La invitación

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Enero de 2016

Laura entra en el portal de su casa y mira hacia el buzón. Está tan lleno que no cabe ni un catálogo de publicidad más. Se acuerda de cuando era niña y lo abría a diario, esperando carta de cualquiera de sus amigos. Lo abre y ve como caen todos los catálogos y entre ellos un sobre. No es un sobre cualquiera y Laura sabe lo que contiene. Reconoce la letra, la ha leído durante años.

¡Nos casamos! Sería maravilloso para nosotros que pudieras acompañarnos. Luisa y Miguel

Es la nota breve que le han escrito en una tarjeta llena de corazones. La invitación oficial es algo más seria, con sus nos complace invitarles y todo el rollo. Laura mira la fecha de la boda, septiembre de ese mismo año, y suspira, tendrá que guardar algunos días de sus vacaciones para poder asistir. Coge su teléfono movil y busca el contacto de Luisa en Whatsapp.

Obvio que estaré. Me pongo a buscar modelito desde ya. No me puedo creer que vayais a casaros. Os quiero.

¿Y no quieres preguntarme nada?

Laura sonríe porque sabe por donde va

Nada de nada, Luisi. Agua pasada no mueve molino

Bueno, pues como no preguntas te contesto yo. Sí, está invitado. Sí, va a venir. Lo que no sabe todavía es si solo o con alguien. ¿Tú sabes ya si traes compañía?

Iré sola

Vale guapa, hablamos ¡Me hace mucha ilusión que vengas!

Laura guarda el teléfono y suspira. Han pasado 20 años pero esa historia se empeña en perseguirla. Piensa en lo absurdo de estar preocupada por una persona a la que no ve desde hace más de 10 y sonríe. No tiene ningún sentido.

****

Fran mira la invitación detenidamente. Si se lo llegan a contar hace 5 años, no se lo cree. Lo cierto es que en los últimos años no ha tenido mucho contacto con Miguel pero siguen felicitándose los cumpleaños, las Navidades y esas cosas. Claro que sabía que estaba con Luisa, se enteró después de la cena de reencuentro de la clase a la que decidió no ir a última hora. No era muy fan de esas reuniones de exaltación de la amistad en las que al final acababas sonriendo con gente que ni siquiera te caía bien en su momento. Obvio que vió las fotos y sintió un poco de envidia pero sabía que era mejor no ir.

Esto de la boda, sin embargo es diferente. Le hace incluso ilusión y al fin y al cabo estarán solo los amigos. Supone que Laura también estará. Hasta donde él sabe ellas nunca han perdido el contacto.

Aunque quedan unos cuantos meses, llama a Miguel para confirmarle que allí estará.

- Hombre, ¡dichosos los oídos!

- Tampoco hace tanto que no hablamos...

- Exactamente desde tu cumpleaños - recrimina su amigo - ¿cómo estás?

- Pues creo que mejor que tú que te vas a atar una soga al cuello, jajajajaja

- Me la ato gustoso... ¡pero tú que vas a saber, si sigues de flor en flor como si tuvieras 20 años! - ríe Miguel al otro lado - ¡Dime que vas a venir!

- No me lo perdería por nada del mundo, aunque sea por las risas

- ¡Qué cabrón!

- ¿Y va alguien más que yo conozca?

- Jajajajajaja - se oye la carcajada al otro lado - ¿alguien o una persona en concreto?

- No sé de lo que hablas

- Pues mira, confirmado no hay nadie aún, eres el primero, pero hemos invitado a David, a Carmen y a Laura ¿Responde eso a tu pregunta?

- Bastante...

- Me alegro mucho de que vengas y seguro que Luisa también se va a alegrar

- Dale un beso de mi parte y a ver si nos vemos antes de la boda

Cuelga el teléfono y sonríe. Es como si no hubiera pasado el tiempo. Pero ha pasado, vaya si lo ha hecho. Hacía años que no pensaba en Laura y ahora se ha colado en su mente. No la Laura adulta, no. La de 12 años, disfrazada de Victoria Adams, y bailando al ritmo de Wannabe.

El hilo invisibleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora