CAPÍTULO 22

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Diciembre, llueve.

— Por favor Rose, dilo para nosotros –pidió Scorpius caminando a su derecha.

— ¿Es necesario?

— ¡Vamos! –insistieron ambos y ella bufo.

— Ya, ya –tomó aire y les sonrió–. Oficialmente, nuestros exámenes terminaron, ¡somos libres!

— ¡LIBRES!

Scorpius y Ivy parecían dos niños que habían recibido la mejor noticia de sus vidas, alzaron sus brazos en victoria y sonrieron gratamente, luego de dos semanas de angustia, nervios y miedo, finalmente acababan los exámenes y estaban más que felices. Ivy sentía que al fin podía respirar.

Observó al rubio abrazando a Rose, haciéndola sonrojarse y sonreír, no costó mucho que ella le perdonara por la forma en que él se molestó, ni pasó mucho tiempo antes de que se arreglaran de nuevo. La pelirroja suponía que no podían enojarse mucho tiempo el uno con el otro, se querían demasiado. Scorpius comprendió que no debía culpar a Rose por nada, incluso ni siquiera culpó a Ivy y aseguró que Ignatia y Cormac si estaban comportándose muy extraños últimamente. Cuando la armonía regresó al grupo, se convirtieron en inseparables de nuevo, como solían serlo con Albus.

Por otra parte, los estudiantes de Hogwarts ya se encontraban en territorio de diciembre y la última reunión del Ejército de Hogwarts había sido el día anterior, antes de que la mayoría comenzara a irse de vacaciones de invierno. No obstante, no fue sencillo devolver la calma después de lo de Cormac, muchos se observaban con recelo y desconfianza, era difícil convencerlos de que ya no había traidores, sobre todo porque la verdadera mentirosa los miraba a la cara casi todos los días. Como fuera, sobrevivieron y la última clase se llenó de alegría. Después de la práctica se quedaron todos a comer y brindaron por lo avanzados que se encontraban a cuanto defensa respectaba, incluso los más pequeños los llenaban de orgullo.

El trio tomó un banco afuera en el patio, antes de que alguien más lo hiciera y se sentaron, Scorpius se quedó en el suelo frente a las chicas y siguieron charlando, relajándose luego de sus sacrificios académicos.

— Entonces Ivy, ¿de qué quería hablarte McGonagall hoy en la mañana? –preguntó Rose con curiosidad.

— Quería saber si Bran y yo saldremos del colegio para navidad, al parecer alguien firmó el permiso.

— ¿Quién? –preguntó Scorpius.

— No lo sé, ella no quiso decírmelo, solo dijo que nosotros debemos ir a la estación Kings Cross como los demás y allí encontraríamos la respuesta.

— ¿Crees que estará tu papá ahí? Tal vez él quiere verlos.

— No lo sé Rosie...

Ivy no les había contado sobre la supuesta desaparición de su padre, pero quizá McGonagall quería tenderle una trampa, enviaría a aurores a supervisar la estación y cuando ella y Brandon llegaran, ellos sabrían si Kurt fue por ellos y lo atraparían. Al menos a ella le parecía una idea ingeniosa y si eso planeaba, ella no haría nada para detenerla, solo no le agradaba que su hermano y ella fueran la carnada. Algo podría salir mal y salir heridos, sin embargo, trató de mantenerse positiva, la directora se preocupaba por su bien, los protegería y Ivy confiaba en ella.

— Pero quizá mi padre nos pida que regresemos, por seguridad, ya saben.

— Eso espero, quería que te quedaras –suspiró apenada.

— Igual yo, pero tienes a Scorpius, ustedes pasaran unas buenas fiestas juntos –guiñó el ojo y el rubio sonrió con alegría.

— Tenlo por seguro, Van Der Woodsen.

Traiciones [Albus Severus Potter]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora