Agosto del 2000
Laura, Luisa y Carmen están tomando café en uno de los bares de moda del centro de la ciudad. Hace apenas un par de días que ha llegado para pasar gran parte del mes de agosto en casa de Luisa y aún no había tenido tiempo de ver a Carmen. Ha pasado justo un año desde la última vez que estuvieron las tres juntas aunque en esa ocasión Laura había pasado apenas una semana en la ciudad.
Laura no tiene muy buen recuerdo de ese último viaje en el que, una vez más, acabó peleándose con Fran por su actitud infantil. Un clásico en su relación indefinida en la que habían llegado a pelearse hasta por carta. Ahora hace meses que no sabe nada de él, desde la última vez que llamó a su casa poco después de Navidad para decirle que le habían regalado un móvil, casualmente igual que a ella, e intercambiarse los números para escribirse mensajes de texto, algo que en el caso de Laura era imposible la mayor parte del tiempo porque siempre estaba sin saldo más allá de para poder hacer una llamada perdida. El tampoco la había escrito nunca.
Por eso ni siquiera le ha avisado de que está allí, ni de que va a pasar varias semanas con Luisa. Realmente se ha sentido bien al hacerlo porque ha tenido la sensación de que por primera vez en todos sus viajes de regreso ella tiene el control, aunque ahora al estar sentada con sus amigas no se siente tan segura.
- Entonces con Fran ya, nada de nada ¿no? - le pregunta Carmen
-Nada, guapa... estaba cansada ya de siempre la misma historia y es que, además, ya sabes que se comporta como un niñato y me hace sentir muy mal muchas veces... es como si tuviera la culpa de todos los males de la tierra. De todas formas - le explica - hace muchos meses que no hablamos.
- Ya - contesta Luisa - es que no ha terminado de superarlo del todo. Yo le he visto dejar chicas con las que había empezado a salir y le iba bien solo porque una noche tú le habías llamado por teléfono y habíais hablado media hora - intenta disculparle
- Pero tía, eso en ningún caso ha sido culpa mía. Yo no se lo he pedido en ningún momento...
Sus amigas asienten y cambian de tema y Laura lo agradece. Se pone nerviosa cuando piensa que se lo puede encontrar y, en realidad, se está moviendo en su ambiente, entre la que sigue siendo su gente, y va a pasar más pronto o más tarde. A sus amigas les ha obligado a mantener la boca cerrada y tampoco parecen estar, sobre todo Luisa, en muy buenas relaciones con Miguel y David, por lo que es probable que no haya tenido oportunidad de enterarse de que está allí.
- Bueno, y me explicais qué ha pasado con Miguel y David - les pregunta - ¿les odiamos?
- En realidad con David no ha pasado nada - le dice Carmen - pero como esta no quiere ni ver a Miguel pues han caído los dos en el mismo saco. Es que desde que Fran va más a su bola, están todo el día juntos. No puedes ver al uno sin ver al otro...
- Mis motivos tengo para no querer ni ver a Miguel ¿eh? - continúa Luisa - Ni me lo nombreis porque me enciendo
- Pues ve buscando un extintor porque me temo que las dos vais a salir ardiendo - susurra Carmen señalando hacia la puerta
***
Es Miguel quien las ve, le da un codazo en las costillas y señala con la cabeza. Fran no da crédito. Joder, ya es casualidad. Lleva semanas dándole largas a Miguel para quedar y justo tienen que verse ese día y en ese sitio. Muchas veces piensa que el destino se ríe de él. Ni siquiera se acercan a saludar, buscan una mesa y se sientan.
- Por favor - le pide Miguel - dejame a mi de espaldas a la mesa de las chicas, no quiero que Luisa se piense que la estoy acosando ni nada de eso
- Tampoco tengo yo muchas ganas de ver a Laura, la verdad
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El hilo invisible
Storie d'amoreLaura acaba de llegar a la ciudad y odia empezar de nuevo. Fran es el gracioso de la clase que odia ir al colegio. Una historia donde la amistad y el amor se dan la mano a través del tiempo y el espacio.
