El equipo de voley

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Octubre de 1996

Laura siempre ha jugado al baloncesto, desde pequeña. Su estatura le ha permitido desenvolverse bien y en todos los colegios en los que ha estado la han acabado eligiendo para el equipo. En este, sin embargo, no lo hay.

- Aquí a lo que se juega es al voley - le explica Carmen esa mañana - yo me voy a apuntar al equipo. Estaría bien que tú te apuntaras también, así conoces a más gente

- Me da un poco de vergüenza, nunca he jugado y seguro que no se me da bien

- No digas tonterías, nadie nace sabiendo. Además, este año hacen falta nuevas jugadoras. Muchas de las del equipo han pasado este año al Instituto y seguro que el entrenador quiere tener chicas nuevas, aunque sea para calentar el banquillo y prepararlas para el año que viene

- No sé si el año que viene estaré aquí - es más una esperanza que un hecho cierto, desea que en los próximos 12 meses un milagro la devuelva a Madrid

- Bueno, tú intentalo

Laura acaba cediendo porque Carmen es muy insistente y porque cuando llega a casa y lo comenta su madre la anima. Lleva estas dos semanas preguntándole si ha hecho nuevos amigos, y si está a gusto en el colegio, a lo que Laura solo responde con gruñidos para dejar en evidencia que sigue enfadada.

Esa misma tarde son las pruebas del equipo. Laura llega con Carmen y allí se encuentra a otras chicas de su clase. Una de ellas es la chica más rubia que ha visto nunca. Se llama Luisa y es simpática. Laura ha descubierto que vive a un par de calles de la suya, de hecho, cada mañana, camina detrás de ella hacia colegio, sin atreverse a acercarse para no molestar.

La prueba es un desastre pero no tanto como Laura esperaba. Es cierto que tiene que aprender todo pero de nuevo su estatura es una ventaja. El entrenador la escoge para el segundo equipo, el que jugará la liga escolar, mientras que Carmen pasa al federado, el que competirá en la provincial. Luisa, sin embargo, queda en el mismo equipo de Laura. Tras la prueba del equipo femenino se quedan a la de los chicos. Y es ahí cuando lo ve.

Es más o menos de su estatura y tiene los ojos verdes. Juega muy bien.

- ¿Quién es? - le pregunta a Luisa que está sentada a su lado en la grada

- Se llama Alejandro y está en 7ºA pero tiene un año más que nosotras. Repitió cuando estábamos en 2º o así... no me acuerdo bien

Laura vuelve a mirarlo y siente que su corazón se acelera. Es guapísimo. Tiene el pelo un poco rizado y castaño y la cara llena de pecas. Realmente no puede parar de mirarlo.

- Disimula un poco, que se te cae la baba - es Carmen la que habla, acaba de llegar - Puedes mirar todo lo que quieras, pero ya te digo yo que con ese tienes poco que hacer.

Laura la mira decepcionada

- No me mires con esa cara de corderito degollado, que si quieres te lo presento, pero ya te digo que está con una de su clase. Se llama Tamara y tiene unas tetas así - su amiga hace el gesto, demostrando que está muy lejos de la talla de sujetador que ninguna de las dos llevan

- No, no quiero conocerlo, solo me parece que juega muy bien...

- Ya, ya - igual que ha llegado Carmen se marcha riéndose

Y Laura se lamenta, porque ella quisiera tener unos grandes pechos y gustarle a chicos como ese, pero ella no le gusta a nadie.

*****

Fran está en el campo de fútbol entrenando cuando ve llegar a las chicas. Son las pruebas del equipo de voley y por la mañana ha escuchado a Carmen convenciendo a la nueva para que fuera. Parece que al final lo ha conseguido porque ahí está. Lleva el pelo recogido en una mini coleta y unas mallas de ciclista, mucho más largas que las del resto. Definitivamente es rara.

- ¡Eh! - le grita - ¿Vas a correr el Tour?

Y se ríe, se ríe fuerte mientras le pasa el balón a Miguel que le sigue la broma

- ¡Mira! ¡Ya hay sustituta para Indurain!

La ve enrojecer hasta las orejas y mirarle con cara de odio. Mejor odio a indiferencia ¿no? Miguel y él siguen riéndose un rato y cuando acaba el entrenamiento se sientan en las gradas a ver las pruebas de las chicas. La nueva es un desastre, no sabe ni colocar los brazos pero sorprendentemente la eligen para el equipo de la liga escolar. También a Luisa.

Al rato salen del colegio y se van a la plaza a seguir jugando. Allí están Marco y David y echan un dos para dos. Pasadas las siete ven a Luisa y a la nueva subir por la calle de enfrente y separarse a unos metros de ellos. Luisa gira a la derecha y la nueva a la izquierda, parece que viven cerca. Cuando Miguel y él marcan el gol definitivo se despiden y sube hacia casa. Al pasar por el súper vuelve a verla. Está justo saliendo con una bolsa cuando él pasa por la puerta.

- Hola - saluda

Ella le mira extrañada pero contesta

- Hola

- Soy Fran, voy a tu clase

- Ya sé quien eres. Eres el gracioso, el payaso... pues que sepas que no tienes ni pizca de gracia

Se gira y le deja ahí, sin palabras. A él que siempre tiene una respuesta ingeniosa, un chiste que hacer. Menos mal que no estaban sus amigos delante... Sigue caminando hasta casa, apenas dos minutos, pensando en sus ojos enormes y en su mirada de enfado. Cuando llega, su madre está dando de cenar a su hermano pequeño, que solo tiene dos años.

- Mamá, ¿te puedo preguntar una cosa?

- Claro, cariño...

- ¿Cómo sabes si te gusta una chica?

Su madre le mira entre asustada y divertida. Con esa cara que pone cuando se da cuenta de que ya no es un niño pequeño...

- Pues no sé como explicarte, Fran. Son como unas mariposas en el estómago y tener ganas de hablar todo el rato con esa persona, de contarle tus cosas y eso.

- Vale

- ¿Por qué, cariño? ¿Te gusta alguna?

Pero Fran no le contesta, la deja ahí, con su hermano. Se va a su cuarto y se tira sobre la cama. Diez minutos después coge sus cosas y se va a la ducha. Un día más no le ha dado tiempo de hacer los deberes.

El hilo invisibleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora