Nicasia Derval ha sido condenada a confinamiento por ser cómplice de uno de los delincuentes más famoso y buscados en el Arca. A pesar de la mayoría de edad, el Gobierno le concede dos meses para confesar o ser flotada.
Derval tenía claro cuando ing...
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NICASIA
Vadik la soltó con brusquedad al encontrarse del otro lado de las rejas. Dio unos pasos hacia delante, temiendo que fuera a golpearla. No era competencia para él. Si deseaba repetir lo que había hecho el Día de la Unidad, entonces no tendría más opción que gritar. Las celdas aún se encontraban cerradas, por lo que Vadik tenía el camino libre sin Finella en el escritorio.
Sin embargo, cuando giró la cabeza hacia Vadik no solo distinguió a Bellamy y Wells del otro lado, observando la escena tan perplejos como si hubieran visto un fantasma, sino también una nueva figura asomándose del pasillo que conectaba con el comedor. Vestía el uniforme azul de todos los guardias en confinamiento y casi no lo reconoció de no ser por la sorpresa en su semblante. Sus ojos grises se abrieron de par en par al verla.
La adolescente que alguna vez fue, aquella que no codiciaba más de lo que tenía porque su vida era perfecta tal y como estaba; aquella que no había conocido las atrocidades en la mente de Ziv, la que aún conservaba la inocencia de quien vive una vida donde la luz abunda más que la oscuridad, la poseyó. Sus pies se movieron sin que se los pidiera y, pronto, se encontró envuelta en los brazos de su padre. Cerró los ojos, inundándose del aroma hogareño que tan bien conocía.
Jex le dio un beso en la coronilla, también olvidándose de todo protocolo.
—Disculpe —habló Vadik detrás de Nicasia. No lo soltó. Soltarlo significaba que podía deshacerse en el aire—. ¿Quién es usted?
—Jex Derval —replicó su padre. Solo entonces, Nicasia se animó a alzar la cabeza hacia él. Jex estiró una mano hacia Vadik, quien la estrechó receloso—. Puesto provisorio —explicó con cordialidad.
El plan de Bellamy había funcionado a la perfección.
Al caer en la cuenta de esto, soltó a su padre para dirigirse a las rejas, pero Bellamy no estaba allí. Había desaparecido junto a Wells.
—No sabía que tendríamos un integrante nuevo —señaló Vadik.
Nicasia volvió a colocarse junto a su padre, echando un rápido vistazo al pasillo detrás de ella. Bellamy no estaba allí tampoco.
Quería ir en busca de él, pero no deseaba dejar a su padre.
—Fue un imprevisto —replicó Jex—. Quería mantener un ojo en Nicasia —añadió, apoyando una mano cálida en el hombro de su hija—. Y supuse que esta sería la mejor manera.
Vadik asintió, aún sin convencerse del todo. De todas maneras, las celdas se abrieron tras la alarma que cubrió el ambiente y Vadik debió alejarse para asegurarse que todos los reclusos fueran al comedor.
—Deberías ir, Nicasia —susurró Jex, volteando hacia ella.
Deseó que la abrazara de vuelta.
—¿Cómo es que estás aquí? —preguntó incrédula.
Jex sonrió.
—Agradécele a Bellamy —replicó en voz baja, puesto que los reclusos comenzaban a pasar junto a ellos. Las miradas atentas en su conversación—. De verdad le importas.
Las palabras cortaron como cuchillos en Nicasia. Recordó lo sucedido en aislamiento y el arrepentimiento la invadió por completo. Cuando Bellamy la dejó sola, se puso de pie con la intención de detenerlo. Mas, se quedó en su lugar, hecha un desastre. No había nada que quisiera más que detener a Ziv.
Y, para eso, debía escapar.
Miró a su padre con una sonrisa.
—Iré a desayunar —anunció.
Jex asintió, contento con la respuesta.
—Nos vemos luego.
Nicasia se encaminó hacia el comedor con la intención de mirar a Bellamy una última vez. Una última vez antes de que su plan improvisado tomara lugar. Ocasionaría un motín. Se aprovecharía que Sahara habría acumulado rabia estas últimas horas; que todos habrían acumulado rabia contra ella. Lo usaría a su favor. Armaría un escándalo en el comedor y, antes de que se dieran cuenta, se escabulliría. Iría a la lavandería con las alarmas resonando en todo confinamiento, los guardias corriendo por doquier, buscando detener a quien sea que estuviera armando escándalo. Si Ziv había causado un motín que acabó con heridos desde el exterior, ¿por qué ella no podía hacerlo cuando tenía un arma de defensa en el bolsillo de su pantalón, lista para ser utilizada?