El viernes a las cinco de la mañana salió el colectivo con destino a Buenos Aires, en el viajaban Facundo acompañado por tres jóvenes más de distintas disciplinas, una mujer que participaría de un sudamericano juvenil de salto con garrocha en los próximos meses y dos varones remeros, que también iban al mismo chequeo médico. Los cuatro adolescentes eran escoltados por un representante de la secretaría de desarrollo deportivo de la ciudad.
El joven nadador logró dormirse a los pocos minutos de tomar la autopista rumbo a la capital del país, como ambos remeros viajaban juntos, a él le tocó sentarse con Ludmila Nagel, la única mujer del grupo. Él ya la conocía de otros eventos deportivos, era más chica, pero venía haciendo gran trayectoria en su disciplina. Era muy sería y casi no hablaba, pero siempre se mostraba cortés y solidaria. Hace un tiempo se había corrido el rumor que había denunciado a su antiguo entrenador por acoso, pero suponía que sólo se trataba de un falso chismerío.
Cerca de las once de la mañana Ludmila le tocó el brazo y le dijo que ya estaban por llegar. Él solo le respondió haciendo un gesto de afirmación con la cabeza, tenía demasiado sueño y siendo sincero estaba muy incómodo durmiendo en la butaca.
Se bajaron del ómnibus y los esperaba una camioneta que los llevaría al complejo deportivo donde se hospedarían y se realizarían las pruebas de salud. Facundo ya se encontraba con mejor ánimo cuando se bajó del vehículo, los llevaron hasta las habitaciones que usarían y les informaron que hasta las cuatro de la tarde tenían libre. Aprovechó a acostarse un rato hasta que los busquen para comer, compartía dormitorio con los chicos remeros, Santiago y Joaquín.
Recostado en la cama tomó el celular y se percató que llevaba horas sin verlo. Pensó en Atenea, ¿que estaría haciendo a esa hora? ¿Sería prudente escribirle? Cuando abrió el WhatsApp todas sus dudas quedaron olvidadas, ella le había escrito hacía una hora preguntándole como estaba.
Facu Arriola 13:08 Hola! Bien, un poco cansado por el viaje, pero bien. ¿Vos qué tal? ¿Fuiste al club?
Atenea Vionnet 13:12 Yo bien. Si, fui a nadar... ahora me estaba por acostar un ratito antes de volver al estudio.
Facundo Arriola 13:13 uhhh que ganas de una siesta con vos! Y de paso pagar mi deuda.
Atenea Vionnet 13:15 Ya te dije que no me debés nada, pero podés venir igual a dormir.
Así estuvieron unos minutos más hasta que Facundo fue a comer y ella a dormir. El resto del día para Atenea fue de lo más normal, en cambio para el joven a las cuatro comenzaron las pruebas médicas. Estas incluyeron espirometría, electrocardiograma, pruebas de fuerza y flexibilidad y test de esfuerzo. Al día siguiente restaban los análisis de laboratorio y podrían volver a Santa Fe.
A la noche se sintió exhausto más temprano del horario habitual, por lo que apenas terminó de comer se retiró para poder descansar. Al llegar a la habitación sacó el celular del bolsillo y comenzó a escribirle un mensaje a Atenea.
Facu Arriola 21:09 Hola! ¿Qué tal tu día?
Atenea Vionnet 21:10 Aburrido es poco... nada interesante. ¿Vos?
Facu Arriola 21:10 Nada interesante como que te visite un chico durante la siesta??? Yo agotado... el viaje más las pruebas me dejaron de cama.
Atenea Vionnet 21:11 Puede ser... puede que hubiese preferido una siesta con vos...
Facu Arriola 21:12 Ahh eso quiere decir que me extrañas! Jajaj
¿Atenea Vionnet 21:14 Vos crees que tengo derecho a extrañarte?
Facu Arriola 21:15 Yo creo que si porque por lo menos yo si lo hago.
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No hay edad
RomanceAtenea, una abogada de 32 años debe comenzar de nuevo su vida luego de un terrible divorcio, lo que no imaginaba es que sea de la mano de un joven de 18 años. Pero... ¿Hasta que punto uno debe guiarse por la pasión? ¿Es posible una relación con esta...
