Capítulo 55

9.7K 382 8
                                        

POCHÉ POV

-Ya, bebé. ¡Mamá está aquí! - Tomé a Salomón en mis brazos mientras lloraba absurdamente fuerte. Estaba en el estadio ensayando para mi primer concierto después de mi embarazo y todos estos meses apartada de mi trabajo.

Había estado ensayando hace algunos meses, porque quería que mi regreso fuera un gran espectáculo. Siempre tuve la ayuda de Daniela para cuidar a Salomón, pero ahora ella estaba en Amsterdam con Brittany, y dependía de Vero para cuidar a Salomón mientras ensayaba, pero a veces era imposible. El día apenas había comenzado y él ya tenía náuseas, solo escuchar mi voz provocaba su fuerte llanto, que apretaba mi corazón de madre y me hacía ir hasta él. Y estaba aún peor porque también tenía mucho dolor de garganta, lo que le hacía tener más náuseas.

-Si vienes todo el tiempo no dejará de llorar. Así él sabrá que si llora hará que vuelvas. - Dijo Vero poniendo el chupete en la boca de Salomón que ahora sollozaba. Eso me rompía el corazón. Mi hijo solo quería estar cerca mío.

-No aguanto estar escuchando su llanto... - Vero suspiró. Daniela me hacía mucha falta. Quizás la idea de volver a hacer conciertos ya no era tan buena.

-Solo te quería a ti. Mira lo tranquilo que está. - Dijo Vero y sonreí mirando a Salomón. Él estaba sentado en mi regazo sosteniendo mi dedo con fuerza, de una forma posesiva que me recordaba a su madre.

-¿Poché? ¿Qué pasa? ¿Él está bien? - Preguntó Manu preocupada entrando en el camerino.

-Sí, está bien. Solo estaba...

-¿Qué estás haciendo? Necesitas continuar... - Ian apareció de la nada, parecía nervioso. Ian estaba en el equipo de marketing de la gira y estaba preparando para que todo fuera un gran espectáculo, lo que a veces lo hacía aburrido. Era una buena persona e incluso un buen amigo, pero no me daba descanso y eso me molestaba.

-Mi bebé estaba llorando, Ian. Solo vine a ver...

-No puedes venir aquí cada vez que este niño llora sin razón... - Ian me interrumpió haciéndome resoplar de rabia. -¿Para qué contrataste a esta niñera entonces? ¡Es una buena para nada! - Dijo mirando a Vero y yo agrandé los ojos. Vero abrió la boca y arqueó una ceja, lista para tomar represalias.

-Mira, cariño, ¿quién te crees que eres, eh? - Dijo Vero acercándose a Ian que tenía una sonrisita irónica en su rostro.

-Ya basta - Manu apartó a Vero de Ian y se puso en medio de ellos. -El bebé de Poché no se siente bien, Ian. Está enfermo. ¡Ella es su madre! - Dijo Manu e Ian puso los ojos en blanco.

-¿Qué vamos a hacer con este llorón? ¡Ella necesita ensayar! - Dijo Ian y apreté los dientes. Quería darle una cachetada por la forma en cómo habló de mi hijo.

-¡Llama a mi hijo llorón de nuevo y verás a una madre enojada!

-No me importa, Poché. Estoy preocupado por el concierto, sabes que cualquier error es mortal, ¿no? Y por lo que estaba viendo no te has aprendido todos los pases de baile...

-¡Ian, BASTA! - Manu gritó y agradecí mentalmente, porque Ian ya me estaba irritando.

-Está bien, Manu. ¿Pero qué vamos a hacer con este maldito bebé? - Preguntó Ian y sentí mi sangre hervir.

-¡No llames a mi hijo así! - Dije sosteniendo a Salomón con una de mis manos y con la otra estaba golpeando a Ian como podía. No era la primera vez que perdía el control y lo golpeaba, pero a él no parecía importarle. Era un tipo insoportable a veces.

-Calma, Mila. ¡Respira! - Manu me apartó de Ian, que salió de allí pisando fuerte. -Podremos hacerlo, ¿de acuerdo? - Dijo Manu acariciándome el cabello. Quería llorar. No podría hacerlo, era mucha presión. -Está bien. ¡No llores! - Dijo Manu limpiando las lágrimas que caían por mis mejillas. Estaba en mi límite.

-Parece que mi cabeza va a explotar, Manu. Ni siquiera he dormido bien. Estuve ensayando todo el mes y él aún piensa que no está bien. No podré hacerlo.

-¡Sí lo harás! No le hagas caso a Ian, solo está nervioso como tú. También tiene mucha presión encima. ¡Descansa! Intenta hacer dormir a Salomón y volveremos en una hora. ¿Está bien? - Dijo Manu y asentí sintiéndome aliviada. Necesitaba eso.

-Eso. ¡No te pongas así! Llama a Daniela, eso te pondrá mejor. - Dijo Vero y asentí sonriendo. Solo recordarla me hizo sentir mejor. Quería estar cerca de ella, quería que estuviera allí solo para abrazarme y alejar todo ese dolor y era una horrible sensación saber que no lo tendría tan pronto.

DANIELA POV

Entré en mi camerino mirando mi teléfono sonriendo. Poché acababa de publicar en Instagram una foto de ella y nuestro hijo con el título "Amo a mi niño precioso"

Sonreí aún más y comenté "Mis personas favoritas"

Desearía estar viendo esto de cerca. Salomón estaba creciendo y yo no estaba viendo eso. Vi que Poché me estaba haciendo una videollamada y respondí rápidamente.

-¡Hola! Habla Daniela Calle. ¿Quién de mis chicas eres? - Pregunté viendo a Poché por la cámara, pero aún no había visto su cara, porque estaba haciendo algo que no tenía idea de lo que era.

-Poché - Ella respondió desanimada.

-¿Por qué estás desanimada? Tu tour comienza hoy. ¡Ánimo! - Dije y ella finalmente miró a la cámara. Parecía triste.

-Uhum... - Dijo y me di cuenta de que algo andaba mal. -¿Podemos no hablar de eso?

-De acuerdo, ¿qué pasó? - Dije sentándome en un sillón del camerino. Ya debía haber regresado al set de grabación, pero Poché estaba mal y no la dejaría sola.

-Hoy Ian me molestó. Salomón no se queda con Vero. No puedo concentrarme porque quiero estar con él. Y tú estás lejos de mí... - Dijo llorosa y mi sangre hirvió. Me partía el corazón verla así.

Solo Ian podía dejar a Poché en ese estado. Podía imaginar la presión que eso le daba. Poché no sabía lidiar con eso. Ahora era más difícil, porque estaba Salomón, ella tenía que ser madre y profesional al mismo tiempo. Conmigo era lo mismo, pero Brittany era más grande y no me daba tantos problemas. A veces lo hacía, pero ya estaba acostumbrada. Y además tenía esa maldita audiencia. Eso también me asustaba, pero no estaba hablando mucho sobre eso con ella, porque últimamente estaba muy sensible y odiaba verla llorar.

-Me siento mal por no estar contigo. - Dije y ella suspiró.

-Todo estará bien. Solo necesito enfriar mi cabeza. Necesito algo de tiempo para descansar. Estuve ensayando todo el mes, sin descanso, ¡es agotador! Estoy en mi límite, Daniela. - Dijo Poché y sentí pena por ella. Nunca la había visto así, era doloroso. Quería hacer algo para cambiar eso, porque Poché podría enloquecer en cualquier momento.

-¿Cuándo es tu próximo show después de este? - Pregunté.

-En ocho días. ¿Por qué? - Preguntó y yo sonreí.

-¡Vendrás aquí!

-¿Qué? No, Daniela, tengo que...

-¡No! - La interrumpí. Necesitaba traerla. Se sentiría mucho mejor.

-Pero Daniela...

-Sin peros, Camz. ¿No quieres descansar? Nada mejor que hacerlo conmigo en Amsterdam. Es hermoso y siempre quisiste conocerlo. - Dije y ella suspiró con tristeza.


-Tienes razón. Podría ser increíble si no tuviera que ensayar. - Puse los ojos en blanco.

-¿Ensayar qué? ¡Estás agotada! No te dejaré hacerlo.

-No puedes impedirme que no cumpla con mis obligaciones...

-Claro que puedo. No puedes estar mal. ¡Tengo que animarte! - Dije y ella sonrió.

-En serio, Daniela, no puedo ir.

-Uhum... Compraré tu boleto. Nos vemos. - Dije y colgué sin tiempo para respuestas. Le envié un mensaje de texto a Raul pidiéndole que comprara el boleto.

No podía dejar que mi esposa pasara por esto sola, pero era casi imposible, porque nuestros trabajos estaban muy separados uno del otro. La extrañaba, especialmente a mi hijo. Era lo peor estar separados, pero no podíamos evitarlo.

Sabíamos que en algún momento teníamos que volver al trabajo y sería difícil, pero honestamente, ya quería parar y dedicarme solo a mi familia. Estaba claro que Poché no pensaba así y creía absurda la idea de que estuviera detrás de ella en la gira, pero no me importaba, la amaba y todo lo que quería era mantener a mi familia unida.

-¿Por qué la traerás aquí? - Preguntó Raul mirando su plato. Estábamos almorzando juntos. -Pensé que estaba ocupada...

-Lo está, pero tendrá algunos días libres...

-Escuché que en realidad faltará a algunos compromisos... - Comentó Raul y lo miré.

-¿Y...?

-Y... creo que no debiste haber hecho eso. Manu se molestó. Poché nunca se interpuso en tu trabajo ni te impidió hacerlo. - Dijo Raul y ya estaba temblando de rabia, incluso si él no estuviera del todo equivocado.

Por un lado Raul tenía razón, ella tenía que continuar, pero Poché no estaba bien y solo un pequeño tiempo conmigo le demostraría a todos que eso era exactamente lo que necesitaba. Y yo también la necesitaba, ya no aguantaba estar tanto tiempo alejada de ella.

-Me parece lo correcto, Raul. Esta presión no es buena para ella. Poché ya se está volviendo loca y no quiero que haga nada estúpido. Necesita verme, estar conmigo al menos una o dos veces al mes. Poché se vuelve loca sin mí... - Dije sonriendo y Raul se echó a reír.

-¿Tú crees? - Dijo bebiendo un poco de su vino y negué con la cabeza.

-En realidad, sé cómo hacerla feliz. Sé cuidarla y ella extraña eso. Pasa lo mismo conmigo. Lloro por las noches, ¿sabes?

-¿Lloras? - Preguntó Raul riéndose. -Extraño a la Daniela ruda. De caballo pasaste a ser un pony. - Dijo y me reí.

-A mis hijos les gustan los ponys. En realidad solo a Salomón, porque a Britt le gustan más los caballos.

-Britt se parece a ti, Daniela. Hoy peleó con el director mientras estabas hablando por teléfono. - Dijo Raul y mis ojos se agrandaron.

-¿Qué pasó? - Pregunté espantada. ¡Brittany era terrible!

-Él dijo algo como "¿Dónde está la inútil de Calle?" Y ella respondió "inútil tu madre" - Dijo y se rió. Estaba espantada. ¿Dónde Britt había aprendido eso? Oh claro, ¡con Megan!

-¡Dios!

-Relájate. Fue gracioso verlos pelear.

-Hablaré con esa diablilla. - Dije y Raul asintió como si estuviera recordando algo.

-De ella quiero hablarte también. El director nos llamó a ti y a mí para conversar.

-¿De qué? - Pregunté.

-Quiere que dejes que Brittany haga algunas escenas de la película... - Dijo y lo miré con seriedad.

-¿Cómo?

-Quiere que haga a ti de pequeña, en algunas escenas que retroceden en el tiempo y tal...

-No va a suceder... - Dije rápidamente y Raul frunció el ceño.

-¿Cuál es el problema, Dani? Es una gran oportunidad para ella. Mark incluso le preguntó a Britt si le gustaría y ella se emocionó...

-¡Dije que no! - Dije bruscamente y los ojos de Raul se agrandaron. Ese tema me aterrorizaba.

-Pero...

-Ya no quiero hablar de eso, por favor, pídele a Mark que busque a otra niña. - Dije y Raul siguió mirándome espantado.

Nunca nadie entendería mi miedo a que Brittany pasara por lo que yo pasé. Eso me aterraba, porque cada día veía más de mí en ella. ¿Y si se rebelaba contra mí y Poché como yo me rebelé contra mis padres? ¿Y si se olvidaba de su familia después de ser famosa? Eso me aterraba. Incluso si aún era pequeña, ya tenía ambición, ya tenía grandes sueños y no dudaba que ya se imaginara en películas y esas cosas. Necesitaba hacer que cambiara de sueños.


Estaba sentada en la cama con la notebook conectada a la televisión para ver el primer concierto de Poché. No me había llamado el resto del día y me había enviado un mensaje de texto hace unos minutos diciendo que estaba nerviosa, pero que estaba mejor que antes. Me sentí olvidada, pero necesitaba entender que ella estaba preocupada.

Ella me dijo que Salomón aún estaba enfermo, pero que Vero se estaba llevando bien con él y que ahora ella también vendría a Amsterdam. Lo que me hizo muy feliz, porque ya tenía a alguien que se quede con los niños mientras Poché y yo pasábamos algún tiempo juntas.

-¿Brittany? ¿Qué estás haciendo? - Grité cuando escuché un ruido de algo cayendo en el baño. No sé cómo aún estaba tratando de dejar que esta niña hiciera las cosas sola. -¡Brittany!

-¡Ya voy, mamá! - Dijo saliendo del baño y agrandé los ojos. Llevaba puesta mi sudadera blanca cubriendo todo su pequeño cuerpo. Tenía el pelo atado en un moño mal hecho y toda la cara manchada de lápiz labial. Mi sudadera también estaba sucia, lo que me molestaría si no me pareciera adorable todo lo que ella intentaba hacer sola, incluso si nunca funcionaba.

-¿Se puede saber qué es esto?

-¿Qué? - Se hizo de la desentendida. Típico de ella.

-Eso en tu cara y en mi sudadera.

-¿Lápiz labial? - Respondió como si fuera la cosa más obvia del mundo. Todo ese cinismo era demasiado para su edad.

-Sé que es labial. Quiero saber si es tuyo, y si lo es quiero saber quién te lo dio. Y creo que esta sudadera no es tuya. - Dije y ella chasqueó la lengua y resopló. Se paró frente a la cama y se inclinó apoyando sus codos sobre el colchón.

-Mami, quiero arreglarme más, ¿sabes? Quiero ropa nueva... - Dijo como si estuviera molesta y quise reírme, pero asentí y me mantuve seria. Esa niñita con la cara toda sucia de labial se quejaba de que quería ropa nueva, y solo tiene 4 años. Estaba realmente jodida.

-De acuerdo. Vamos a comprar ropa nueva si dejas de usar la mía, ¿trato? - Dije extendiéndole una mano y ella me miró suspirando.

-Trato - Dijo estrechando mi mano. -Quiero que mami vaya de compras conmigo. ¿Por qué ella no viene? Ella siempre me ayuda a arreglarme. - Dijo Brittany y sentí un apretón en el pecho. Ella también extrañaba a Poché. Tal vez por eso estaba triste estos días. Ella también extrañaba cuando estábamos todos juntos, al igual que yo. Estuvimos juntos por mucho tiempo, tratando de actuar como una familia normal, y ahora esta distancia estaba separándonos.


-Ella vendrá pronto, hija... - Dije y la senté en mi regazo. -Ahora vamos a ver el concierto de mami Poch, ¿está bien?

-¿Esa es mamá? - Preguntó emocionada cuando vio a Poché en la televisión. Estaba hermosa. Llevaba un vestido negro brillante que le llegaba por encima de sus rodillas, una chaqueta de cuero negro y su cabello ondulado suelto. Estaba espectacular. Delumbrante. Maravillosa. Estaba hipnotizada. Cómo extrañaba a esa mujer. Ahora estaba bailando una de sus canciones con algunos bailarines. Estaba un poco celosa, pero todo parecía ir perfecto y ella se veía feliz, así que yo también. Brittany estaba bailando frente a la televisión haciéndome reír. -¿Mamá? ¡MAMIIIIII! - Brittany gritaba con la boca pegada al televisor cuando Poché salió del escenario.

-Ella no puede oírte, pequeña - Dije y ella me miró cruzando los brazos.

-¿Por qué? - Preguntó haciendo un puchero.

-Porque está muy lejos, ¡pero mañana estará aquí! - Dije y ella sonrió aplaudiendo.

-¿Y Salomón también?

-Salomón, ella y la tía Vero - Dije y ella sonrió. Corrió y saltó encima de la cama viniendo hacia mí, luego me abrazó fuertemente. Estaba muy feliz.

-Beso. Beso. Beso - Recalcaba con besos en mi mejilla y yo sonreía como una idiota. Mi hija era cariñosa y yo estaba más que carente, entonces estaba disfrutando de sus mimos.

-¡Me estás manchando con labial, Brittany Calle! - Dije y ella se echó a reír. Yo estaba acostada en la cama con ella encima de mi barriga besando mi mejilla.

-No te quejes, Daniela. - Dijo y fruncí el ceño.

-Debes decirme mamá...

-Debes decirme hija... - Dijo mirándome con una gran sonrisa en su rostro. Creo que le habían dado mucha azúcar a esa niña, todo ese entusiasmo no podía ser solo porque iba a ver a Poché y Salomón.

-Muy bien, hija. Hora de dormir - Dije tomándola en mis brazos y ella comenzó a removerse. -¡Quieta!

-¡No! ¡Quiero dormir aquí! - Dijo mientras la llevaba al baño.

-Dejaré que duermas conmigo si te das un baño... - Le sugerí mientras intentaba quitarle mi sudadera, ella intentó salir corriendo del baño, pero la detuve.

-No... no, mamá - Decía desesperadamente y yo solo me reía. Traté de ponerla en la bañera, pero ella estaba aferrada a mi cuerpo.

-¿Quieres dormir sola? - Pregunté y ella sacudió la cabeza, aún con sus piernitas pegadas a mis costados. -Entonces vamos a darnos un baño... - Ella cedió y la senté en la bañera. -Vas a dormir con mamá, para que mañana puedas levantarte e irnos a buscar juntas a tu hermano y a tu madre. ¿Está bien?

-Está bien. - Dijo sonriendo.


Estaba en el aeropuerto esperando a Poché. Brittany dormía profundamente en mi regazo. Anoche se había tardado para dormir y estaba segura de que era por ansiedad. Incluso había tratado de despertarla, pero no se despertaba con nada, ni siquiera cuando le cambié de ropa.

Yo estaba ansiosa y nerviosa. Eso podría ser ridículo si no estuviera casi dos meses sin ver a Poché y Salomón. La verdad es que me estaba muriendo por verlos y estaba nerviosa, porque quería hacer que esos días fueran los mejores de su mes. Poché estaba nerviosa y sabía que lo estaría porque dejó su trabajo por mí. Tendría que sacarle eso de la cabeza y hacer que se olvidara de todo eso por un momento. Tendría que cuidarla.

Después de un tiempo esperando, vi a algunas personas saliendo del vuelo que venía de Nueva York. Mi corazón estaba latiendo a mil por hora. Por Dios, ¿qué era eso? Parecía una adolescente que iba a encontrarse con su novia por primera vez. Finalmente Poché vino con Salomón durmiendo en sus brazos y Vero a su lado. Me levanté de mi silla sintiéndome un poco mareada, Dios mío, parecía que me iba a desmayar.

-¡Hey Calle! - Dijo Vero tratando de abrazarme, pero era casi imposible con Brittany en mis brazos. ‐Dámela, abraza a tu mujer. - Vero tomó a Britt que parecía estar muerta.

-¿Y quién sostiene a Salomón? - Dije sonriéndole a Poché que me sonreía ampliamente. Me acerqué a ella sintiendo mi estómago revolverse, sostuve su rostro en mis manos y le di un largo beso, luego la abracé fuertemente, teniendo cuidado de no aplastar a Salomón. Ya había olvidado lo bueno que era tenerla en mis brazos. Sería una mierda no tener esto todos los días después de que ella se fuera, pero no quería pensar en eso. Poché estaba allí, eso era lo que importaba ahora.

-Es increíble lo mucho mejor que ya me siento. Te extrañaba tanto. - Dijo apartándose. Maldije mentalmente, porque no quería soltarla. Acaricié la mejilla de Salomón, que dormía en el regazo de Poché, envuelto con una manta, una gorra en la cabeza y un chupete azul en su boca.

-¡Mi pequeño! - Dije suavemente tomándolo de sus brazos y él ni siquiera se movió.

-¡Extrañé a mi princesa! - Dijo Poché y cargó a Brittany con dificultad, porque para ella Brittany ya era pesada, lo que para mí no era nada. Iba a poner la cabeza de Brittany sobre su hombro, pero la niña se despertó rápidamente y la miró.

-¿Mamá? - Dijo Brittany mirando a Poché muy somnolienta. Poché sonrió enormemente. Tenía una sonrisa tan hermosa. Yo estaba como una imbécil mirándola. ¿Qué mierda era esa?

-Hola, mi amor. Mamá está aquí, puedes volver a dormir. - Dijo Poché tratando de acostar a Brittany en su regazo, pero ella no quería, y siguió mirando a Poché. -¿Qué pasa, bebé?

-Te extrañé - Dijo Brittany y rodeó el cuello de Poché con sus bracitos. Poché la abrazó con fuerza y vi que sus ojos se llenaron de lágrimas. Brittany sabía cómo tocar las emociones de los demás.

-Yo también, mi amor. Ahora ya estoy aquí, ¿sí? - Dijo Camz, besó el hombro de Britt y luego me sonrió. Amaba verlas juntas dándose cariño la una a la otra.


-La cosa es que tu hija es lesbiana. Puedo olerlo... - Dijo Vero fingiendo estar oliendo a Britt, haciéndome reír.

-Que yo sepa, a ella le gusta Carlos. Y él es un niño. - Dijo Poché y fruncí el ceño. Brittany sonrió y se sonrojó violentamente. ¿Quién diablos era Carlos? ¿Cómo que le gustaba a Brittany? ¿Por qué se avergonzaba al hablar de él?

-¿Quién es ese mocoso? - Pregunté y Poché se echó a reír. Brittany ahora estaba seria, tal vez temerosa de la mirada de desaprobación que le daba.

-Un niño del condominio. Relájate. Es su amigo. - Dijo Poché tranquilamente mientras jugaba con Brittany. No sabía que Brittany tenía amigos, mucho menos amigos varones. Ya me estaba muriendo de ira.

-¿Qué es lo que quiere ese pervertido con mi hija? ¡No recuerdo haberla permitido tener amigos! - Dije y Poché y Vero se rieron a carcajadas. ¿Qué era gracioso? No me gustaba para nada eso.

-¡Todo el mundo tiene amigos! - Dijo Brittany levantándose. Claramente enfrentándome.

-¿Todo el mundo? ¿Quién te ha dicho eso? ¡Tú no puedes tenerlos! - Dije en un tono más fuerte y ella siguió mirándome furiosa. Incluso así podía ser adorable.

-No puedes tener amigos chicos, Britt, ¡entiende! - Dijo Vero y la fulminé con la mirada. Ella se estaba burlando de mí. No era momento para eso.

-Es un niño de 6 años, Daniela. ¿Qué tiene de malo? - Dijo Poché y mis ojos se ensancharon. Ella solo podría estar provocándome.

-Ella tiene 4 años. Está viendo a un tipo de 6 años, ¿y todavía me preguntas qué tiene de malo?

Marketing (Adaptación Caché G!p)-TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora