cuenta de que no estaba muy bien. Ella solo preguntaba de vez en cuando si estaba bien y yo solo respondía que sí. Fuimos a un restaurante italiano y solo pedimos espagueti.
—Eso estuvo muy bueno. — Dijo animada y me reí.
—Sí. Me estaba muriendo de hambre. — Tomé un sorbo del jugo que pedí, no quise beber nada de alcohol, porque no me sentía bien del estómago. Miré a Evaluna que me miraba con una sonrisa. —¿Qué pasó?
—Eres aún más hermosa en persona. — Dijo y me sonrojé.
Evaluna era tierna y educada. Me elogiaba todo el tiempo y eso realmente me agradaba, porque ella hablaba naturalmente y demostraba que estaba siendo honesta. Ella sabía que algo me molestaba, así que en todo momento trató de apartar mis pensamientos de cosas malas. —Es una pena que no podamos conocernos mejor.
—¿Por qué no? — Pregunté.
—Por la distancia y también porque siento que tienes tantas cosas que resolver en tu ajetreada vida. — Sonrió. —No debes tener tiempo para estar saliendo con una chica cualquiera de Río de Janeiro. — Ella hablaba de una manera divertida que me hacía sonreír y lamentar mucho no tener tiempo para conocerla.
—Serías una gran amiga, Liz. — Dije y ella sonrió débilmente.
—Desafortunadamente... — Dijo y me sentí incómoda con su comentario. Evaluna pareció darse cuenta y comenzó a hurgar en su bolso. Tomó una tarjeta y me la dio. —Mi número está aquí. Solo llámame cuando necesites hablar con alguien. Sea que la hora que sea, puedes buscarme.
Después de mucho hablar decidimos irnos. Esta vez el camino no fue tan silencioso, Evaluna hablaba todo el tiempo, quería distraerme de cualquier cosa. Me contó sobre su trabajo y me dijo que tenía un hijo de 7 años. Me contó cómo conoció a Valentina y Normani. Me dejó en casa y me sentí triste cuando se fue. Me había gustado todo. Evaluna me había sacado de mi realidad por algunas horas, me hizo olvidar de todos mis problemas y de la vida pesada que tenía. Lamentaba saber que tal vez nunca se volvería a repetir.
Entré en la casa y no vi a nadie. Fui directamente a mi habitación y me tiré sobre la cama, sintiendo un peso caer sobre mí otra vez. No sabía cómo estaba Daniela, pero estaba casi segura de que estaba haciendo algo no muy bueno. Decidí ir a su habitación, pero fui interrumpida cuando Valentina entró en la habitación.
—¿Cómo fue? — Preguntó, pero no parecía tan animada como antes.
—Bien. Me gustó — Dije y ella suspiró.
—Deberías ir a hablar con Daniela... — Dijo y fruncí el ceño. —He hablado con ella. Realmente ya no sé qué pensar. Veo en sus ojos que te ama, pero no entiendo por qué hace tanta mierda. Resuelve esto pronto. — Dijo y salió de la habitación.
No entendí lo que quiso decir con "resuelve esto pronto". No sabía qué tenía que resolver, no sabía qué hacer. Estaba perdida, pero algo tenía que hacer. Salí de mi habitación y fui a la de Daniela. Abrí la puerta y la vi en la cama con Brittany que dormía a su lado. Se volteó al escuchar el ruido de la puerta, me miró por un rato y luego volvió a su antigua posición.
—¿Cómo estuvo la cita? — Preguntó.
—Bien. — Respondí. Me miró de nuevo y no dijo nada. Nos quedamos así por un tiempo, hasta que se levantó de la cama y se acercó a mí. Me apoyó contra la pared con un poco de agresividad y posó sus manos contra la pared a cada lado de mi cara, haciendo que automáticamente una electricidad recorriera todo mi cuerpo.
—Lo siento mucho. — Dijo mirándome intensamente. Por alguna razón estaba jadeando. —Sal de la habitación. Aléjate de mí. Será la única forma de evitar lo que haré ahora. — Me quedé paralizada. Toda esa cercanía me estaba volviendo loca.
Daniela sabía exactamente cómo hacerlo, ya me conocía. Cubrió mi boca con la de ella agresivamente e intenté empujarla por los hombros, pero Daniela era mucho más fuerte. Forcé mis manos sobre sus hombros tratando de apartarla, pero ella tomó mis dos manos y sujetó mis muñecas sobre mi cabeza. Chupó mi labio inferior con fuerza y presionó su cuerpo contra el mío, haciendo que sintiera un cosquilleo en mi entrepierna. Rompió el beso y me miró. Estaba sin aliento, apenas podía controlar mi respiración.
—Solo quiero que sepas que no te servirá de nada que trates de encontrarme en otras personas, nunca nadie te amará como yo. — Dijo y soltó mis brazos. Me odiaba por dejar que sucediera esto. —Ya no puedo soportarlo. Tu silencio me duele. Mi mayor temor es perderte para siempre y siento que te pierdo cada día más. Así que te dejaré decidir qué quieres hacer, pero decide ahora, por favor... — Dijo y sentí una opresión en el pecho. Sabía que le estaba lastimando con mis actitudes y eso me dolía. Me tendría que gustar, pero no lo hacía. Ella ya no lo soportaba más, ni yo, entonces haría lo correcto.
—Es mejor que te vayas. — Dije y ella bajó la cabeza. —Creo que necesitamos estar lejos la una de la otra por un tiempo. Siento que me amas, Daniela, pero no sé lo que significo para ti.
—Entiendo. Y no te juzgo por nada de lo que has hecho hasta ahora, me merecía mucho más, pero ya no aguanto. — Se apartó y fue al clóset, sacó su maleta de allí y comenzó a tirar sus cosas dentro. Miré la cama y solo entonces me di cuenta de que Brittany estaba sentada. Parecía somnolienta, pero estaba observando todo. —¿Quieres que se quede hasta que vuelvas allá? — Daniela se refirió a Brittany.
—Sí — Asentí. Fue al baño para buscar algunas cosas y Brittany se levantó de la cama. Se paró frente a la maleta de Daniela y comenzó a sacar y tirar su ropa al suelo.
—Hey... — Daniela salió del baño. —¿Qué estás haciendo? — Daniela levantó a la niña tratando de ponerla en la cama, pero ella comenzó a luchar.
—Britt, ¿qué pasa? — Me acerqué y ella comenzó a llorar. —¿Quieres ir con tu madre?
—No — Gritó ella.
—¿Quieres quedarte? — Daniela preguntó y ella asintió aún llorando. Daniela abrazó a su hija y le acarició el cabello. —Entonces quédate aquí con mamá Camz. — Daniela habló tranquilamente tratando de calmar el llanto de la niña.
—No, no mamá. — Lloró aún más. Daniela y yo nos miramos. Ver a Brittany llorando así era agonizante.
Me senté en la cama y la puse en mi regazo. Daniela se sentó a mi lado y se quedó acariciando la pierna de su hija. Brittany apoyó su cabeza en mi pecho y poco a poco fue calmándose. Me rompía el corazón sentir sus sollozos y sus lágrimas mojando mi camiseta. No estaba haciendo un berrinche, estaba llorando de verdad y me sentí mal al saber que algo perturbaba el corazón de mi pequeña.
Britt se calló y supuse que se había quedado dormida, pero aún tenía sus ojos avellana húmedos y abiertos. Daniela le puso el chupete en su boca y ella agarró los dedos de Daniela, volteó su cara contra mi pecho y después de unos minutos cerró sus ojitos. Daniela y yo nos quedamos un largo rato solo observando a Brittany dormir. Solo entonces me di cuenta, Brittany sabía lo que estaba pasando. Ella sabía que algo no estaba bien allí. Brittany tenía miedo de perdernos, tenía miedo de que Daniela se fuera, por eso hizo lo que hizo. Por eso solo pudo calmarse al vernos a Daniela y a mí lado a lado otra vez. Daniela también se había dado cuenta de eso. Ella no se iría. Y yo no la dejaría ir.
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Marketing (Adaptación Caché G!p)-Terminada
FanfictionDaniela Calle: Una actriz que está en la cima de la fama siendo durante años la protagonista de una saga de películas. María José Garzón(Poché): Una cantante recién conocida que está comenzando una carrera. Las dos firman un contrato por un año para...
